27 de julio de 2017 00:14 AM
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La agricultura, efímero salvavidas de la economía brasileña

La actividad agropecuaria sostuvo el repunte del PIB brasileño en el primer trimestre de 2017, tras ocho trimestres de retrocesos, pero muchos analistas se preguntan si podrá mantener ese papel de locomotora, y si eso es deseable.
En el periodo enero-marzo el PIB de Brasil creció un 1% respecto al trimestre anterior, gracias a un avance de 13,4% del sector agropecuario, frente a apenas 1% para la industria y una progresión nula de los servicios.
Se trata del alza más importante del sector agrícola en 20 años, impulsado por una “súpercosecha” de cereales y oleaginosos, que este año debería superar en al menos 27% la anterior.
“La agricultura se convirtió en el sustento de la economía brasileña tras dos años muy difíciles debido a las malas condiciones climáticas”, afirmó Sylvain Bellefontaine, economista en BNP Paribas. Pero “un trimestre no representa una tendencia. Es un resultado excepcional”, añadió.
“Incluso como gran proveedor de actividad, especialmente para la industria (…), el sector agrícola no tiene suficiente peso para ser determinante en la salida de la crisis. No puede ser la locomotora de una reactivación”, avisó de su lado Amanda Tavares, economista del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
Según los datos del organismo, en 2016 la agropecuaria representó el 5,5% del Producto Interno Bruto (PIB) brasileño, contra 21,2% de la industria y 73,3% del sector terciario. Desde el comienzo de la década de 2000, el segmento oscila alrededor del 5%, salvo en 2003, cuando alcanzó el 7,2%.
Boom de las exportaciones… 
La actividad agropecuaria ocupa, sin embargo, el primer puesto entre las exportaciones brasileñas.
En 16 años, según los datos del ministerio de Industria y Comercio Exterior (MDIC), el país multiplicó por cuatro sus ventas de productos agrícolas y agroalimentarios, de 20.000 millones de dólares en 2000 a 85.000 millones en 2016. El gigante sudamericano se convirtió en el primer exportador mundial de café, aves y azúcar, en uno de los dos mayores de carne vacuna y el segundo exportador de soja.
La participación de las materias primas agrícolas en las exportaciones, que era del 22,8% en 2000, no había pasado de la barrera del 40% desde 2009. En 2016, se elevó hasta el 42,7%, según los datos del MDIC.
“El sector primario es fundamental a corto plazo para el país, ya que impulsa las exportaciones al alza y esto en un contexto internacional favorable a Brasil, con Europa y Estados Unidos en buena forma, la reactivación de los países emergentes y previsiones de aceleración de los intercambios comerciales”, explicó Sylvain Bellefontaine.
China, gran consumidor de productos agrícolas, se convirtió en el primer socio comercial de Brasil desde 2009.
“En 2016, Brasil exportó 35.900 millones de dólares (de mercancías) hacia China, 44% del total provienen de la soja”, precisó Heloisa Lee Burnquist, investigadora del Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea), de la Universidad de Sao Paulo.
Los oleaginosos se sitúan en cabeza de las mercancías más exportadas por el país, representando un 10,4% del total en 2016.
… pero infraestructuras precarias
A largo plazo, los obstáculos ligados a las infraestructuras frenan el dinamismo del sector. En este país de dimensiones continentales, las mercancías se transportan por carretera hasta los puertos en vías congestionadas o en mal estado, lo que encarece los costes de producción.
El gobierno ha hecho además del agronegocio un sector prioritario de desarrollo, con una poderosa bancada de apoyo en el Congreso.
Pero esta “re-primarización” de la economía presenta riesgos, según ciertos economistas.
“El sector se desarrolló sobre todo bajo el impulso de la demanda exterior, lo que favoreció la expansión de monocultivos intensivos en gran parte destinados a la exportación y por ello dependientes de la situación económica de nuestros socios comerciales”, advirtió Mauro Rochlin, profesor de Economía de la Fundación Getulio Vargas de Rio de Janeiro.
“Para que la salida de la crisis sea efectiva, Brasil debe invertir más en su industria, cuya competitividad se degradó en los últimos años, así como en los sectores emergentes”, concluyó.
Fuente: mj/rs/js/cd BNP PARIBAS
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Fuente: Agromeat

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