10 de septiembre de 2017 11:33 AM
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Brasil y la reinvención tras escándalo de la carne

El viernes 17 de marzo el negocio de la carne en Brasil cambió. Ese día, la Policía Federal -que llevaba dos años investigando supuestos sobornos a reguladores para que flexibilizaran sus controles- allanó decenas de oficinas de procesadores de carne. El caso desató una crisis y planes de acción para revertirla. Fue tanto, que en […]

El viernes 17 de marzo el negocio de la carne en Brasil cambió. Ese día, la Policía Federal -que llevaba dos años investigando supuestos sobornos a reguladores para que flexibilizaran sus controles- allanó decenas de oficinas de procesadores de carne.

El caso desató una crisis y planes de acción para revertirla. Fue tanto, que en las tres semanas siguientes a ese viernes negro, se calculaba que el país había dejado de exportar aproximadamente 145 mil toneladas de carne, valorizadas en unos US$ 300 millones, dice el vicepresidente de la Asociación Brasileña de la Proteina Animal (ABPA), Ricardo Santin.

En la industria de este país dicen que la crisis fue un “error comunicacional”, dado que se dio a entender que el país estaba exportando carnes podridas, lo que nunca ocurrió.

“El caso de la carne fue una mala divulgación de lo que ocurrió. Nunca hubo carne podrida. Llevamos 40 años como líderes de la industria, en los que hemos exportado 60 millones de toneladas de carne a 203 países y nunca habíamos vivido este problema”, dice el presidente de la ABPA, Francisco Turra, en el marco de la cuarta edición de SIAVS, la mayor feria específica del sector avícola y porcino de Brasil realizada la semana pasada en Sao Paulo.

Comunicacional o no, el gobierno impulsó una férrea defensa del sector. El ministro de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento de Brasil, Blairo Maggi, comentó que esto no fue “un caso generalizado, sin embargo nos afectó y trabajamos mucho para recuperarnos”.

Hoy el caso por el pago de sobornos sigue su marcha y se está investigando a 33 trabajadores públicos.

Ofensiva Producto de la crisis, 46 países cuestionaron la calidad de la carne que salía de Brasil, de los cuales hoy solo se mantienen siete: San Vicente y Las Granadinas, República del Congo, Mozambique, Santa Lucía, Trinidad y Tobago, Benín y Argelia.

Bajo este escenario, la autoridad a cargo del tema impulsó una ofensiva en varios frentes para cambiar la imagen del caso, que localmente se llamó como el de la “carne débil”.

“Visitamos todos los países a los que exportamos y así fue como logramos reposicionar nuestro producto”, comentó el ministro Maggi.

En los próximos meses además publicarán un manual para fiscalizar y contar con los más altos estándares de tecnología en los procesos, similares a los utilizados en Estados Unidos y Europa.

“Queremos tener total transparencia en todo lo que es fiscalización. Además, tal como lo pidieron nuestros clientes, habrá cero influencia política en los procesos de selección de los fiscalizadores”, dijo Maggi al explicar que tanto los inspectores como veterinarios serán independientes y serán elegidos a través de un concurso público.

Internamente, se realizó una reorganización de esta secretaría de Estado, donde hubo incluso desvinculaciones de personas que estaban ligadas al caso. “Tuvimos que repensar todo y estudiar cómo le dábamos garantías a nuestros socios comerciales”, reveló Maggi.

“No queremos que nos miren de manera diferente. Lo importante aquí es vender y tener el respeto del mercado”, aseveró Maggi.

Señal de normalidad Hoy las empresas involucradas en el escándalo, los frigoríficos JBS, el mayor de Latinoamérica, y BRF están intentando dar señales de normalidad. Sus representantes, Alexandre Moreira, de BRF, y Gilberto Tomazoni, de JBS, dijeron que no prevén efectos comerciales mayores por el caso. Ven que dada la campaña que se está haciendo para borrar la mala imagen, incluso motivará un alza en la producción de pollo.

Pero a nivel de gremio ven un impacto. Turra reconoció que el episodio “fue bastante duro y terrible”, pero ya se han tomado medidas importantes para dar “más transparencia a nuestros clientes. Nosotros estamos acá para defender a las empresas, las personas que estuvieron involucradas están siendo investigadas, pero las empresas siguen trabajando con la misma calidad”, añadió el ejecutivo.

“Nuestros animales hoy están libres de todos los virus”, dijo Turra.

La confianza empresarial se basa en que la policía federal presentó una declaración oficial a raíz del caso, donde “certificaba la calidad de los productos. Mientras que los cuestionamientos al uso de sustancias prohibidas, éstas se ajustaban a las normas internacionales de calidad”, dijo Santin.

¿Qué es la ABPA? La asociación brasileña de proteína animal (ABPA) se creó en 2014. A la fecha cuenta con 147 asociados, entre ellos productores y exportadores de carne de pollo, cerdo, huevos, equipos, medicinas, asociaciones del sector, entre otros. Desde el 2004, Brasil es el mayor exportador mundial de carne de pollo. En cuarenta años han exportado 60 millones de toneladas, con ingresos por US$ 94 mil millones. Solo en 2016 tuvieron una producción de 12,9 millones de toneladas. Con el cerdo, son el cuarto mayor exportador y en las últimas cuatro décadas han enviado a 120 países 9,3 millones de toneladas de carne, lo que implica retornos por US$ 19.300 millones. Exportan a más de 70 países y las ventas al extranjero representan el 20% de la producción brasileña de este tipo de carne.

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Fuente: Diario Financiero / Por Nidia Millahueique Desde Sao Paulo

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