25 de julio de 2017 23:40 PM
Imprimir

Nanotencología para mejorar el sabor de los alimentos

España : Un grupo de investigadores de la Universidad de Granada la empleará para controlar la calidad de la cerveza

Aunque no las veamos, están ahí. Presentes, pero invisibles a nuestros ojos, trabajando como una colonia de hormigas en constante ebullición. Las nanomáquinas van, poco a poco, tomando cariz de realidad. Sus aplicaciones son prácticamente infinitas: desde la medicina a la cosmética, pasando por la explotación agrícola, el control atmosférico o alimentario, como en el caso que nos ocupa.

Las aminas biogénicas son un tipo de compuestos que afectan notablemente a las materias primas que consumimos: están presentes en la putrefacción de pescados y carnes, son responsables del olor característico de los quesos, actúan en los procesos de fermentación de vinos y cervezas… Los científicos llevan décadas estudiando este grupo de compuestos químicos. Durante sus investigaciones han descubierto que el tipo y la cantidad de amina que esté presente en el producto tendrá una influencia decisiva en su calidad final.

Pero, ¿cómo cuantificar esos valores? Hasta ahora, la práctica habitual en la industria alimentaria era la clásica: se tomaban de muestras periódicas para su posterior análisis en un laboratorio. Pero ese método, además de lento resulta caro, muy caro. El nuevo ingenio desarrollado por los investigadores de la Universidad de Granada, ha despejado de un plumazo la equis de la ecuación.

Mediante el desarrollo de un nuevo sensor nanotecnológico que emplea un tejido de nanofibras fabricado con electrospinning (técnica que permite producir fibras poliméricas de diámetros micro y nanométricos), los científicos de la UGR) y de la empresa NanoMyP han hallado la forma de medir la cantidad de aminas presentes en el proceso de fermentación de la cerveza.

Basta con sumergir una pequeña tira de nanofibras en el barril de lúpulo y malta para medir las aminas con gran precisión. “La triptamina, la tiramina, la histamina y cadaverina aparecen durante el proceso de fermentación de la cerveza. Gracias a este estudio hemos conseguido establecer un método rápido, sencillo y barato que permita determinar la cantidad de estas aminas y con ello la calidad de la cerveza producida”, explica el investigador del departamento de Química Analítica de la UGR, Jorge Fernández Sánchez.

Las aplicaciones potenciales de este descubrimiento son muy amplias, puesto que, en principio, cualquier otro alimento sería susceptible de ser sometido a pruebas similares para verificar su calidad. De hecho, como indica el profesor Sánchez, desde la empresa colaboradora NanoMyP, ya trabajan para solicitar la patente de la tecnología base.

Sin duda, el futuro de la humanidad irá de la mano del de la nanotecnología, y aunque falta mucho para que veamos nanomáquinas construyendo edificios de la nada, curándonos desde dentro o controlando el clima, sus aplicaciones potenciales siguení. Y cada año, más de esas nuevas hormigas irán engrosando las filas de esta gran colonia llamada tierra…

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: www.elimparcial.es

Publicidad