22 de agosto de 2017 15:02 PM
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La captura de langostino aumenta junto al número de barcos

Cada vez más buques ingresan en la pesquería y hasta lo intentan algunos sin permiso. Como consecuencia las capturas llegan a récords históricos, 126.000 toneladas hasta el día de hoy. Hay preocupación por la sobrevivencia de reproductores cuando restan aún dos meses de temporada y no arrancó Rawson.

El nivel de capturas de langostino ya superó los volúmenes de 2016. Fuentes consultadas coinciden en la preocupación que genera la incesante presión sobre el recurso, al que parecen estar decididos a pescar hasta levantar el último ejemplar. Desde enero a la fecha se llevan capturadas 126.000 toneladas, que se obtuvieron en 5.059 viajes realizados por un total de 250 barcos.

Desde que inició la temporada el 19 de mayo en aguas nacionales -dentro del área de veda de merluza- se obtuvo el 65% de la captura total. Son 82.117 toneladas capturadas por 177 buques, de los cuales solo unos 70 son congeladores tangoneros y el resto fresqueros con tangones, que en muchos casos nunca habían tenido al langostino como especie objetivo.

Los investigadores del INIDEP ya han dado cuenta de su preocupación sobre el nivel de presión pesquera y las consecuencias que podría tener sobre la disponibilidad de recurso en 2018 y 2019, a través de los informes técnicos presentados a las autoridades de la Subsecretaría de Pesca y el Consejo Federal Pesquero, sin que hasta el momento se los haya tenido en cuenta.

Si se comparan las capturas del mes de julio se observará que este año se obtuvieron 30.177 toneladas con 176 barcos; en el mismo mes de 2016 fueron 25.000 toneladas con 138 barcos y en julio de 2015 se pescaron 16.700 toneladas con 118 buques. Estas cifras muestran que, tal como lo indicaron los investigadores, es probable que no haya más langostino que en otros años sino solo más barcos pescándolo.

Hoy la flota se encuentra operando entre los paralelos de 44º 00’S y 44º 30’ dividida en dos grupos, uno más al oeste que el otro, entre 60º 30’W y 63º 30’W de latitud. Las capturas están compuestas por ejemplares de tallas L 1; L 2 y L 3, aunque el volumen de descarte de langostino comienza a preocupar por su magnitud y si bien todas las flotas descartan, la modalidad de la fresquera es la que más alerta.

Es que los buques congeladores tangoneros tienen un tope diario de procesamiento en planta que está en el orden de las 12 a 15 toneladas, pero este límite no se aplica a la flota fresquera, que ha reportado días de entre 40 y 50 toneladas de captura. Otra diferencia está dada por el tiempo de arrastre: mientras los tangoneros realizan en promedio 2 lances de 40 minutos para completar la carga diaria, los fresqueros realizan entre 6 y 7 lances de más de una hora de arrastre.

El pedido reiterado de los jefes del Programa Crustáceos, la designación de observadores a bordo de la flota fresquera, ha sido parcialmente atendido y algunos se embarcaron, aunque no sin dificultades. Se requiere de tiempo para lograr un trabajo en equipo y seguramente se logrará, dado que contar con datos de esta flota es muy importante para conocer la pesquería y poder mantener los niveles de actividad o al menos tratar de que no se derrumben abruptamente.

La Comisión de Seguimiento se reunirá recién en septiembre; hasta entonces se deberá esperar para que se aborde la cuestión biológica en profundidad y se discuta sobre el futuro de la pesquería. La realización de la campaña de primavera será fundamental para contar con los primeros datos respecto de los reproductores que deben sobrevivir si no se quiere hipotecar los próximos años. Es una buena noticia que ya exista acuerdo entre el sector empresario tangonero para financiar el crucero, como ya lo hizo en verano.

Pero mientras se espera que alguien tome las riendas del manejo pesquero, los barcos siguen sobre el recurso y es tal el nivel de improvisación que en agosto, cuando solo restan dos meses de temporada, algunos recién están haciendo su primer viaje. Se trata de una carrera desesperada por lograr rentabilidad en la que nadie contempla las consecuencias biológicas, económicas y sociales que pueden aparecer en el mediano plazo.

Se ha llegado al extremo de que barcos sin permiso para la especie, agrupados en la Asociación de Pesca Costera marplatense, han solicitado 3000 toneladas de langostino sin ruborizarse. Sobre esto deberá resolver el CFP cuando luego de 25 días vuelva a hablar de langostino. También ha quedado pendiente de resolución la prospección en el sector norte y en la zona de esfuerzo restringido (AIER) del Golfo San Jorge .

El descarte de langostino, un esfuerzo pesquero que ponga en riesgo las futuras temporadas de pesca cuando toda la industria parece apoyada en su explotación, la pesca incidental de merluza dentro de la veda de protección de juveniles, son todos temas que deben ser atendidos cotidianamente y siguiendo un plan estratégico de explotación que todavía no tiene diseño.

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