2 de septiembre de 2017 22:50 PM
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Fuerte suba en el uso de fertilizantes durante el año 2016

El consumo tuvo un aumento interanual de 45 % y alcanzó a 3,6 millones de toneladas. Los especialistas del sector señalan que el 2017 continúa por la misma senda alcista y que, de la mano de aquellos cultivos que más demandan nutrientes, podría quebrarse el récord del 2011.

El consumo de fertilizantes en el agro en nuestro país alcanzaría un nivel récord en el corriente año. La suba respecto del año 2016 podría llegar a ser del 6% según fuentes del sector. En 27 años Argentina multiplicó por 12 la utilización de estos insumos en el sector agropecuario, ya que en el año 1990 el consumo era de 300 mil toneladas anuales y en el 2016 ascendió a 3,6 millones de toneladas. En el año 2015 Argentina había registrado un retroceso en la utilización cayendo el consumo a 2,4 millones de toneladas. Luego las decisiones adoptadas por el actual Gobierno Nacional, se generó un aumento relevante en el área sembrada (principalmente de trigo y maíz) y un mayor uso de fertilizantes. Así se llegó a un consumo de 3,6 millones de toneladas en el 2016.

Representantes de la Asociación Civil Fertilizar informaron que el consumo de fertilizantes en el agro argentino alcanzaría un nivel récord en el corriente año. El mismo se ubicaría entre 3,8 y 3,9 millones de toneladas considerando la utilización total de estos insumos que realiza la agricultura, la ganadería y también la producción de caña de azúcar. Con ese rango de volúmenes consumidos para el 2017, la suba interanual sería del 6%, lo que se constituye en una excelente noticia para el campo argentino.

Retroceso

Si se analizan los datos de las últimas tres décadas, se aprecia que en el año 1990 el consumo de fertilizantes en Argentina era de 300.000 toneladas anuales. Con el consumo de 3,6 millones de toneladas para el 2016, Argentina habría multiplicado por 12 la utilización de estos insumos en los últimos 27 años. Una cifra por cierto, muy relevante. Al observar lo sucedido en los últimos 20 años (comparando 1997 con el 2016) el consumo se multiplicó por 2,5.

En el año 2015 Argentina registró un serio retroceso en la utilización de estos insumos, cayendo el consumo a 2,4 millones de toneladas. Las decisiones adoptadas por el actual Gobierno Nacional, relacionadas con la normalización del mercado cambiario, la eliminación de los derechos de exportación sobre casi todos los granos y sus derivados (excepto para el complejo soja) y la mayor fluidez de las operaciones de exportación, generaron un aumento relevante en el área sembrada (principalmente de trigo y maíz) y un mayor uso de fertilizantes. Esto derivó en una importante recuperación para llegar a 3,6 millones de tn en el 2016. Aumentó un 45% en un año.

Esta tendencia positiva de crecimiento en el consumo se estaría consolidando también este año. Cuando se analizan los datos del primer cuatrimestre del año 2017 respecto a idéntico período del 2016, vemos que el consumo de fertilizantes en el primer cuatrimestre de este año fue un 10% más alto que idéntico período del 2016. Los fertilizantes nitrogenados registraron una importante suba del 12%, mientras que la de los fosfatados fue del 2%.

Para tener en cuenta

Hay que puntualizar algunos aspectos importantes de este sector y el consumo de fertilizantes en Argentina. Como primer dato, destacar que los fertilizantes de mayor consumo en nuestro país se pueden clasificar en dos grandes grupos según el tipo de nutriente. Primero los nitrogenados (UREA, UAN y otros), cuyo principal insumo es el gas natural. Segundo, los fosforados (diamónico, monoamónico, súper fosfato triple y simple entre otros) que se producen en base a roca fosfórica.

Además, la demanda de fertilizantes en nuestro país se concentra en los principales cereales y oleaginosos cultivados en el país. El 70% de la utilización se distribuye entre los tres cultivos con mayor superficie sembrada: soja, maíz y trigo. Los porcentuales de participación son muy similares en los tres cultivos, con valores del orden del 20% en cada uno.

Por otro lado, el uso de fertilizante por hectárea implantada es mayor en trigo y maíz. La alta participación del cultivo de soja responde a la gran dimensión del área sembrada con la oleaginosa -casi 20 millones de hectáreas-, la cual duplica la superficie agregada de maíz y trigo.

A nivel de mercados, es importante destacar que cuando suben los precios internacionales y domésticos de los principales granos (soja, maíz y trigo) se genera un aumento en la utilización de fertilizantes. Esto sucede no sólo porque se incrementa el área sembrada de cada uno de estos cultivos, sino también porque los productores al mejorar su rentabilidad- decide aumentar la utilización de los mismos.

El de los fertilizantes es un mercado de demanda estacional donde crece el consumo al compás de la época de siembra de cada cultivo y de los períodos del año donde deben realizarse las aplicaciones. Los fertilizantes fosfatados se usan antes o durante la siembra, en tanto que los nitrogenados se aplican durante y después de la siembra.

Nitrogenados vs. fosforados

En 2016, del consumo total de fertilizantes que fue de 3,6 millones de toneladas, el 51% obedeció a fertilizantes nitrogenados (1,8 millones de tn), el 41% a fertilizantes fosfatados (1,5 millones), el 4% fueron los azufrados (133 mil tn), 2% los potásicos (61 mil tn) y 2% el resto de estos insumos. Los fertilizantes nitrogenados son más utilizados que los fosforados en todos los cultivos con excepción de soja, la cual demanda más fosfatados por su capacidad de sintetizar su propio nitrógeno a partir de su simbiosis con las rhizobacteria.

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El consumo de fertilizantes en el agro en nuestro país alcanzaría un nivel record en el corriente año. La suba respecto del año 2016 podría llegar a ser del 6% según fuentes del sector.Foto: Archivo

 

Concentración

Cerca del 70% de la producción interna de nitrogenados proviene de dos empresas: la firma Profertil S.A. con un potencial de producción de 1,1 millones de toneladas anuales y la firma Bunge, propietaria de una planta con una capacidad de producción anual de 500.000 toneladas. En los fosfatados, donde la mayor parte del consumo se cubre con productos importados, la producción nacional se distribuye entre dos plantas, ambas de la firma Bunge, una con capacidad de 180.000 toneladas por año y otra de 240.000 toneladas por año.

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Fuente: El Litoral

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