12 de septiembre de 2017 11:12 AM
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Tucumán no quiere que le pongan límite al consumo de azúcar

Rechaza una norma cordobesa para locales gastronómicos

Por considerar que la medida es perjudicial para la principal actividad agroindustrial de esta provincia, el gobernador Juan Manzur irá a la Justicia para intentar ponerle freno a una ordenanza que busca limitar el consumo de azúcar en los locales gastronómicos de la capital cordobesa.

La norma, sancionada por el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba, establece que ya no podrán exhibirse azucareros ni sobrecitos con el producto en las mesas, sino que los clientes deberán pedirlos a los mozos, como ya sucede con la sal. También exige que los comercios propongan alternativas a las bebidas azucaradas y que el 10% de los productos de las heladerías en la capital cordobesa sean sin azúcar. También se obliga a los establecimientos a colocar carteles con la leyenda: “El consumo excesivo de azúcar es perjudicial para la salud”.

Si bien la medida solamente rige para la ciudad de Córdoba, la posibilidad de que sirva como antecedente para que otras ciudades del país imiten la iniciativa causa preocupación en Tucumán, que concentra al 70% de la producción nacional de azúcar, con un volumen de 1.400.000 toneladas anuales. Manzur informó ayer que la Fiscalía de Estado provincial prepara un escrito que será presentado ante la justicia de Córdoba para solicitar la declaración de inconstitucionalidad de esta medida. El planteo contará con el respaldo de los distintos sectores que componen la actividad azucarera, que fueron convocados a una reunión mañana, en la Casa de Gobierno de Tucumán, donde se delineará la estrategia judicial.

Manzur sostuvo que es necesario salir en defensa de las economías regionales y de los más de 50.000 puestos de trabajo que, de manera directa e indirecta, genera la industria azucarera en Tucumán, Salta y Jujuy.

Por su parte, el presidente del Centro Azucarero Regional Tucumán, Julio Colombres, dijo a LA NACION que “las autoridades cordobesas no están trabajando por la salud, sino para defender el negocio de quienes importan edulcorantes artificiales del exterior y a quienes producen sustitutos artificiales del azúcar en la Argentina”.

El concejal cordobés Juan Balástegui, uno de los impulsores de la medida, aclaró a LA NACION que “la ordenanza no prohíbe la venta ni el consumo de azúcar ni busca demonizar este producto, sino que busca generar visibilidad sobre la necesidad de promover el consumo responsable de este producto para el cuidado de la salud”.

Y explicó que “la norma plantea la necesidad de que los locales gastronómicos tengan productos sin azúcar, como alternativa para las personas diabéticas”.

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Fuente: La Nacion

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