24 de julio de 2017 13:30 PM
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Mataderos, entre las dudas y la ilusión por la mudanza del Mercado de Hacienda

Muchos vecinos no se enteraron del anuncio del cierre del predio para fines de 2018; unos temen que el terreno sea usurpado, mientras otros opinan que mejorará la calidad de vida

Si el barrio de Mataderos se llama así es porque ahí, desde 1901, funciona el Mercado de Hacienda más importante del país. Sin embargo, a partir del 1° de enero de 2019 podrán poner una placa en la avenida Lisandro de la Torre 2406 que diga que en esas tierras, durante 118 años, se compró y vendió ganado. Entonces, la Ciudad recuperará el terreno y el mercado se moverá a un predio en Tapiales, frente al Mercado Central. Para esas 35 hectáreas, el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, anunció una serie de obras. Curiosamente, la mayoría de los vecinos consultados por la nacion desconocían la mudanza. Tampoco sabían qué obras están pensadas para el lugar.

Caminar por las calles de Mataderos sirve para comprender las singularidades de la zona: el barrio huele a campo. El olor de la bosta de los caballos se mezcla con el aroma de las vacas. Adentro, el predio conocido popularmente como el Mercado de Liniers -y administrado por la firma homónima- podría ser una finca de La Pampa profunda. Los trabajadores andan a caballo y se visten como gauchos; usan poncho, botas, boinas. Abierto de domingos a viernes, recibe a 2000 personas por día. Cada semana entran cerca de 30.000 cabezas de ganado en 270 camiones que no interfieren en la circulación de las calles: vienen por la autopista Riccheri, bajan en Piedrabuena y doblan por la avenida Eva Perón hasta ingresar.

El Mercado de Hacienda les da trabajo a varios vecinos del barrio. Marcelo Rodríguez, de 64 años, es uno de ellos. Para él, “con el tiempo la mudanza puede ser buena”, pero confesó: “El temor es que, si esto no se hace ordenadamente, como tenemos Ciudad Oculta atrás, se vienen todos para acá. Imaginate si usurpan esto”. Similar resquemor expresó Héctor Muzzante, de 45 años. “Si lo sacan y no hacen nada, va a seguir creciendo la Oculta”, dijo el hombre.

“El mercado funciona como una contención para todo el barrio”, recordó Alberto Samid, el empresario del rubro apodado El Rey de la Carne, que rechaza el traslado.

Freddy Cáceres conoce bien los dos mundos. Nacido en Ciudad Oculta, lleva 35 años trabajando en el matadero: “Si esto lo dejan una semana vacío, te lo van a ocupar. ¿Quién lo va a parar, si en la Oculta están hacinados?”. Desde el gobierno porteño desactivaron rápidamente la pesadilla de los vecinos: “Es imposible. El día que se cierra el mercado, entramos nosotros. Y vamos a proteger las tierras con Policía de la Ciudad”, confirmaron fuentes oficiales.

 

Los más optimistas

Muchos habitantes de la zona tienen una ilusión. Cuando escuchan hablar del traslado, y luego oyen con más esperanza que atención el bosquejo presentado por la Ciudad, abren los ojos y repiten la misma frase: le haría muy bien a Mataderos. “Lo levantaría”, aseguró Omar San Pedro, de 50 años, dueño de un local de repuestos para autos que funciona a espaldas del predio. “A esto le falta una plaza, un parque, algo lindo. El Mercado de Hacienda no nos representa nada: solamente trae olor”, afirmó Evelyn Prado, vecina de los alrededores.

“¿Qué van a hacer, un centro comercial?”, consultó Viviana Pereyra, de 35 años, quien cuando se enteró de la intención de construir un polo gastronómico, una plaza, un parque y una escuela, dijo: “Sí, estaría mejor. En algún momento decían que iban a levantar monoblocks, pero si hacen estas otras cosas estaría bien”. El mito de la mudanza del mercado funcionó como un fantasma en Mataderos durante décadas. En varias ocasiones corrió la versión de que se iría y que, entonces, llegarían los monoblocks; eso nunca ocurrió. “El barrio está muy atrasado por el mercado. Esta parte -de Lisandro de La Torre hacia General Paz- no evoluciona. Yo quiero que mi casa se valorice”, indicó Osvaldo Aguirre, de 66 años, parado en la barra del histórico Bar Oviedo.

“Más revitalizado que esto no hay”, contraatacó Samid. El dueño de las carnicerías La Lonja cree que “la mudanza va a dormir al barrio totalmente”. Cáceres, mientras agarra las riendas de un caballo, coincidió: “¿Van a hacer un polo educativo acá? Esto no es Palermo: esto es Mataderos. Vos podés hacer polos educativos en Caballito, en Recoleta, pero acá no podés hacer nada”, vociferó.

Todos los consultados coincidieron en algo: el mercado es hoy un símbolo de Mataderos. Lo que suceda cuando el símbolo ya no esté, lo que ocurra en el momento en que esas tierras se conviertan en otra cosa, está tapado por un manto de especulación.

La incertidumbre por el traslado y, especialmente, por lo que venga después a Mataderos es alentada por la falta de precisiones del gobierno porteño. “Todavía no está claro qué es lo que se va a hacer. Lo que se anunció puede sufrir modificaciones”, dijo una fuente oficial. Por el momento, se informó que el proyecto incluye un parque temático con pista de destrezas criollas, talleres de oficios criollos, exposición de artesanos, centro de atención turística y un museo de la carne. Pero en el Ministerio de Desarrollo Urbano pidieron “tiempo” para revelar los detalles de la reforma.

 

 

Testimonios de los afectados

Lucas Bovay

Frigorífico del barrio

“Que el mercado esté acá es una comodidad porque vamos todos los días a comprar. Tendremos que dedicarle más tiempo”

Osvaldo Aguirre

Vecino

“El barrio está muy atrasado por el mercado. No evoluciona. Yo quiero que mi casa se valorice”

Héctor Muzzante

Vecino

“Si sacan el Mercado de Hacienda y no hacen nada rápido, va a seguir creciendo la villa Ciudad Oculta, que está acá pegada”

Viviana Pereyra

Vecina

“¿Qué van a hacer en el predio, un centro comercial? Estaría mejor. En algún momento decían que iban a levantar monoblocks”

 

 

La lucha de los frigoríficos del entorno

El mercado de hacienda convirtió Mataderos en el barrio de la carne. A pocos metros del ingreso al predio hay decenas de frigoríficos, de carnicerías, de fábricas de chacinados. Lucas Bovay, hijo del dueño del frigorífico Entre Todos, lamentó la mudanza: “Para nosotros, que esté acá es una comodidad: vamos todos los días a comprar los novillos. Vamos a tener que dedicarle más tiempo a trasladarnos hasta Tapiales”, dijo. De todos modos, no cree que el polo se modifique porque hay “muchas empresas del sector”. El encargado de otro frigorífico, que pidió reserva de su nombre, opinó que hay una intención de desarmar el sector de carnicerías: “Quieren ir a la zona de Directorio y Rodó. Eso es como La Salada, pero de carnes”, soltó. En esa esquina hay una sobreoferta de comercios; los precios son más bajos que en otros barrios, pero la higiene no es la especialidad de la zona. En cambio, el dueño de una carnicería allí situada desestimó que se genere una desconcentración de negocios.

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Fuente: La Nacion

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