19 de agosto de 2017 20:00 PM
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Pochoclo, desde Pehuajó a todo el mundo

La firma bonaerense Snack Crops es una referencia global en la producción de maíz pisingallo, con marca propia. Además, procesan otras especialidades. Tecnología y calidad para agregar valor

Es un negocio que hace 25 años no existía en Argentina y hoy el país es el primer exportador mundial. El maíz pisingallo, también llamado “popcorn”, a partir del cual se hace el tradicional pochoclo, ocupa cada campaña unas 50.000 hectáreas en el país y se producen alrededor de 220.000 toneladas.

 

Con 30.000 toneladas de procesamiento cada campaña y una trayectoria de muchos años ligados a la producción de pisingallo, Snack Crops es la referencia argentina en la producción de esta especialidad.

Sergio Casas, Baibe Sociedad Anónima y un grupo inversor con intereses en el sector agrícola, financiero, textil e inmobiliario, son los tres socios en partes iguales que le dieron vida a esta empresa.

Pochoclo, desde Pehuajó a todo el mundo

A la izquierda, Juan Iturralde junto Sergio Casas, en la planta de Snack Crops en Pehuajó.

“El 99 por ciento de lo que producimos lo exportamos. Somos una típica empresa agroindustrial exportadora”, destacó Casas, quien tuvo su primer contacto con esta especialidad en la década de los noventa.

“En 1993 viajé a Estados Unidos y visité Weaver (líder mundial en el procesamiento de este grano) para proponerles el desarrollo del negocio del maíz pisingallo en Argentina”, recordó Casas. Así nació la sociedad con Baibe, que pasó a ser proveedor de Weaver.

 

Esta unión entre la firma local y la norteamericana funcionó durante una década, hasta el año 2001, que Weaver cerró en el país. Así empezó otra era: la de Snack Crops.

Actualmente, llevan adelante un esquema mixto donde un 25 por ciento de la producción de popcorn y girasol es propia, el resto se hace a partir de convenios con productores.

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En la trilla del pisingallo hay que preservar mucho la calidad.

“Entonces, si accedemos a mejores precios, mercados y calidad todos nos beneficiamos”, destacó Casas.

En promedio, un productor puede obtener entre un 15 y un 20 por ciento más de margen económico por vender maíz pisingallo que haciendo un maíz o un girasol, cultivos tradicionales en el oeste bonaerense, donde tiene base esta firma.

Además del pisingallo, comercializado bajo la marca Snack, el esquema de negocios se completa a través de otras tres unidades: girasol confitero con su marca Sunny; garbanzo, comercializado con la marca propia Don Garbanzo; y semillas de chía como Chía Plus. A esto se suma la producción de otra especialidad, el poroto mung.

 

La base de operaciones está en Pehuajó, donde construyeron la planta de procesamiento de pisingallo más grande fuera de los Estados Unidos, con una importante capacidad de almacenaje y secado en 56 silos. El almacenaje es fundamental, porque permite mantener la calidad durante 12 o 14 meses, hasta que llega la cosecha nueva.

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Debe llegar a la planta procesadora intacto y con la humedad óptima.

La firma tiene un perfil aún más exportador, y vende al exterior un 99 por ciento de su producción a más de 75 países. El más importante fue el envío que hicieron a Estados Unidos en 2012 y 2013. La producción de ese país se vio afectada por una sequía y tuvo que importar 32.000 toneladas, de las cuales la empresa pehuajense mandó unas 10.000.

Este negocio globalmente lo lidera Estados Unidos, con 450.000 toneladas, que también es el primer mercado de consumo con unas 350.000 toneladas.

 

El segundo productor es Argentina con esas 220.000 toneladas, seguido por Brasil con 200.000 y otros orígenes como Francia y Sudáfrica. Pero al analizar la exportación, el líder es Argentina, que exporta casi toda su producción, a diferencia de Estados Unidos que queda con un saldo exportable de 100.000 toneladas.

Lideramos el negocio con calidad, tecnología, presencia de mercado y desarrollo de marcas, y para eso estamos certificados con el estándar mundial de seguridad alimentaria BRC (British Retail Consortium) que es lo que exigen los supermercados para que tu materia prima pueda llegar al consumidor final”, explicó Casas.

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El embolsado y carga del producto final con la marca de la firma.

En algunos casos venden a otras empresas que usan el maíz, lo hacen explotar y lo venden como en los cines; pero otros lo fraccionan en paquetes de 500 gramos, los ponen en bolsitas de microondas o los hacen explotar en bolsas y los venden como snack como si fuesen papas fritas.

Al igual que otras especialidades, el popcorn tiene una base de negocio muy sensible. “Es un mercado de 100-120 millones de dólares por año en donde la rentabilidad depende de que no haya excesos de materia prima. Es un mercado tan chico que ante cualquier cambio en los precios suben o bajan violentamente, ante variaciones en los stocks”, ejemplificó Casas.

Actualmente, el negocio está en equilibrio, con una oferta y una demanda compensadas. Sergio Casas y Juan Iturralde, de Baibe, recuerdan negativamente aquella campaña 2015/16 cuando los excesos de producto provocaron que los precios perforaran el piso de los 350 dólares por tonelada. Hoy, para mercadería de calidad evale entre 550 dólares por tonelada.

 

Desde el punto de vista productivo, tiene similitudes y diferencias respecto del maíz común. “Por lo pronto no se usan materiales que vale modificados, no hay ni RR ni BT por lo que el control de malezas e insectos debe hacerse con otras herramientas, no es complejo, sólo hay que seguirlo bien de cerca”, apuntó Iturralde.

Fines de septiembre y la segunda quincena de noviembre son las dos fechas de siembra tradicionales. El cultivo rinde mejor en la primer fecha ya que la segunda es más riesgosa, se apuesta a ambas fechas para diversificar los riesgos.

En lo que respecta al paquete nutricional “es un 70 por ciento de lo que se fertiliza el maíz común porque el rendimiento al que se apunta es un 50-60por ciento del potencial de aquel”, dijo Iturralde.

El momento de cosecha también es clave pensando en la calidad.

 

“En principio recomendamos que la trilla se haga con una buena cosechadora, para evitar daños en el grano, pero además, nosotros indicamos que hay que cosecharlo con algo de humedad para que no se seque tanto antes de llegar a la planta”.

Snack Crops tiene trazabilidad de cada contenedor que exportan, saben de dónde provino ese grano y cómo fue producido.

En pos de asegurar la calidad final del producto embolsado, en la planta, hay detectores de metales y están incorporando una línea de embolsado automático.

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Este negocio globalmente lo lidera Estados Unidos, con 450.000 toneladas, que también es el primer mercado de consumo con unas 350.000 toneladas.

“Cada grano es como una fruta para nosotros, vos podés tener una manzana o durazno perfectos en la planta, pero si al momento de la cosecha se golpea y machuca vamos a tener mermas de calidad. Para evitar eso tenemos que cuidar que el pericarpio esté intacto y lograr la humedad óptima. Si el grano tiene mucho contenido de agua, “explota” de forma incorrecta, por el contrario, si tiene poca agua, se quema”, aclaró Casas.

Al analizar las señales que da el negocio, este último confía en un futuro en el que tengan aún mayor protagonismo en el segmento de especialidades. ¿Cómo? “Siendo más profesionales para abastecer mercados que cada vez, y más en estos productos, se están poniendo más sofisticados y esto nos obliga a invertir”, indicó. Para él, la clave, además de la producción a campo y la formación de la calidad, también es “el trabajo comercial que permita seducir a los mercados de destino”.

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Fuente: Clarin

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