5 de septiembre de 2017 23:56 PM
Imprimir

Creó “la mejor hamburguesería de la Ciudad” y hoy factura $4 millones por mes

Williamsburg duplicó su facturación desde el premio otorgado por el gobierno porteño y planea abrir nuevas sucursales.

Llegar muy temprano a un negocio puede ser tan malo como llegar muy tarde”, afirma Alejo Pérez Zarlenga con la experiencia a cuestas de haber sido el creador de Hollywood Dogs, uno de los primeros food truck. Luego de aquella aventura que “económicamente no fue lo que esperaba”, en 2016 fundó Williamsburg Burger Bar que, este año, fue elegida como “la mejor hamburguesería de la Ciudad de Buenos Aires” por los vecinos en las redes sociales del Gobierno de la Ciudad. Hoy factura $ 4 millones por mes, espera inaugurar un nuevo local en el ex Paseo de la Infanta para fin de año y reniega del modelo de franquicias.

Si bien en Palermo pareciera que por cada espacio libre que aparece ahí mismo surge una hamburguesería o una cervecería artesanal, Pérez Zarlenga sabía la receta para destacarse en el bosque gastronómico palermitano. “Faltaba una propuesta que aglutinara un producto de calidad con un local a la altura de esa hamburguesa”, expresa. Williamsburg no nació de la noche a la mañana: un año se tomaron los cuatro socios para desarrollar la estética del local y el producto hasta que finalmente el proyecto vio la luz en agosto de 2016 con una inversión de $ 7 millones.

Egresado de Comunicación Social en la UADE y con experiencia periodística en Radio Rivadavia y Mitre, el gen emprendedor siempre estuvo presente en Pérez Zarlenga, aunque confiesa que no tenía antecedentes de emprendedorismo en su familia. En 2013 creó junto a un amigo el food truck de panchos gourmet Hollywood Dogs. “En ese momento todavía faltaba mercado para el food truck. Fue un camino difícil porque, al ser los primeros, les pavimentamos la ruta a todos los que venían detrás”, analiza. Y agrega: “Mi miedo era también llegar muy temprano al mercado de las hamburguesas, pero acá todavía hay espacio para innovar”.

La estética constituye una parte importante del local. Poder crear una simbiosis entre el diner antiguo estadounidense con pinceladas modernas en armonía con el espíritu vintage era la idea de los fundadores, que le encargaron el diseño a Horacio Gallo, artífice del interior de restaurantes como Tegui y Oporto. Asimismo, la elección del nombre no fue para nada azarosa. Williamsburg es un barrio en Brooklyn que se destaca por su cultura hipster y su vida bohemia.

Los primeros meses, cuenta Pérez Zarlenga, tuvieron el rendimiento económico esperado. “Nunca tuvimos un momento en el que nos sentamos en una mesa preocupados. De a poco nos fue yendo mejor hasta el momento del concurso”, explica. En mayo de este año, más de 16.000 personas votaron a su emprendimiento como “La mejor hamburguesería de la Ciudad de Buenos Aires” en la página de Facebook de BA Capital Gastronómica. Luego de recibir el premio de manos del jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, el fundador de Williamsburg reconoce que la facturación del local se duplicó a $ 4 millones por mes.


El equipo de Williamsburg festejando con el premio otorgado por el programa BA Capital Gastronómica.

El galardón significó un verdadero impulso en el negocio, ya que en el ínterin decidieron comenzar las obras para abrir su segunda sucursal en el ex Paseo de la Infanta, aumentaron su personal a 48 empleados y proyectan ampliar su primer local situado en la calle Armenia. “El retorno de nuestra inversión inicial se va a alargar porque estamos reinvirtiendo todo”, confirma. Con respecto a seguir agrandando la flota de sucursales, Pérez Zarlenga asegura que, en caso de hacerlo, serán locales propios y no franquicias. “La idea es ir creciendo orgánicamente con fondos propios. Siento que en la Argentina se termina formando una burbuja porque surge un negocio que se pone de moda, hacen 15 franquicias en un año y después terminan cerrando la persiana”, describe.

Si bien no esquiva la aseveración de que las hamburgueserías se transformaron en una moda de la industria gastronómica, Pérez Zarlenga enfatiza en que la clave es “construir una marca”. “Eventualmente va a suceder que solo van a quedar las mejores. No me preocupa que se diga que esto es una moda porque tenemos con qué sostener lo que venimos armando e intentamos ir agregando más productos”, enfatiza. Aunque la hamburguesa es la nave insignia de su negocio –sus precios van desde $ 160 a $ 225– también agrandó su menú con burritos, ensaladas, pulled pork y nuggets.

La coyuntura económica argentina no le es ajena, dado que la lenta recuperación del consumo también impacta en el negocio gastronómico. “El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le está dando un impulso grande a la industria, pero es un rubro que necesita que se le preste atención especialmente en cuanto a reformas tributarias, porque la presión fiscal es grande”, sostiene el emprendedor. Sin embargo, ante este panorama, Pérez Zarlenga asegura la importancia de pensar estratégicamente en el largo plazo. “Hay una oportunidad para entender que lo que corremos es una maratón y no una carrera de 100 metros”, concluye.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: Apertura

Publicidad