25 de agosto de 2017 16:39 PM
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El secreto de Asia: una cultura de obsesión por la educación

Andrés Oppenheimer dice que esa es la clave en esta era del conocimiento. El fracaso como medalla y la veneración a los emprendedores

Era el viernes antes de las PASO y sorprendía ver en el Hilton a tantos gerentes de empresas de consumo masivo, economistas y banqueros que juegan en Primera. No fueron convocados para escuchar a un gurú que les anticipara resultados. La estrella era el periodista Andrés Oppenheimer que, traído por el grupo chileno Falabella, vino a hablarles del mundo que viene, de la robotización que invade nuestras vidas. Para muchos, aún inverosímil. Pero, según advirtió el periodista, escritor y ganador del Pulitzer, “estamos en la era de la economía del conocimiento donde el trabajo mental vale cada vez más y el automático cada vez menos. Países pequeños, sin recursos naturales, que apostaron a la innovación como Corea, Israel, Taiwan, tienen un PBI per cápita más alto que EE.UU. Los países que innovan crecen y los otros quiebran y quedan en la pobreza”.

Oppenheimer plantea que la materia prima de la innovación es la educación. Y citó a los asiáticos, con un compromiso y una obsesión familiar por la educación. Se explayó sobre las escuelas al revés: “La educación moderna consiste en que los chicos estudien en sus casas con las tablets y vayan a la escuela a hacer los deberes con los profesores y otros alumnos. Es la manera de democratizar, porque los que tienen un hogar donde los padres pueden ayudar o pagar la maestra particular, avanzan y el chico pobre queda relegado. El actual sistema educativo fue inventado por el rey de Prusia en el siglo XVIII para trabajadores en plena revolución industrial. No es la escuela del mundo de la creatividad y de la innovación”, dijo.

En sus viajes por China descubrió que la familia destina su dinero y tiempo en lo que ellos llaman la pequeña princesa o el pequeño príncipe, el hijo único. “En los institutos privados se ve a los chicos por la noche, con el uniforme escolar con el que se levantaron las 6, reforzando sus conocimientos. En Asia hay una obsesión por la educación. Confucio decía: ‘Si tu objetivo es progresar un año, siembra trigo; si quieres progresar 10 años, planta un árbol; pero si quieres progresar 100 años, educa a tus hijos”. Aquí otros tramos de su exposición: *”En uno de mis viajes, pregunté a la ministra de Educación de Finlandia, que está en la cima de las pruebas Pisa, cuál era su secreto. Me dijo: Tengo tres secretos, los maestros, los maestros y los maestros. La educación es demasiado importante para dejarla en manos de los gobiernos”.

*”Para innovar es necesario un ambiente que venere y estimule a los creadores. En Silicon Valley los jóvenes quieren ser el próximo Mark Zuckerberg y en nuestros países quieren ser los próximos Messi o Shakira. Debe haber una cultura de veneración por los innovadores”.

*”Se debe crear una cultura de tolerancia al fracaso. Entrevisté a los innovadores más grandes del mundo y todos arrancaron de los fracasos. En Silicon Valley los fracasos son medallas que lleva la gente. Cuando a Steve Jobs lo echaron de Apple, se dijo que lo despidieron por inútil. Parecía quemado de por vida. Y sin embargo fue a buscar fondos para su nuevo emprendimiento y luego volvió a Apple y creó el iPhone. Hay una cultura de tolerancia social con el fracaso individual. Por qué creen que Henry Ford llamó a su auto Ford T: porque empezó por el Ford A y tuvo 19 intentos fallidos antes del T”.

*”En patentes, EE.UU. registró 153.000 patentes en 2016, cualquiera que tiene un gran invento lo patenta allá porque es el mayor mercado del mundo. Corea del Sur, 18.000; Alemania, 17.500; toda América Latina, 1.200, y de esas, 362 son Brasil y apenas, 81 de Argentina. Corea del Sur e Israel invierten el 4% del PBI en investigación y desarrollo, Brasil 1,2% y Argentina 0,6%”.

*”Ya hay robots que atienden en las tiendas en Silicon Valley. Y Alexa está en el living de 6 millones de hogares. Alexa, desarrollado por Amazon, reconoce la voz, cuesta US$150. Contesta dudas pero ya puede pedir la pizza. Aún está un poco verde, pero es lo que viene”.

*”Los autos que se manejan solos van a revolucionar las ciudades, van a ir a la tintorería a buscar la ropa y hasta llevar los chicos al colegio”.

*”Los nuevos ricos del mundo, Bill Gates, Jeff Bezos, venden productos de la economía del conocimiento. Uber, que es una aplicación, hoy vale más que General Motors, que produce 10 millones de autos por año”.

Al final y en lo que fue un llamado a la clase política, Oppenheimer invitó a “mirar por la ventana y menos en el espejo, a perderle el miedo al fracaso y a pensar en cosas nuevas”.

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Fuente: Clarin

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