1 de septiembre de 2017 11:16 AM
Imprimir

La superficie agrícola uruguaya se consolida en baja generalizada

A pesar de los rendimientos récord obtenidos el año pasado, la proyección oficial está marcando una menor área de soja, maíz y sorgo en la siembra que está por empezar, al igual que disminuyó en invierno.

La lucha del más apto en la competencia por la tierra tiene a la agricultura a la defensiva en forma generalizada. Y las decisiones se tomaron con precios mayores a los actuales. Los datos divulgados por el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) esta semana agregan luces anaranjadas sobre la capacidad de competir del agro uruguayo.

De acuerdo a las cifras oficiales, divulgads esta semana por la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del MGAP, baja el área de trigo, cebada, maíz, sorgo y soja. En los últimos cinco años se han perdido 500 mil hectáreas agrícolas: de más de 2 millones de hectáreas sembradas cayó a 1,5 millones.

No solo es significativo que la proyección sea de baja en todos los cultivos principales, a los que se agrega el arroz, sino que además en todos los casos el área cae luego de cosechas récord en rendimiento. En un año en el que los cultivos tuvieron riego gratuito y que en el caso de los cultivos de verano, que serán sembrados en las próximas semanas, el riego sigue presente para asegurar un buen arranque de las cosechas.

Cultivos en retroceso

Por otro lado, se profundiza un énfasis extremadamente volcado a la soja, que es más de 90% de los cultivos de verano de acuerdo a las proyecciones del MGAP.

A nivel ministerial se espera que la oleaginosa pierda 42 mil hectáreas, al menos en la comparación con la misma fuente estadística (DIEA). Pasaría de 1,089 millones a 1,047 millones de hectáreas. Luego de superar los 1,3 millones en las épocas de altos precios que se prolongaron hasta 2014, el cultivo se retira en las zonas de menor potencial productivo y más distancia a puertos.

Esas hectáreas no las ganan ni el maíz ni el sorgo, los otros dos cultivos de verano, que también retroceden. Un retroceso leve porque los cultivos, cuando son sembrados para grano, ya ocupan superficies reducidas.

El maíz caería de 66 mil a 64 mil hectáreas y el sorgo de 47 mil a 40 mil hectáreas. En el caso de los dos cereales, la superficie registrada oficialmente es menos de la mitad de la que había sembrada tres años atrás.

centrales 1_01_09.jpg

Lo que da más relevancia a la baja de área es que se verifica luego de un rendimiento récord, tanto en soja, como en maíz y en sorgo. Podría haberse supuesto que el buen resultado productivo hubiera permitido al menos mantener la apuesta. Pero no es así.

Con los costos de Uruguay y los precios internacionales que no levantan, los buenos rendimientos de la cosecha pasada no son argumento suficiente para mantener la apuesta.

La soja obtuvo un rendimiento inédito de 2.951 kilos por hectárea, parejo entre las de primera y las de segunda, que se siembran más tarde, con menor costo, a continuación de un cultivo de invierno. Las primeras lograron en promedio de 3.020 kilos por hectárea y las segundas 2.808 kilos por hectárea.
El rendimiento por hectárea superó en más de 1.000 kilos al del año pasado, y marcó la primera vez que Uruguay se acerca a las tres toneladas de promedio.

Rendimientos históricos

Si se sostuviera la viabilidad del cultivo sería posible. Pero es difícil que se repitan condiciones tan ideales como las del año pasado. La producción estimada de soja –3,2 millones de toneladas– será casi imposible que se repita con un área menor.

Los rendimientos excepcionales quedaron confirmados para los tres cultivos. En el caso del maíz de primera, el promedio estimado por el MGAP fue de 7.500 kilos por hectárea; el de segunda, 6.300 kilos; y el promedio del cultivo en 7.106 kilos por hectárea también significa un récord por lejos, ya que nunca se había llegado a promediar ni 6.000 kilos.

centrales 2_01_09.jpg

La menor área ayuda a que se seleccionen las mejores chacras para un cultivo exigente en fertilidad y buen drenaje. Y aún así sorprende que el área retroceda aunque sea levemente en la próxima siembra.

La mayor parte del maíz queda fuera de la estadística ya que lo que contabiliza el MGAP es el sembrado para comercializar el grano seco y la mayoría se usa en la alimentación animal como silo. Pero en el destinado a grano la competencia de Argentina y Paraguay parece sentirse. El país vecino tiene área récord de maíz y sembrará todavía más en esta primavera.

El sorgo tuvo un rendimiento récord según el MGAP, aunque lejos de las productividades del maíz y similar a cosechas de años anteriores. Con 4.553 kilos de promedio por hectárea, el maíz parece sacarle ventaja en kilos, aunque sabido es que la virtud del sorgo es su rusticidad y su buen comportamiento en años adversos.

Invierno también baja

A los tres descensos proyectados en el área de cultivos de verano se suma la baja en el área de cultivos de invierno. Tanto trigo como cebada retroceden respecto a la superficie sembrada en 2016, cuando también habían tenido buenos rendimientos. El trigo pasaría de 215 mil a 197 mil hectáreas, mientras que la cebada caería de 190 a 145 mil hectáreas, según los datos de DIEA.

En estos casos, los cultivos están sumamente amenazados por el exceso de lluvia y la falta de sol que han tenido hasta ahora. Esto abre la interrogante de qué puede suceder con el área agrícola si se da un año adverso en lo productivo.

Si los números apenas cerraron y llevaron a un retroceso cuando las cosas rodaron bien productivamente, un mal año en trigo y cebada dejaría a la agricultura uruguaya todavía más volcada a los cultivos estivales, de los cuales el 91% lo ocupa la soja.

centrales 3_01_09.jpg

La baja del área predice lo que será un descenso de la producción y por lo tanto de las exportaciones durante el año 2018. Será difícil para la agricultura soportar el reto de la competencia regional y global en los próximos meses. La competencia por colocar excedentes de granos será cada vez más ardua.
En efecto, los datos de DIEA llegan en vísperas de una cosecha de Estados Unidos que estuvo amenazada por sequía y dio la chance de cerrar algunos kilos a buen precio.

Pero esa situación en lares estadounidenses ya se ha recompuesto y ahora los agricultores apuntan a tener rendimientos entre normales y elevados, lo que prolonga una lógica de altas reservas para la que Uruguay difícilmente esté preparado.

Por ahora la lógica es de seguir concentrando la producción agrícola en las tierras más aptas y devolver a la ganadería y a las pasturas territorios que tuvieron antes del auge agrícola de 2010 a 2015.

Precio bajo, riesgo alto

Para algunos granos, en particular el maíz, esta semana marcó los precios más bajos en ocho meses. La víspera de otra cosecha abundante de EEUU tiene a los importadores cómodos y a los productores compitiendo entre sí para colocar el producto.

Al mismo tiempo, para los cultivos de trigo y cebada las posibilidades de repetir una alta productividad como la del año pasado se achican. No está descartada la posibilidad de una gran cosecha, pero muchas zonas de Uruguay ya recibieron más de 1.200 mm la lluvia, lo que cae normalmente en un año. Y eso para los cultivos de invierno sensibles a los hongos y a la escasez de nitrógeno en el suelo es un alto riesgo.

centrales 4_01_09.jpg

Los buenos rendimientos de las últimas cosechas disimularon en parte los problemas de competitividad que tiene la agricultura, el agro y tal vez la mayor parte de las actividades empresariales de Uruguay. Pero el factor buen clima no durará para siempre y en el caso de trigo y cebada es posible que se sume al bajo precio un resultado apenas aceptable en lo productivo.

La competitividad agrícola está en juego y sin el empuje del clima se pondrá más a prueba su capacidad competitiva. Todos los boletos apostados a la soja en 2018. ¿Resiste la agricultura un período prolongado de precios flojos a nivel internacional con un dólar a menos de $ 30? La respuesta está abierta. Solo se sabe que fácil no es.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: Observa

Publicidad