20 de agosto de 2017 09:44 AM
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El daño colateral de los agronegocios

Bolívar tiene 400 mil hectáreas bajo el agua

Cuando en abril de este año el intendente de Salto, Ricardo Alessandro, culpó a la “soja que sembramos hasta en las macetas” por las inundaciones que afectan a la provincia de Buenos Aires, pocos lo tomaron en serio. Cinco meses después, 400 mil hectáreas están bajo el agua en el partido de Bolívar, donde la situación es “crítica”.

De acuerdo al informe satelital que el INTA le acercó a la secretaría de Asuntos Agrarios bolivariense, el 55 por ciento del partido está directamente inundado y un 30 por ciento anegado, lo cual significa que unas 425 mil hectáreas quedaron afuera del circuito productivo agrícola-ganadero.

“Venimos desde febrero con los problemas de excesos hídricos, pero nunca llegamos a esto, ahora la situación es crítica”, dijo Mariano Ruiz, secretario del municipio. Ruiz detalló que “en lo que va del año llovió unos 1400 milímetros aproximadamente, cuando la media anual está entre 800 y 900 en nuestro distrito”.

Las inundaciones afectaron no sólo la cosecha de girasol, sino también la de soja, y tampoco permitió cumplir el ciclo de siembra de maíz. En total, un 30 por ciento de la producción quedó descartada y literalmente bajo 50 centímetros de agua. El arroyo Villamanca, por ejemplo, está “totalmente desbordado y alcanza unos 600 metros del cauce, es una locura”.

El intendente de Bolívar, Eduardo Bucca, llamó a “reflexionar sobre la necesidad de un programa de infraestructura y desarrollo hídrico en la Provincia de Buenos Aires”. “Es momento de pensar sobre un plan que sea serio, contundente, que se ejecute. Estamos hablando de la obra del Plan Maestro de la Cuenca del Salado hace muchos años y está sin finalizar. No digo que eso evitaría la actual situación, sino que ayudaría a mitigar los daños”, dijo Bucca en declaraciones a Radio Télam. Señaló además que “a la situación puntual se suma un elemento que llegó para quedarse, que es el cambio climático”.

Sin embargo, Bucca obvió una cuestión que ya se debate incluso en el seno mismo del lobby agropecuario: ¿hasta cuándo podrá continuar este modelo de explotación de siembra directa y aplicación indiscriminada de agroquímicos, que compactan el suelo y le quitan absorción? Así lo dejó en claro Miguel Angel Taboada, director del Instituto de Suelos del INTA, en la última edición del congreso Aapresid, a principios de mayo en la ciudad de Rosario: “Nos dijeron que estábamos bendecidos por los suelos que teníamos y nos pensamos que podíamos hacer cualquier cosa”.

Ante un público compuesto por directivos de multinacionales y productores, Taboada fue tajante: “El monocultivo deja una gran cantidad de agua ociosa. En diez años de monocultivo de soja se dejaron de consumir 5000 mm de agua. Lo que estamos haciendo con los suelos, está influenciando. Hay recarga de acuíferos y napas freáticas, salinización de suelos”.

Según el Ministerio de Agroindustria, en la Argentina se consumen 13.000 toneladas de agroquímicos por año.

Para el ingeniero agrónomo y máximo referente en agroecología en el país, Eduardo Cerdá, el problema es sistémico: “Son 25 años de un uso muy intensivo de los suelos, de falta de rotaciones, de cultivos que dañan, y eso hace que los suelos pierdan porosidad, y por ende retención de agua. Los suelos se sellan, no absorben, el agua queda en superficie y se desplaza por la pendiente hacia los lugares de menor altura”.

Cerdá calculó en un 20 por ciento la pérdida de poder de absorción del suelo en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires y señala como responsable a la siembra directa con agroquímicos. “Una vez consumado el desastre, reclaman obras hídricas para sacar el agua. Después vamos a tener una sequía terrible”, advirtió a Página/12.

“Hay un error en la forma de ver la agricultura: se cree que con los fertilizantes se reemplaza la fertilidad. Y no es así. Es una falsa percepción de riqueza. Es cortoplacismo, nos estamos empobreciendo, porque estamos perdiendo el recurso del suelo.No sé cuánto tiempo tardarán en recuperarse, quizá sean años. El modelo está mal concebido”, cerró.

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Fuente: Pagina 12

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