4 de septiembre de 2017 11:26 AM
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En Chile el agro siente el golpe del dólar

En el trigo y el maíz la baja de los precios de los commodities está amplificando la caída de la divisa. Mientras tanto, la fruticultura se ve complicada porque más del 60% de sus costos corresponden a mano de obra, que se paga en pesos. En las carnes blancas, el balance es mixto, pues una parte de sus insumos alimentarios se importan.

C omo todos los fines de invierno, Antonio Walker ha ocupado su tiempo supervisando el inicio de la floración de sus huertos frutícolas en las cercanías de Curicó, en la Región del Maule. Tiene que estar atento a todo lo que ocurre, desde la supervisión de raleos hasta a las alertas por heladas, para evitar sorpresas que puedan afectar sus resultados. Sin embargo, ahora tuvo que agregar una rutina que había dejado hace un trienio: observar constantemente cómo se mueve el valor del dólar.

-En los últimos años el dólar ha tenido un valor bueno, lo que ha permitido a la fruticultura comenzar a recuperarse de los problemas que tuvimos cuando llegó a cerca de $450. Ahora veo con preocupación que podamos estar al inicio de un nuevo ciclo de bajo valor de esa moneda -afirma el agricultor, que es presidente de los productores de fruta de la Región del Maule.

El dirigente explica que en la fruticultura el 65% de los costos recae en la mano de obra, que se paga en pesos. Mientras tanto, la producción se exporta mayoritariamente en dólares.

El recuerdo de años en que una de las principales preocupaciones de los gremios agrícolas era hacer lobby, bastante infructuoso por lo demás, para que los gobiernos de turno apoyaran un eventual alza del dólar, son muy frescos en la agricultura.

Mientras la economía chilena camina a paso cansino, con un crecimiento en torno al 1,5%, el agro avanza sobre el 6% anual. Buena parte de eso se debe a la reactivación de las inversiones producto de que los agricultores han tenido más de un par de temporadas con buenos ingresos.

Sin embargo, solo en agosto la divisa bajó 4,14% frente al peso chileno, la mayor caída respecto de una moneda emergente en ese período. De hecho, los economistas por primera vez en años comenzaron a especular con la posibilidad de que el dólar se dirija hacia la barrera de los $600 en el mediano plazo, aunque el miércoles sufrió una inesperada alza, pero está por verse cómo evoluciona.

La razón principal es el alza del valor del cobre, que pasó en agosto la barrera de los US$ 3 la libra. Sin embargo, la percepción del mercado de que la gestión de Donald Trump está agregando incertidumbre, también ha aportado lo suyo a la caída del valor del dólar.

En todo caso, todavía está por verse cuál será el real impacto para el agro.

Variables como, por ejemplo, cuánto tiempo y cuál será la profundidad de la caída de la divisa estadounidense, además de cómo funciona la demanda por los productos y cuántos de los insumos son pagados en ella, serán clave para determinar el futuro de cada rubro.

 

Atentos a las próximas cifras sobre China

Aunque los días del dólar sobre los $700 ya habían quedado atrás a inicios de 2016, luego vino un período en que la divisa se movió entre los $650 y $680 hasta mitad de este año. Sin embargo, a partir de julio la caída ha sido en picada, hasta llegar a los $625.

-Imagine el impacto para un productor de fruta que estaba preparado para cobrar sus liquidaciones por las exportaciones de fruta de la última temporada. En el último mes ha visto cómo sus ingresos en pesos han caído día a día -afirma Gustavo Rojas, profesor de la Facultad de Agronomía de la Universidad Católica.

Por eso, una de las grandes preocupaciones en el agro es si la tendencia a la baja se mantendrá. El tema no es menor, pues es uno de los sectores productivos más globalizados. Por ejemplo, el 72,5% del vino embotellado chileno se vende fuera de las fronteras.

De hecho, las consultas de empresas agrícolas y de los productores a los economistas sobre el horizonte en que se moverá el dólar en la próxima temporada están a la orden del día.

Sin embargo, la respuesta no es simple.

En el mejor de los casos, se puede tener claro que todavía quedan un par de meses de incertidumbre. El último despegue de precios del cobre estuvo gatillado por un reciente informe del Fondo Monetario Internacional que daba cuenta de que la inversión en activos fijos -como construcciones- de China era bastante mejor de lo que el mercado preveía. De hecho, se especulaba que la economía oriental estaba al borde de un enfriamiento.

Como China demanda cerca del 40% del cobre mundial, una activación de las inversiones cambia la perspectiva de mediano plazo del dólar en Chile. Si el próximo informe del FMI, que debe salir antes del fin de 2017, confirma la solidez de la economía oriental, la caída de la divisa podría llegar para quedarse por un tiempo más largo.

 

Diferencias por rubro

Frente a la posibilidad de que la baja del dólar se extienda, no todos los rubros enfrentarán el mismo escenario. Tanto la composición de la demanda como de los insumos son claves para ver cuán profundo será el impacto.

-Las hortalizas para consumo en fresco dentro de Chile se verán beneficiadas por una baja sostenida del dólar. Por una parte, insumos como los agroquímicos y los fertilizantes, que están alineados con el dólar, deberían caer. Mientras tanto, los consumidores locales verán aumentada su capacidad de compra, pues los productos importados se harán más baratos -explica Gustavo Rojas.

Los buenos precios de las paltas a nivel internacional y su fuerte mercado local, le permiten amortiguar el golpe. Una situación similar pasa con los kiwis por estos días, que han tenido una muy buena demanda internacional.

Las cerezas también podrían estar dentro de los frutales más resilientes, pues vienen de varios años de buenos precios. Sin embargo, la posibilidad de que en la temporada 2017-2018 se genere un incremento súbito de volúmenes, pone un signo interrogante para los próximos meses.

En el caso de otros rubros, como el de las carnes blancas, que incluyen cerdos, pollos y pavos, junto con el sector de los salmones, aunque las exportaciones son vitales, también una parte de sus insumos -como los granos y cereales que se destinan a la alimentación- se importan, lo que aliviaría los costos.

Por ejemplo, en el holding Agrosuper, líder de ese sector, el 45% de sus ventas corresponde a exportaciones y estiman que hay espacio para una apreciación adicional del peso chileno.

-Nuestras ventas destinadas a los mercados internacionales superan los US$ 1.000 millones al año, por lo que es una variable que seguimos continuamente, y no solo el dólar, sino también las principales monedas de los 64 países en los cuales comercializamos nuestros productos. Este potencial escenario esperado, al igual que para todos los exportadores chilenos, nos invita a poner mayor atención en la competitividad de cada negocio -señalan en la firma.

En tanto, en el caso de la producción de ganado vacuno, que compite con importaciones que superan los US$ 900 millones anuales, habría un fuelle para soportar la presión gracias al incremento de valor que se ha logrado en el mercado interno en el último lustro.

-Los consumidores están premiando la calidad de la carne vacuna chilena, que principalmente viene de praderas. Estamos recibiendo cerca de 20% más que lo que se paga por los cortes importados -explica Harry Jürgensen, presidente de la Corporación Chilena de la Carne.

 

Cultivos anuales bajo presión

Si en el rubro de las proteínas el análisis es mixto, en el de los cultivos anuales el escenario es decididamente negativo.

El trigo y el maíz enfrentan una baja de precios en el último mes en los mercados internacionales. La producción mundial ha sido menos mala de lo proyectada hace unos meses y los stocks de enlace lucen más abultados que en la temporada pasada. Caída que se ve amplificada por la baja del dólar.

El resto de los cultivos anuales también será golpeado.

-Si bien el aceite y afrecho de raps se destinan principalmente al consumo doméstico, la moneda con que se transan estos productos es el dólar y el precio viene determinado por la paridad de importación de los mismos productos o sus sustitutos. La avena, mientras tanto, se exporta en su mayoría y se comercializa en dólares, por lo que la relación es aún más directa. Lamentablemente, los costos agrícolas están en pesos. Un dólar bajo limita por un lado los ingresos agrícolas y agroindustriales en moneda local y por otro restringe los márgenes del agricultor -afirma Alex Strodthoff, gerente general del holding Agrotop.

En rubros en que hay una alta mecanización de las labores de campo, como las nueces, señalan que la baja del dólar les hace perder competitividad frente a competidores como Turquía, India y Ucrania, en los que el costo de la tierra, mano de obra y la energía serían más baratos que en Chile.

-Con un tipo de cambio en torno a los $600 para 2018, el sector vería incrementado sus costos de cultivo en aproximadamente US$0,15 por kilo, mientras que los costos de proceso de incrementarían en US$0,1 por kilo, lo que representarían una pérdida de US$ 30 millones para nuestra industria, afectando directamente las inversiones del sector y sus flujos, especialmente a los medianos y pequeños agricultores que poseen una estructura de costos más peso dependiente -explica Karl Samsing, presidente de la Chilean Walnut Commision.

En tanto, en el sector vitivinícola señalan que una coyuntura similar a la que se dio hace un par de años en que se combinó un dólar muy bajo y costos en pesos muy altos sería una muy mala noticia para el sector.

-Se ve afectado el flujo de caja de las empresas y las inversiones, tanto en viñedos, bodegas, maquinarias, investigación y desarrollo, como en promoción y gasto en márketing. El vino es el producto emblemático de Chile en el exterior, así lo demuestran los últimos resultados de los estudios de Fundación Imagen de Chile; además, hoy estamos insertos en una estrategia de posicionamiento del vino chileno en los segmentos de más alto precio, por lo que sería extremadamente perjudicial que los recursos disponibles se vean disminuidos drásticamente por menores ingresos -señala Mario Pablo Silva, presidente de Vinos de Chile.

“Creo que es momento de que el Banco Central baje la tasa de interés. La inflación está controlada y una medida como esa ayudaría a amortiguar el ingreso de dólares”
GUSTAVO ROJAS
PROFESOR DE LA FACULTAD DE AGRONOMÍA DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA

“La situación está bastante volátil y difícil de predecir. Un dólar a niveles adecuados es fundamental para las exportaciones. Esperamos que no baje más allá de 650 pesos”
MARIO PABLO SILVA
PRESIDENTE DE VINOS DE CHILE

“Es muy difícil efectuar proyecciones. Para fines presupuestarios, probablemente en nuestra empresa debamos asumir tasas de cambio de entre 630 y 650 pesos por dólar”
ALEX STRODTHOFF
GERENTE GENERAL DEL HOLDING AGROTOP

4,14%
SE REVALUÓ
el peso frente al dólar durante agosto, el mayor salto de una moneda emergente en ese mes

30
MILLONES DE DÓLARES
podría perder la industria de las nueces si la divisa de Estados Unidos baja a $600

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Fuente: El Mercurio

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