9 de septiembre de 2017 10:50 AM
Imprimir

Biodiesel : En vez de peleas, una estrategia común

La decisión de la Comisión Europea de bajar los aranceles al biodiésel argentino tras el fallo de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que se conoció anteayer, alivia el impacto negativo de la sanción impuesta por Estados Unidos. Si dentro de dos semanas comienza a recuperarse el mercado que demandaba hasta su cierre un volumen […]

La decisión de la Comisión Europea de bajar los aranceles al biodiésel argentino tras el fallo de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que se conoció anteayer, alivia el impacto negativo de la sanción impuesta por Estados Unidos. Si dentro de dos semanas comienza a recuperarse el mercado que demandaba hasta su cierre un volumen similar al que adquiría los EE.UU. se sale por arriba del laberinto en el que había entrado el complejo oleaginoso.

De alguna forma se atenúa la polémica abierta primero por los propios exportadores cuando expresaron que la decisión norteamericana iba a provocar una baja de las cotizaciones de la soja en el mercado local dado que se compromete la oferta de un volumen por siete millones de toneladas de poroto de soja. La Sociedad Rural Argentina (SRA) salió al cruce de esa declaración y pidió a los exportadores que no utilizaran la traba norteamericana como excusa para pagar menos por la oleaginosa.

Si los gobiernos de Estados Unidos o de la Unión Europea ingresan en una fase de proteccionismo y son fácilmente permeables a los sectores internos que no están dispuestos a competir con la oferta externa el camino que eligió ahora la Argentina enfrentará más tropiezos. Y eso obliga a mantener los reflejos activos. Esto no sólo es una tarea del sector público, sino también del privado.

Pese a que la primera reacción de los exportadores con el biodiésel pudo parecer precipitada, lo cierto es que cualquier alteración brusca en uno de los factores de mayor peso de la demanda provoca un impacto local. Lo que aún no se debate es si puede haber una estrategia común, que incluya a todas las partes de la cadena, para evitar daños mayores y que los costos negativos no impacten sobre uno solo de los eslabones.

Estrategia común también es la quiere llevar adelante el gobierno de la provincia de Buenos Aires para enfrentar las inundaciones. Cerca de la gobernadora María Eugenia Vidal sostienen que cualquier obra de infraestructura que se lleve adelante no tendrá éxito si no hay coordinación con Santa Fe, Córdoba y La Pampa.

“En febrero de 2016, a poco de asumir, la disputa por el agua llegó a los tiros, no tiene que volver a pasar eso”, recordó una fuente con acceso a la mandataria, en referencia al episodio que enfrentó a la policía de La Pampa con los vecinos de las localidades bonaerenses Villa Sauze y Sansirena. Es el Ministerio del Interior el que busca coordinar las obras y las alternativas para facilitar la salida de los excesos de agua. Los funcionarios de Vidal, no obstante, dicen que el gobierno pampeano no colabora con la coordinación.

El equipo de Vidal sostiene también que la obra estructural más importante para evitar daños por las lluvias es la de la cuenca del Río Salado. Se estima que este mes comenzarán los trabajos del tramo IA de la cuarta etapa por 27 kilómetros, que cuenta con el financiamiento del gobierno nacional por $ 1600 millones. “Estimamos que los tramos más importantes estarán concluidos dentro de cuatro o cinco años”, dice el ministro de Agroindustria bonaerense, Leonardo Sarquís. “A medida que la obra avance veremos que la situación mejora, hay 1,8 y 2,3 millones de hectáreas que hoy están en riesgo o son bajos pueden entrar en producción”, añade. Esto se dedicaría a la ganadería de cría. Para esto, entre otras cosas, sirve una estrategia común.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: La Nacion

Publicidad