26 de agosto de 2017 12:00 PM
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Carne de pollo y huevo mexicano, no tan mexicano

México carece de líneas puras genéticas para la reproducción avícola; esta dependencia, obliga al país a comprar progenitores y reproductores ya que un productor avícola tardaría hasta 50 años en generar una línea pura.

Al igual que los seres humanos, estas aves tienen un árbol genealógico y el País carece de sus propias líneas puras, es decir, de los bisabuelos (hembras y machos), que son la base de la reproducción para obtener la carne de pollo o el huevo, explicó María del Pilar Castañeda, directora técnica del Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Avícola (Ceiepav) de la UNAM.
La producción inicia con la selección de las líneas puras o bisabuelos, eligiendo las aves con las mejores características genéticas, al reproducirlos entre sí se obtendrán los llamados progenitores (abuelos).
De éstos nacen los reproductores o los padres de los pollos que son para consumo o de las gallinas ponedoras de huevo, detalló Castañeda.
De dicha cadena, México sólo compra los dos últimos eslabones (progenitores y reproductores) a empresas que son dueños de sus propias líneas puras como Aviagen, Cobb-Vantress y Hubbard, destacó la investigadora.
La empresa Hubbard ofrece al mercado latinoamericano hembras reproductoras en alrededor 4.25 dólares y machos en 5.75 dólares, refirió Arnoldo Ruiz, gerente de ventas y servicio técnico en América Latina y el Caribe de la empresa.
En la importación de las aves progenitoras recién nacidas, de enero a mayo México importó 6 millones 2 mil dólares, 10 por ciento más que en igual periodo de 2016, según cifras del Sistema de Información Arancelaria Vía Internet (SIAVI).
Durante ese periodo, en volumen, 92 por ciento fue importado de Estados Unidos.
Adicional al gasto que hace México por dichas compras, la situación coloca al País en un escenario de dependencia.
“Siempre estaremos en riesgo de tener una dependencia genética y que definitivamente para ser totalmente independientes, creo que hay dos rubros muy importantes (para atender) que es contar con el material genético y eliminar la dependencia en granos”, dijo Castañeda.
Los avicultores del País dependen de esas compras porque aunque ya invirtieron en una primera adquisición de progenitores y reproductores, las aves van envejeciendo y disminuyendo sus características reproductivas, por lo que requieren ser renovadas, explicó la investigadora.
Además, cada ave fue diseñada para un fin, por ejemplo, para la producción de huevo, por lo que las gallinas ponedoras serán las que darán los mejores rendimientos en esa actividad, destacó Jorge García de la Cadena, dueño de Avícola San Jorge, empresa productora de huevos en Tehuacán, Puebla.
“Las madres te dan una gallina, esa gallina es especialista en producir huevo. La madre no te va a poner los mismos huevos que la hija, que pone una mayor cantidad, para eso está diseñada”, afirmó García de la Cadena.
La industria tiene que surtir cada año una cantidad elevada de producción para satisfacer la elevada demanda de los mexicanos.
Con 22 kilos per cápita, México es el principal consumidor de huevo en el mundo, de acuerdo con la Unión Nacional de Avicultores (UNA).
En cuanto a la carne de pollo, el País es el tercer consumidor a nivel internacional, después de Estados Unidos y Brasil, pues su demanda per cápita es de 31 kilos anuales, de acuerdo con datos del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne).
Es la carne más consumida en México, pues le sigue la porcina con 18 kilos y después res, con 15 kilos, según Comercarne.
Del total de proteína animal que se consume en el País, 55 por ciento lo aporta la carne de pollo y el huevo, de acuerdo con la UNA.
Castañeda dijo que para disminuir esa dependencia es necesario apostarle a la investigación, pero no se ha logrado porque conlleva un periodo largo de inversión.
“Ninguna de las casas genéticas actuales vende sus líneas puras. Quien quiera desarrollar una línea tendrá que comenzar de cero”, agregó Ruiz.
Castañeda consideró que generar una línea pura podría tardar entre 35 y 50 años.

www.avicultura.mx

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Fuente: Agromeat

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