25 de julio de 2017 17:02 PM
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Es importante producir más granos y cuidar los recursos

Uruguay : Malezas resistentes y bajar nivel de agroquímicos desvelan a investigación

Pablo Antúnez.
La meta de la agricultura uruguaya es incrementar la productividad de los cultivos pero cuidar a rajatabla la sostenibilidad del sistema productivo. “Es importante producir más, pero lo fundamental es que el sistema funcione”, afirmó a El País el director del Programa de Investigación en Cultivos de Secano del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Ing. Agr. Sergio Ceretta.

Este es uno de los grandes desafíos para la investigación local, donde todavía habría mucho para crecer con una mayor aplicación de riego, principalmente en cultivos como la soja.

En la zafra pasada, el cultivo recibió un régimen de lluvias que prácticamente oficiaron como un riego y en consecuencia, la productividad creció sustancialmente (la zafra anterior había sido muy baja). La cosecha fue de 3.026 kilos por hectárea que en un área plantada de 1,1 millones de hectáreas, redundó en 3.338 millones de toneladas, según los datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA/MGAP).

Los investigadores también están preocupados por “el manejo de las malezas -donde algunas como el yuyo colorado comienzan a convertirse en un dolor de cabeza para la producción de soja- y la estrategia que se deberá aplicar para evitar la formación de malezas resistentes a los químicos”. El conocido como “yuyo colorado” ya representa un problema grave en argentina y no es controlable con glifosato.

Preocupa además cómo bajar la cantidad de agroquímicos aplicados sobre los cultivos. “La meta es combatir lo que tenemos, pero apuntar a un manejo integrado para disminuir la aparición de malezas resistentes”, explicó Ceretta.

 

-¿Dónde está el foco de la investigación local?
-Está puesto en lo relacionado con el mejoramiento genético, es decir, el desarrollo de genética mejor adaptada al Uruguay y por esa vía, levantar el techo de rendimiento. Los temas de manejo sanitario son un aspecto importante, principalmente en lo que es cultivos de invierno, pero estamos trabajando mucho en soja, que es un cultivo relativamente nuevo, todavía no tiene grandes problemas sanitarios pero sabemos que eso es algo que se nos viene y ahí estamos trabajando tanto en la parte genética, como de manejo integrado de enfermedades y plagas. También están presentes los temas que tienen que ver con nutrición del cultivo y con la eco fisiología general que van atados con el manejo.

Ahí, como nuevo, destacaría todo lo vinculado con el uso de agricultura satelital, imágenes satelitales y otras tecnologías que nos permiten ir hacia un manejo específico.

 

-¿En agricultura satelital cuál es la meta?.
– Manejar la variabilidad dentro de la chacra e incrementar la competitividad del cultivo. Invertir más en las áreas que tienen más potencial para aportar y no hacer un manejo al barrer para toda una chacra o toda un área, que puede ser trabajada por zonas.

Más recientemente, estamos trabajando en riego aplicado al cultivo y a los sistemas productivos como otra forma de levantar rendimientos de los cultivos de verano y dentro de esos cultivos en soja.

 

-En trigo ¿en qué áreas están focalizadas las investigaciones de INIA?
-En trigo tenemos una línea tradicional. El INIA tiene más de 100 años de mejoramiento de trigo y más allá de rendimiento y productividad, aportamos la generación de material genético resistente a enfermedades, que permitan un manejo sanitario que tiende a bajar la cantidad de agroquímicos que aportamos al sistema. Ese es un punto importante donde tradicionalmente hemos hecho mucho esfuerzo, tanto en trigo como en cebada y ahora le sumamos la soja.

 

-Mantener o incrementar la calidad no es un tema menor. ¿En qué se trabaja?
-Buscamos diferenciar nuestra genética -en trigo y cebada- en lo que es el aporte por calidad. En soja, estamos tratando en abrir una brecha para diferenciar el mercado al que podemos acceder, trabajando en lo que es soja para consumo humano. Eso apunta a diversificar los mercados, salir de la venta tradicional y por esa vía, poder captar bonificaciones de precios y mejorar la competitividad del cultivo.

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Fuente: elpais.com

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