30 de julio de 2017 14:06 PM
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Involucran a Michel Temer en una red de coimas en su primera campaña junto a Dilma Rousseff

Son documentos que surgen del frigorífico JBS publicados por la revista Epoca. Se remontan al año 2010.

Los montos de dinero que se escurrieron del frigorífico JBS, y fueron a parar a manos de políticos brasileños, son verdaderamente voluminosos. Se habla nada menos que de 340 millones de dólares, una cifra que asombra incluso a quienes están acostumbrados con valores altos. Los sobornos practicados por esa empresa, la mayor exportadora mundial de carnes in natura, se extendieron entre 2006 y 2017. El intenso flujo recién se cortó este año, cuando en marzo último uno de los dueños del holding, Joesley Batista, decidió arrepentirse y acogerse a la delación premiada.

La revista Epoca, del grupo mediático O Globo, tuvo acceso en forma exclusiva a los testimonios de Batista, su hermano y sus ejecutivos. Pudo ver también “millares de papeles inéditos” donde, de acuerdo con la publicación, hay desde contratos fraudulentos hasta comprobantes bancarios de cuentas secretas de políticos en el exterior. Las nuevas denuncias ocurren en víspera de la votación clave en la Cámara de Diputados que el miércoles próximo debe decidir si aprueba que se investigue al presidente Michel Temer, por corrupción, o rechaza la acusación. De esto depende la permanencia del jefe de Estado en el Palacio del Planalto hasta diciembre de 2018.

Epoca relata que el de este sábado se trata, apenas, de un primer artículo, lo que permite suponer que vendrán varias otras publicaciones sobre el asunto. Según el semanario, de la documentación saltan los pagos fraudulentos de la JBS, realizados a empresas de fantasía, que el presidente Temer le indicaba al holding. Eso, por ejemplo, ocurrió durante la campaña electoral de 2010, cuando Temer acompañó por primera vez a Dilma Rousseff en la fórmula presidencial. El mecanismo usado por los hermanos Joesley y Wesley Batista, para garantizar su crecimiento explosivo en una década, residía en comprar políticos de todos los partidos. Y afirman que esas “inversiones” en el mundo de la política superaron inclusive a las de Odebrecht.

 

Entre las figuras que saltan de esa delación están nada menos que el ex ministro de Relaciones Exteriores y actual senador José Serra; el ex ministro de Hacienda Guido Mantega y funcionarios del actual gobierno de Temer, como los ministros Bruno Araújo, Gilberto Kassab y Marcos Pereira. Kassab llegó a recibir coimas hasta en 2016, por valor de 7 millones de dólares. Para realizar pagos de sobornos en el exterior, JBS tenía dos cuentas bancarias específicas en Ginebra, la Lunsville International y la Valdarco Investments, en el banco Julius Bar. La revista afirma que de ellas salieron pagos realizados al ex ministro Antonio Palocci, que actuó en el gobierno de Lula y luego en el de Dilma.

 

Cuando se trataba de entregar dinero en mano, Joesley Batista había designado un hombre de su confianza para organizar los “despachos”. Es André Gustavo, un publicista que llegaba a contratar camiones de caudales para realizar las “encomiendas” de su jefe. De acuerdo con Epoca, fue este señor quien le entregó dinero en mano a quien hoy es el presidente del Senado, Eunício de Oliveira.

Epoca sostiene que ahora, a unos días de la votación, la JBS posee todos los documentos necesarios para demostrar sus testimonios. Esos “papeles” serán entregados a la Procuración General de la República (PGR) que podrá, así, realizar una segunda denuncia contra Temer, con todos los datos en mano. Para la revista, cuando saltó la primera delación de los hermanos Batista, en mayo último, había pruebas contra Michel Temer y el senador Aécio Neves (del PSDB). Ahora sin embargo cuenta con documentación con un poder de fuego muy superior.

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Fuente: Clarin

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