16 de septiembre de 2017 10:58 AM
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La producción ictícola es el negocio más redituable de la actividad alimentaria actual

Según FAO, la actividad registrará este año un nuevo récord global de producción. El dato es que la pesca industrial ya supera en un 60% la tradicional

La producción ictícola mundial –industrial y de captura en los mares- tendría este año un valor de más de U$S 150.000 millones, lo que implicaría dejar atrás el anterior record histórico de U$S 149.000 millones en 2014 (FAO/2017). En los últimos tres años, la acuacultura –producción industrial- ha superado largamente la pesca de captura en una proporción 60% a 40%.

Tradicionalmente, los grandes mercados de la producción ictícola se encuentran en los países avanzados –EE.UU., Japón, Francia, España, pero en los últimos 10 años el crecimiento acelerado de la nueva clase media de los países asiáticos, ante todo en China (allí son unos 300 millones de personas con ingresos per cápita comparables a los norteamericanos de U$S 35.000 / U$S 45.000 anuales) se ha convertido en el eje de la demanda mundial.

Esta nueva clase media asiática ha comenzado a consumir en gran escala carnes y pescados, y entre estos últimos en especial los de gran categoría y precio (salmón, calamares etc).

La producción de salmón, con epicentro en Noruega, es el negocio agroalimentario más redituable del mundo de hoy, con tasas de retorno de 45% / 60% en los últimos 5 años, comparables en un sentido altamente favorable con el nivel de ganancia de 17% que ofrece el sector proteínico y el 7% de la actividad agrícola.

Por eso las grandes empresas trasnacionales de la actividad alimentaria, en especial Cargill, y los principales fondos de inversión de los mercados bursátiles mundiales se han volcado a la producción de salmón y en general al negocio ictícola en su versión industrial.

El resultado ha sido que la producción industrial ictícola superaría los 100 millones de toneladas en 2025, lo que equivale a una expansión de más de un tercio respecto a los niveles actuales, sobre la base de una tasa de crecimiento de 4%/5% por año.

 

Esto significa que se desequilibra cada vez más la relación entre la producción ictícola industrial y la tradicional captura en los mares, en una proporción que sería 80% a 20% en los próximos 10 años.

La acuacultura muestra dos formas de crecimiento: una, cuantitativa, que aumenta sistemáticamente la producción, lo que ocurre sobre todo en China, con epicentro en Dalian, frente a la Península de Corea.

La creciente demanda de la producción ictícola en la República Popular es parte de la extraordinaria transición dietaría que experimenta su población, con el vuelco masivo al consumo de proteínas cárnicas, encabezado por las carnes rojas (carne de cerdo y vacuna).

 

El segundo modo de expansión es cualitativo, y todo indica que es el decisivo en una perspectiva de largo plazo (10/15 años). Consiste en aumentar la inversión en tecnología, logística, y farmacología, con el objetivo de extender la sobrevida de la población ictícola, y tornarla más resistente –en el límite inmune- a las diversas plagas y enfermedades que la afectan, muchas de ellas novedosas.

El cálculo de la FAO es que una sobrevida de 10% en el universo ictícola multiplicaría por 3 la producción, garantizando al mismo tiempo la trazabilidad y salubridad del producto.

La producción ictícola se transforma en una actividad altamente intensiva en capital y tecnología, cuya demanda está constituida por el sector más solvente de la economía mundial.

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Fuente: Clarin

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