29 de julio de 2017 11:15 AM
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Rusia vuelve a ser un gran exportador de granos

La relevancia de Rusia en la economía mundial depende exclusivamente de la exportación de energía; y lo mismo ha ocurrido después de 1991 (colapso de la Unión Soviética) y en el período previo, tras la constitución del sistema soviético por Vladimir Illich Lenin en 1921. No ocurría así durante el régimen zarista, antes de la […]

La relevancia de Rusia en la economía mundial depende exclusivamente de la exportación de energía; y lo mismo ha ocurrido después de 1991 (colapso de la Unión Soviética) y en el período previo, tras la constitución del sistema soviético por Vladimir Illich Lenin en 1921.

No ocurría así durante el régimen zarista, antes de la Primera Guerra Mundial, cuando Rusia y la Argentina eran los grandes productores mundiales de alimentos (granos y carnes) que disputaban la primacía en el mercado global con el líder indiscutido de entonces, que era Estados Unidos.

El año pasado, después del largo interregno provocado por la destrucción física del campesinado desatada por la política de colectivización forzada de Stalin en 1929/1932, Rusia reapareció en el mercado agroalimentario mundial y se convirtió en la primera exportadora de trigo, con más de 34 millones de toneladas, surgida de una producción de granos que alcanzó el récord histórico de 119 millones de toneladas.

La reaparición de Rusia en el mercado mundial agroalimentario respondió al impulso de la devaluación del rublo (cayó 45% en 3 años) provocada por la caída del precio del petróleo de más de 70% a partir de 2014.

Esta ventaja competitiva le ha permitido a Rusia volver a colocar en plena actividad productiva a las “Tierras Negras” del centro y sur del país, con epicentro en Odessa, el gran puerto agroalimentario antes de la Primera Guerra Mundial.

Los principales mercados del trigo ruso están situados en el Magreb árabe (norte de Africa), además de Turquía y Egipto –que es el mayor comprador de trigo del mundo- en Medio Oriente.

La caída del precio del petróleo ha disminuido el costo del fuel oil y los fertilizantes. Por eso ha crecido fenomenalmente en el agro ruso el consumo de agroquímicos, con un alza de 16% el año pasado, frente a una pauta global de 2,2% en igual período.

La posibilidad de que Rusia se transforme también en un gran productor de soja depende de la utilización de las tierras fértiles situadas en los espacios fronterizos con China, que tienen la misma latitud que el Medio Oeste norteamericano, y donde las empresas chinas han comenzado a invertir en gran escala.

Las empresas trasnacionales de la alimentación también realizan sus inversiones en la agricultura rusa, entre ellas Cargill, Glencore, y Olam, y lo hacen ante todo en silos, puertos y sistemas logísticos.

Las inversiones chinas en Rusia se han visto favorecidas por el acuerdo estratégico alcanzado por los presidente Vladimir Putin y Xi Jinping, que han resuelto construir un gasoducto de 3.000 kilómetros desde el este de Siberia hasta el norte de China, que proveerá 1,15 billones de metros cúbicos de gas por año a lo largo de 3 décadas, y entrará en funcionamiento el 20 de diciembre de 2019, por un valor de U$S 400.000 millones.

Se trata del primer gasoducto directo entre el mayor exportador del mundo –que es Rusia-, y el principal comprador mundial, que es China. Este pacto reorienta geopolíticamente a Rusia fuera de Europa por primera vez en su historia moderna, a contar desde el arribo de la dinastía de los Romanov en el siglo XVII.

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Fuente: Clarin

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