29 de agosto de 2017 02:48 AM
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Un guiño a China mientras sigue la tensión contra Estados Unidos por el biodiésel

El titán asiático que alguna vez se pensó que podía encarnar la relación más complicada para la administración de Mauricio Macri, teniendo en cuenta las críticas del PRO a los acuerdos de China y Argentina bajo el gobierno K, terminó siendo uno de los grandes aliados, cuando no el más efectivo socio económico y comercial. […]

El titán asiático que alguna vez se pensó que podía encarnar la relación más complicada para la administración de Mauricio Macri, teniendo en cuenta las críticas del PRO a los acuerdos de China y Argentina bajo el gobierno K, terminó siendo uno de los grandes aliados, cuando no el más efectivo socio económico y comercial.

Es en ese marco que hay que entender la “coincidencia” de hechos ocurridos en los últimos días. Mientras China se abre más y más a la Argentina, Estados Unidos se cierra con su última decisión de subir los aranceles al biodiésel argentino.

Ayer el Boletín Oficial formalizó la decisión del Ejecutivo de aprobar la construcción de dos represas hidroeléctricas en Santa Cruz financiadas por China.

Sin dudas, aunque desde el punto de vista jurídico ya se cumplieron plazos, el gesto del Ejecutivo no puede ser sino leído como un guiño a China, que también dio otro paso importante en materia comercial hacia la Argentina. Este país se encamina a volver a exportar aceite de soja nacional al gigante asiático que se había cerrado tres años atrás. Pero además, las autoridades sanitarias en Buenos Aires y Beijing tienen avanzadas las negociaciones para permitir el ingreso de carne enfriada con hueso al mercado chino, y hay gestiones con otros productos cuyo objetivo es el de revertir el enorme déficit de la balanza comercial China, El saldo negativo para la Argentina en 2016 fue de U$S 5.800 millones..

“Todo esto se fue armando en este año y medio de intenso trabajo”, dijo el embajador Diego Guelar, que la semana pasada recibió a los funcionarios argentinos de Agricultura y Cancillería.

Un funcionario que estuvo en Buenos Aires a cargo de las negociaciones reconoció que la relación debe entenderse de manera sistémica. Los chinos habían aceptado modificaciones técnicas en el proyecto de las represas de Santa Cruz. Pero al mismo tiempo esperaban con ansiedad a aprobación de las represas en un ejercicio concreto de “toma y daca”. Ya habían puesto 800 millones de dólares.

Al final, el entendimiento entre Mauricio Macri y Xi Jinping se tradujo en una serie de proyectos que comprenden U$S 30.000 millones de dólares en programas que van desde participación en la renovación ferroviaria (Belgrano Cargas y San Martín); hay dos petroleras de las más importantes de China en el país. También avances en proyectos de energía renovable, en la renovación ferroviaria. Las petroleras más importantes de China están operando en Argentina. También el banco ICBC. Hay dos proyectos para plantas nucleares para que las construyan los chinos, que también quieran hablar de equipamiento en Defensa. Por el contrario, la fluidez que se había tejido con el demócrata Barack Obama ahora está a los sobresaltos con el proteccionismo de Donald Trump

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Fuente: Clarin

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