8 de septiembre de 2017 14:47 PM
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Nuevos sorgos para ganarle a las malezas

Advanta lanzó híbridos resistentes a herbicidas que logran altos rendimientos en lotes enmalezados, sobre todo por gramíneas. Para Vicente Trucillo, responsable del programa global de mejoramiento genético del cultivo, la innovación ampliará la frontera agropecuaria argentina.

Uno de los principales problemas del cultivo de sorgo es el control de malezas en pos-emergencia, sobre todo gramíneas, que lo ha llevado a perder competitividad como alternativa al maíz, incluso en zonas donde resulta ventajoso por su gran tolerancia a altas temperaturas y menor requerimiento de agua. La caída de los rendimientos en lotes enmalezados es tan marcada que muchas veces no justifica seguir adelante con el cultivo. Frente a esta limitante, el Ing. Agr. Vicente Trucillo, de Advanta Seeds, responsable del programa global de mejoramiento genético del sorgo, explica cómo se desarrollaron los nuevos híbridos IMI, resistentes a herbicidas de la familia de las imidazolinonas, para brindar una solución a los ganaderos.

“Hace diez años nos propusimos trabajar en resistencia a herbicidas. La soja había empujado a la ganadería al norte argentino, a zonas realmente marginales, donde el sorgo muestra sus mayores virtudes, pero el cultivo estaba desprotegido frente a las malezas, le faltaba tecnología”, dijo el especialista, que hace 38 años se dedica al mejoramiento de este cereal. En 2007, se incorporó a Advanta, empresa de capitales indios, y desde hace cinco años está al frente del programa global de genética de sorgo, que incluye investigaciones y ensayos en la Argentina, India, EE.UU., Australia y México.

La problemática de las malezas afecta también a las ganaderías más avanzadas del mundo. “En Kansas y Texas, donde están los grandes feedlots norteamericanos, no llueve casi nada, y el sorgo se produce ahí, a diferencia del maíz que se debe traer de lejos. Si bien hay que regarlo, el consumo de agua es muchísimo menor”, contó. En la zona hay una acuífero y gran cantidad de pivotes, pero el riego está regulado para evitar que falte agua para la población. “La alternativa es sembrar un cuarto de círculo con maíz o un círculo completo de sorgo que, con un sólo riego a la siembra y otro a la floración, produce mucha más cantidad de alimento que el maíz. O sea que ahí, el sorgo es más eficiente, a pesar de la falta de tecnología. Entonces, incorporar la resistencia a herbicidas era un enorme desafío”, planteó.

El paso a paso de la innovación

El nuevo sorgo fue obtenido a través de una técnica llamada mutagénesis­, herramienta de larga data para la mejora genética de semillas.

¿Qué es la mutagénesis? Es la modificación del material genético de las semillas que ocurre de por sí en la naturaleza. “Lo que hacemos los genetistas es acelerar ese proceso por medio de radiaciones y métodos químicos, y buscar determinados mutantes que a uno le interesan, sea tamaño de grano, contenido de almidón o, como en este caso, resistencia a herbicidas”, explicó.

Para hacer esta tarea, Advanta utilizó semillas de las líneas élite del programa de sorgo. Una generación más adelante, los profesionales de la compañía encontraron resistencia a imidazolinonas. ¿Por qué se trabajó sobre líneas top? “Tuvimos la visión de no acarrear genes de baja productividad que después es muy difícil sacárselos de encima. Por ejemplo, en girasol, para incorporar resistencia a herbicidas, hubo una disminución de rendimiento significativo. De cualquier modo, los productores lo adoptaron por el grave problema de malezas, sobre todo en el oeste pampeano. Pero nosotros, viendo esto, partimos de nuestros mejores sorgos”, detalló Trucillo.

Después, hubo un prolongado trabajo para determinar qué tipo de herencia tenía el gen en cuestión, que fue patentado por Advanta. “El primer problema que advertimos fue que era recesivo o sea que se necesitan los dos padres para lograr resistencia en el híbrido que siembran los productores. Pero después, lo tomamos como una fortaleza: ante la eventualidad de que se cruzara con sorgo de Alepo y el híbrido resultante diera semilla, algo difícil porque tiene distinta cantidad de cromosomas, ese individuo sería heterocigoto, es decir que no tendría resistencia. En concreto, se podría controlar con el herbicida IMI”, aseguró.

¿Por qué llevó diez años el desarrollo? “Bueno, además de todas estas tareas, hubo que hacer los ensayos, en distintos países, para ver hasta qué dosis de herbicida podían tolerar los nuevos híbridos y si tenían algún penalty de rendimiento. Por suerte, encontramos que no había mermas ni en grano y ni en biomasa”, reveló.

El actual lanzamiento incluye dos híbridos que están registrados en la Argentina y son los primeros sorgos IMI del mundo. “ADV 1250 y ADV 1350 ya están el mercado nacional, son graníferos, de alto tanino y excelente rendimiento. Le apliques o no el herbicida, lo que dependerá de si hay o no malezas, el rinde es exactamente el mismo”, destacó.

Para Trucillo, la magnitud de esta innovación se puede dimensionar con el salto tecnológico que implica para el productor. “Hasta ahora sembraba sorgo y si le aparecían malezas en la pos-emergencia, sobre todo gramíneas, tenía que quemarlo, prácticamente lo perdía. Hoy tiene esta nueva herramienta, de modo que si se le enmaleza, como vemos en tantos lotes de Santa Fe, Chaco, Santiago del Estero, entre otras provincias del norte, le aplica las imidazolinonas y tiene el cultivo limpio. La maleza no le quitará rendimiento o sea que todo el fertilizante, agua, sol, lo aprovechará el sorgo. Esta tecnología no existía en el mundo”.

De la Argentina al mundo

Este año, los sorgos IMI se lanzaron como primicia en la Argentina. Hay pocas bolsas, que se distribuirán de modo que todas las zonas puedan probarlo y, en 2018, la oferta será masiva. Luego, en 2019, llegará a EE.UU, Australia y México.

“El desarrollo estuvo a cargo de especialistas argentinos y un uruguayo, que soy yo, en mi país es un cultivo clave para la ganadería, por eso elegí esta tarea. Cuando empecé mi carrera profesional, me propuse que al finalizarla el sorgo no fuera el mismo; y pienso que esta innovación permitirá ampliar la frontera ganadera”, finalizó Trucillo.

Por Liliana Rosenstein

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Fuente: Valor Carne

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