16 de septiembre de 2017 11:17 AM
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El maíz tardío, sustentable y de potencial

En el segundo congreso sobre la siembra atrasada de maíz se hizo hincapié en el manejo de alto rinde

El maíz tardío es un cultivo que crece cada campaña y el conocimiento para su manejo también se consolida. Por eso, esta semana se realizó en Buenos Aires, el segundo Congreso de Maíz Tardío.

De él participaron universidades, organismos, entidades agropecuarias, expertos y productores.

En la apertura habló Néstor Roulet, Secretario De Agregado de Valor del Ministerio de Agroindustria de La Nación, sobre su experiencia como productor.

“Hace ocho años que siembro maíz tardío y, para mí, es un cultivo estratégico y, considerando los fuertes anegamientos de varias zonas también lo es para varias regiones. Estos materiales se pueden retrasar las fechas tradicionales de siembra para optar por fechas más seguras, con un potencial de rendimiento que siga arrojando rentabilidad”.

Asimismo, el Secretario consideró el cultivo como un cultivo clave para la matriz energética y las buenas prácticas agrícolas.

 

En materia de manejo y potencial de cultivo, uno de los temas de los que siempre se habla es el rinde comparativo entre la primera fecha de siembra y la segunda.

Por eso, ¿es posible obtener altos rindes de maíz tardío?. Esa fue la pregunta que disparó las charlas del primer módulo de este congreso que organizó Dow AgroSciences.

Fernando Andrade, investigador del INTA Balcarce y del Conicet, sostuvo que es vital “adecuar el manejo del cultivo, la densidad de plantas, la nutrición y la fecha de siembra”.

A su turno, Gustavo Maddonni, de la cátedra de Cerealicultura de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), dijo el hecho de que un maíz tardío puede alcanzar el mismo rendimiento medio que uno temprano, se suma a la estabilidad que aporta el segundo.

 

“El llenado del maíz tardío esquiva a problemas climáticos. Lo interesante a ver es que con 6000 granos obtenemos casi 120 quintales por hectárea. La clave: que la fecha de siembra no determine una caída en el número de granos y que se pueda sostener el rendimiento con mayor peso”, concluyó Maddonni.

El siguiente módulo se orientó hacia el manejo agronómico.

Anibal Cerrudo, del INTA Balcarce, se refirió a la densidad de siembra y al manejo en ambientes marginales.

“La nobleza del maíz hacia la eficiencia del uso del agua, sumado a un esquema de manejo de bajas densidades, permitió que se abran nuevas fronteras agrícolas”, manifestó.

 

Por su parte, Gustavo Ferraris, del INTA Pergamino, y Gustavo Elías, técnico de Yara, hablaron acerca de la eficiencia de uso de nutrientes en siembras tardías.

“Hay que salir del esquema mental de que el maíz tardío no necesita niveles de fertilización. Requiere menos aplicación, porque hay más mineralización del nitrógeno en la fecha en que se lo siembra, pero eso no significa que no requiera nitrógeno”, sostuvo Ferraris.

En referencia a la eficiencia del uso del agua, Alberto Quiroga y Daniel Funaro del INTA Anguil, dejaron de manifiesto la importancia de llegar a las fechas de siembra tardía con perfiles cargados.

“La probabilidad de obtener un maíz exitoso nos la da el hecho de poner en esa fecha de siembra un menor requerimiento de milímetros, los cuales pueden ser cubiertos en el oeste de Buenos Aires y La Pampa, si utilizamos un maíz sembrado desde fines de noviembre hasta diciembre. Es clave utilizar mediciones de napas freática para analizar la carga de los perfiles”, sostuvo Quiroga, respecto al aporte subsuperficial de agua.

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Fuente: Clarin

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