14 de agosto de 2017 02:21 AM
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El USDA enfrió el mercado pero todavía es muy pronto

La semana pasada terminó con bajas muy marcadas en Chicago ante el primer reporte del Ministerio de Agricultura de EE.UU. Falta mucho para el cierre del ciclo y podría haber un rebote en el mediano plazo.

Después de un mes de julio en EE.UU. cálido y seco, donde el estado de cultivos cedió mucho terreno, el USDA proyectó que los rindes esperados de soja serían mayores a los que se venía pensando y sólo marginalmente menores a los que se obtuvieron en la cosecha récord del año pasado, mientras que si bien los de maíz bajaron, lo hicieron en menor medida de lo que el mercado estaba esperando. Esto llevó a una baja de precios, pero con mucho escepticismo de parte de los analistas.

Debemos recordar que como algún funcionario del USDA alguna vez comentó, lo que hay que mirar en los datos oficiales a veces no es el número en sí, sino la tendencia, ya que muchas veces no se practica todo el ajuste en un solo reporte, con el fin de tener datos más sólidos para ajustar las estimaciones, y no tener que corregir en el sentido inverso más adelante. Este reporte fue el primero que basó sus rindes tomando información de encuestas a campo, y al comparar los rendimientos con las cifras del año pasado, vemos que hay ajustes importantes a la baja. Posiblemente el USDA no haya querido mostrar ajustes todavía más significativos, en un momento donde todavía falta mucho para el cierre del ciclo.

Repasemos los números. En soja el rinde se informó en 33,2 qq/ha con una suba de casi 1 qq/ha sobre la estimación previa, y quedó 1,3 qq/ha por encima de lo que el mercado esperaba. Por ello la producción subió 3,3 millones de toneladas, llegando a 119,2 millones de toneladas y superando las 117,2 millones de toneladas del ciclo previo.

Estos datos son llamativos porque el estado de cultivos de soja está 12 puntos por debajo del año pasado. Si bien el mismo está 1 punto por encima del promedio histórico, no parece lógico tener rindes tan elevados. No obstante, la soja termina de definir su rinde con el clima de agosto, y las expectativas son de lluvias por encima de lo normal y temperaturas frescas, lo que ayudaría a recomponer la situación. 90% de los cultivos está en floración, y 65% en formación de vainas, y se inicia el llenado.

La demanda, por otro lado, está dando señales de firmeza. El lunes supimos que las compras Chinas de julio fueron más de 10 millones de toneladas, nivel récord y un tercio mayores que el mes pasado y el mimo período del año 2016.

En lo que hace al maíz, el USDA proyectó el rinde en 106 qq/ha, bajando casi 1 qq/ha, pero el mercado esperaba un recorte mayor. Por esto la producción bajaría casi 3 millones de toneladas, quedando casi en 360 millones. Pero el mercado esperaba un número más próximo a 350 millones. A nivel de stocks los mismos se redujeron sólo 1,3 millones de toneladas porque la competencia en el mercado internacional es muy fuerte, especialmente de Brasil.

En el caso del maíz los problemas climáticos en EEUU tienen un impacto mayor, ya que con los cultivos habiendo superado la floración en condiciones secas, los daños no se podrían recuperar.

El mercado de trigo por su lado es el más debilitado. Atrás quedaron los momentos de pánico por el clima seco en la zona de trigo de primavera de EEUU. Este mercado está mucho más diversificado que el de maíz y soja. De hecho si bien se dieron recortes para Canadá (-1,9 millones de toneladas), EEUU (-0,6 millones), Europa (-0,4 millones) y Brasil (-0,4 millones), esto se compensó con creces por el aumento de producción de la ex Unión Soviética, donde se sumaron casi 9 millones. De esta forma a nivel mundial la estimación de producción quedó en 743,2 millones de toneladas subiendo 5,4 millones contra la proyección previa. Esto implica una merma anual de producción de casi 12 millones pero con stocks en 265 millones, subiendo 6 millones versus el ciclo previo, esto no parece un problema grave.

Cualitativamente este cambio genera una de cal y otra de arena para Argentina: la buen es que con menor producción en Brasil y también ajustes para Paraguay, el MERCOSUR necesitará en mayor medida de los granos argentinos. La mala es que todavía tendríamos un remanente productivo de unas 5 a 6 millones de toneladas por colocar en el mercado del norte de África, donde justamente competimos con la ex URSS, el bloque que está aumentando su oferta.

Localmente la siembra avanza y está en etapas finales, aunque todavía hoy casi a mediados de agosto, resta por sembrarse 106.500 ha de trigo en el sur de Buenos Aires. La siembra tardía, los excesos de humedad en algunas regiones y algunos eventos climáticos como heladas y piedras que lamentablemente se experimentaron, también hay ciertas dudas respecto a la producción local.

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Fuente: Ambito Financiero

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