5 de agosto de 2017 22:51 PM
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Hacia un cambio en la dirigencia gremial

Como ocurre con todas las actividades, el gremialismo no escapa a la necesidad de aggiornarse para representar correctamente los intereses de su asociación. En todas las ramas de producción las tecnologías y sistemas van cambiando y los intereses, en este caso empresarial, también lo hacen. El gremialismo rural pretende defender ante otras corporaciones y los […]

Como ocurre con todas las actividades, el gremialismo no escapa a la necesidad de aggiornarse para representar correctamente los intereses de su asociación. En todas las ramas de producción las tecnologías y sistemas van cambiando y los intereses, en este caso empresarial, también lo hacen. El gremialismo rural pretende defender ante otras corporaciones y los gobiernos de turno, los intereses de todas las actividades agropecuarias con lo que resulta doblemente exigente en el nivel de sus dirigentes.

La producción en el agro, en los últimos años, dio un salto cualitativo y cuantitativo impresionante y el movimiento gremial, en su mayoría, no se puso a la altura de esos cambios. Digo esto y me incluyo porque se han sumado un sinnúmero de tecnologías que pasan a ser de uso corriente en el agro y sobre las que no puedo ni hablar y creo que muchos actuales dirigentes tampoco. Más allá de los problemas económicos para poder ejercer eficientemente la tarea gremial hay cierta incapacidad por falta de renovación en los cuadros dirigenciales, trayendo como consecuencia el descrédito de las instituciones y la búsqueda individual de soluciones a su problemática.

El sistema de representación gremial evidentemente es el más efectivo para el logro de objetivos comunes, ya que no existe competencia entre las empresas representadas pues el precio de los comodities en el mundo es bastante uniforme si no existen distorsiones, lo que si modifica los resultados son los costos, por eso la importancia de acceder a las nuevas tecnologías que nos brindan competitividad.

La falta de actualización no sólo es de parte de la dirigencia gremial, sino también de los políticos que deben decidir en estas cuestiones y los tiempos que exigen estos cambios no son los mismos que podía tomarse un funcionario anteriormente, hoy es posible hacer todas las evaluaciones de riesgos y beneficios de alguna propuesta en pocos días. El gremialismo rural es de gran importancia por ser custodio de los intereses del sector que contribuye con el mayor aporte de divisas a la economía nacional.

Los altos costos que tenemos para producir se deben básicamente a la falta de infraestructura y a la falta de acceso a las nuevas tecnologías. Ambas se pueden solucionar y debemos estar presente en la búsqueda de esas soluciones con aporte de conocimiento. La representación política que tiene el sector no es suficiente, incluso por desconocimiento o inoperancia no ha podido sostener la vigencia de normas que nos favorecían como el fondo hídrico al que se permitió que perdiera la especificidad y se aplicara a fines que nada tienen que ver con las inundaciones.

No basta con ocupar tribunas, la gestión y el conocimiento serán el distintivo de nueva dirigencia que deberá contar con la lucidez suficiente para preservar los logros y la vez conseguir todo lo necesario para que sus representados puedan producir económicamente en armonía con la sociedad y el ambiente.

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Fuente: La Nacion

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