7 de agosto de 2017 11:08 AM
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El potencial del NOA para desarrollo ganadero

No hay dudas de que, más allá del precio, el argentino aspira a que, en fechas especiales o cada domingo se sirva el clásico asado. Y esa es una pauta cultural y nacional. La carne vacuna está asociada a 16 significaciones positivas, ocupando “comida rica/sabrosa” el primer lugar (47 %), “asado/tradición”el segundo (26%) y “valores […]

No hay dudas de que, más allá del precio, el argentino aspira a que, en fechas especiales o cada domingo se sirva el clásico asado. Y esa es una pauta cultural y nacional. La carne vacuna está asociada a 16 significaciones positivas, ocupando “comida rica/sabrosa” el primer lugar (47 %), “asado/tradición”el segundo (26%) y “valores nutricionales” el tercero (18%), de acuerdo con un reporte del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina. Según este informe, los cortes vacunos son los preferidos de los argentinos, ya que son 17 (la media) los días al mes que se consume esa carne en el hogar. Y 24 en total los que se consume comidas que la contengan.

En lo que respecta a las estadísticas de consumo, la cantidad de carne vacuna que ingiere anualmente un individuo es 68 kilogramos, de los cuales 62 kilos corresponden a consumo en el hogar y 6 kilos fuera del hogar.

El mercado argentino había alcanzado el récord de consumo de carne por habitante en 2009, cuando se ubicó en los 70,2 kilos. El descenso se inició en 2014, cuando el consumo se había ubicado en 60,5 kilos per cápita; en 2015 retrocedió a 58,3; en 2016, a 57,5; y en lo que va de 2017, a 55,8. El nivel más bajo per cápita desde 2001 se produjo en 2011, con unos 55,2 kilos por habitante.

El segundo lugar en la preferencia lo ocupa la carne de pollo, que se encareció un 8% interanual y la gente compró, en lo que va del año, un 6,2% más. Fue a un ritmo de 44,9 kilos anuales por persona, frente a los 42,3 del mismo período del año pasado, consigna un cable de la agencia estatal Télam. Con todo esto, el consumo por habitante, en lo que va del año, promedia los 55,8 kilogramos. “El argentino, en general, se atreve a pagar un buen asado porque es carnicero por naturaleza”, explica a DINERO José Luis Triviño, un ingeniero nacido en Tucumán que actualmente preside la Cámara Argentina de Feedlot. En cuanto a los cortes que se eligen, Triviño sostiene que es algo muy personalizado. “En una mesa familiar, difícilmente puedan faltar la costilla,pero también hay que explorar otros cortes como la tortuguita, la entraña o el vacío, que son muy buenos para la parrilla”, sugiere.

Engorde a corral

De paso por la provincia, Triviño destacó que el NOA tiene potencial para el desarrollo de la ganadería, particularmente vinculada con el Feedlot. “Indudablemente que la actividad puede darle un valor agregado al maíz que, por la lejanía de la región con los puertos, no resulta competitivo por el costo que significa el flete”, remarcó. Actualmente, en la Argentina hay cerca de 2.000 establecimientos de Feedlot registrados en el Senasa, de los cuales 112 están ubicados en los distritos del NOA. El engorde a corral representa entre el 65% y el 70% de la faena oficial en el país. De acuerdo con los datos de la Cámara Argentina de Feedlot, en el noroeste hay cerca de 320.000 hectáreas sembradas de maíz. El stock bovino de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja y Catamarca es de 3,56 millones de cabezas, un crecimiento promedio del 19,5% en los últimos ocho años.

La ganadería viene de un proceso de crisis. Triviño, en este aspecto, indicó que el escenario actual, los feedlot, o también llamados “el hotel de las vacas”, tienen un nivel de ocupación cercano al 72% y que, en esa tendencia, contribuyeron las inundaciones en zonas núcleos, que impulsaron a los productores al sistema de hotelería, antes de liquidar su hacienda.

El dirigente considera que es fundamental subir el peso para la faena, de tal manera que se permita el engorde del animal por encima de los 300 kilogramos. “Con novillos así, es probable que se obtengan animales más tentadores para el comercio exterior y, a la vez, permitir que, gradualmente, el precio de la carne en las góndolas pueda llegar a bajar”, estima.

A nivel externo, el precio sigue siendo competitivo para la carne argentina. “Es verdad que debemos competir con la calidad de Estados Unidos y de Australia, pero la Argentina, en materia de precios, sigue bailando con la más linda del mercado, es decir, que su carne sigue siendo tentadora y bien vista por la comunidad internacional”, plantea Triviño. “El cliente te ofrece el mejor precio porque también toma en cuenta que la carne argentina sigue siendo uno de los mejores productos del mundo”, completa.

Perspectivas

Este año será positivo para la exportación de carne bovina con un crecimiento del 13% en relación a 2016 y un total de 300.000 toneladas, impulsada fundamentalmente por la demanda de China y Chile. Según un diagnóstico de Abeceb.com, la venta externa de carne enfriada, congelada y procesada se incrementó –de enero a abril- un 14,7%; y que el destino de mayor alza fue China con un repunte del 42,9% secundado de lejos por Chile, con el 8,2%. En este sentido, la implementación de los reintegros a la exportación ha significado una mejora importante en la rentabilidad de los frigoríficos exportadores. Recientemente, Estados Unidos habría emitido un informe favorable sobre la situación sanitaria de carnes provenientes de Argentina. Nuestro país perdió el acceso a ese mercado en 2001 por un brote de aftosa, y tuvo que resignar el ingreso de 20.000 toneladas anuales sin aranceles y de un monto similar pagando un arancel del 20% a ese país

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Fuente: La Gaceta

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