22 de agosto de 2017 17:41 PM
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Una economía cara en dólares, incapaz de competir en el exterior

Los precios de la soja y el maíz en baja y alta presión impositiva. La carne no se puede exportar.

La economía argentina comienza a quedarse con pocos motores de crecimiento. El escenario internacional de precios bajos en las materias primas nos genera un verdadero problema para nuestras exportaciones.

La soja cotiza en U$S 345 la tonelada, y en los mercados de futuro cotiza a dicho precio por un buen tiempo. La única mejora que tendría nuestro producto es una baja de retenciones del 12% en dos años, a un ritmo del 0,5% anual. Al precio actual de U$S 345 más una retención del 30% la soja es un cultivo que no deja ganancias para el productor en campo alquilado, y muy poca en campo propio, te dirá que no llega al 1,5% del capital invertido, tomando el valor de la tierra más los flujos de fondos necesarios para realizar el cultivo.

No es un problema de Mauricio Macri, es un problema que viene del exterior y se conjuga con la herencia impositiva que recibió. Sin embargo, es un problema que tiene que resolver Mauricio Macri.

Las formas de resolver este problema son muy sencillas, puede bajar las retenciones para generar rentabilidad en el sector, y de esta forma se recupera la producción. Se podría devaluar para licuar algunos costos, pero esto es solución hoy para volver al problema mañana, lo que no lo hace recomendable. No hay mucho más por hacer.

La pérdida de rentabilidad del campo no es un problema causado por Mauricio Macri, sino que viene del exterior por la caída de precios y la herencia impositiva que recibió. Sin embargo, es un problema que deberá resolver Mauricio Macri.

En maíz sucede algo parecido, los precios están cayendo notoriamente. El maíz a diciembre es de U$S 133 en Estados Unidos, con dicho precio tampoco es rentable en argentina. En este caso estamos hablando de un cultivo que no tiene retenciones, y es un problema muy crítico. Hay que bajar los cotos internos como sea, inclusive devaluando.

En el pasado éramos grandes exportadores de carne, hoy es casi imposible poder ser grandes exportadores, es más conveniente venderla en el mercado interno que en el externo. El precio de la carne en gancho de exportación es de U$S 3,17, cuando Brasil exporta a U$S 2,71, una competencia imposible de superar, con el tipo de cambio actual. Sin embargo, hay algo mucho más desfavorable, un kilo de asado en el mercado interno se llega a pagar entre U$S 8 y U$S 10 el kilo. Si medimos el kilo de carne en gancho en pesos es de $ 53,72, es mucho más conviene vender la carne en el mercado interno que exportar.

Para tener un precio de la carne internacional igual que Brasil necesitaríamos como mínimo un dólar de $ 20,50, nada más alejado que el valor actual, un retraso del 17%.


El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile y el titular de la Rural, Miguel Etchevehere.

Con este escenario económico de la carne, todos producen para el mercado interno, hasta que el consumo se satura, comienza la baja de precios y el negocio deja de ser rentable. Este proceso también sucede con la leche, los pollos y sucederá con la carne de cerdo cuando su producción crezca y sature el mercado.

Nuevo libro. Esta semana Salvador di Stefano presentó su último libro “Como hacer negocios en tiempos de crisis”, un atrapante texto para entender los cambios de la Economía K a la Economía M.

Esto implica que nuestra economía es cara en dólares, y no puede competir con el exterior.

Cuando esto sucede, queda por delante el mercado interno. Nuestro país tiene un total de 43 millones de habitantes/consumidores. Cuando el mercado interno se satura, solo queda vender al exterior, si eso no es posible, el mercado ajusta por la oferta, y por ende sobreviene los quebrantos de los emprendedores.

Un país tiene una economía cerrada, no solo cuando no deja ingresar un producto del exterior, también es cerrada cuando lo que se produce en el país no puede ser competitivo fuera de los límites de la República Argentina.

En cualquier reunión social es común el comentario sobre lo cara que esta la argentina frente al exterior. En el primer semestre del año salieron del país por el aeropuerto de Ezeiza un total de 1.909.000 viajeros, para este año el total ascendería a la suma de 3.800.000 viajeros, casi el 9% de la población. Una muestra más del dólar barato que tiene la Argentina.

Conclusión

1) Con la estructura de costos que tenemos no es rentable producir soja para exportar, un verdadero problema ya que es el producto que más exporta la República Argentina. Podría inferirse que es un problema impositivo, dado el 30% de retenciones.

2) El maíz comienza a tener problemas de rentabilidad. Aquí ya no pesan las retenciones, ya que no tiene, es más un problema de costos y tipo de cambio.

3) Resulta imposible exportar carne con nuestro precio actual. Exportamos por nuestra calidad, pero de ningún modo por precio. Es más negocio vender la carne en el mercado interno que exportar. Esto traerá sus consecuencias, en algún momento el negocio se satura y los emprendedores tendrán quebrantos.

4) Los viajes al exterior y la suma de dólares que gastan los argentinos en turismo son record. En 6 meses U$S 4.666 millones, un 10% de las reservas y 1,9 millones de personas que salieron de Ezeiza en igual periodo de tiempo.

El dólar en los niveles actuales entre $ 17 y $ 18,00 sirve para ganar elecciones y comprar tiempo. A futuro, con el cambio de precio relativos en la economía mundial, y este tipo de cambio vamos a un problema estructural de fuerte caída de las exportaciones, suba de las importaciones, argentinos que viajaran más al exterior, y una Argentina que será cara a nivel regional.

Hay que tomarse un tiempo para este debate, de lo contrario iremos postergando un problema que, a la larga, todos sabemos cómo termina.

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Fuente: LPO

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