16 de septiembre de 2017 11:49 AM
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El iEAT: un detector de alérgenos alimentarios portátil en forma de llavero

La prevalencia en relación a las alergias alimentarias varía con respecto a los hábitos dietéticos de los individuos, que a su vez están dados según el tipo de alimento que se produce en los distintos países y su posibilidad económica para acceder a esos productos en particular. Pero para generalizar, las reacciones adversas a los […]

La prevalencia en relación a las alergias alimentarias varía con respecto a los hábitos dietéticos de los individuos, que a su vez están dados según el tipo de alimento que se produce en los distintos países y su posibilidad económica para acceder a esos productos en particular.

Pero para generalizar, las reacciones adversas a los alimentos, que incluye  las alergias y sensibilidad a los alimentos, así como la reacción autoinmune de la enfermedad celíaca, afectan a un 5-15% de la población, cuadros que  siguen representando un serio y potencialmente mortal problema de salud pública.

Si hablamos por grupo etario, las alergias a alimentos más frecuentes entre los niños son al huevo, a la leche y al pescado. Entre los adultos, las alergias a algunas frutas y frutos secos, como el maní y las nueces, seguidos por marisco y pescado, son las de más alta prevalencia.

La única forma disponible hoy en día para prevenir las alergias alimentarias en los pacientes afectados es el evitar aquellos alimentos que desencadenan la respuesta inmune en el organismo.

Síntomas que originan

Una vez que el individuo se ha sensibilizado ante un determinado antígeno, manifestará sintomatología en cada ocasión que lo ingiera. Los síntomas más frecuentes son: picazón en la boca, edema de labios y/o lengua, náuseas, vómitos o diarrea, urticaria generalizada, edema palpebral, rinitis distintos grados de asma y mareos. En aquellos casos más graves, puede haber una abrupta caída de la tensión arterial  y pérdida de consciencia, que puede concluir en un shock anafiláctico con consecuencias fatales, para cuya prevención se requiere la permanente disponibilidad de epinefrina.

Diagnóstico

Para diagnosticar una alergia alimentaria se recurre a la demostración de la presencia de anticuerpos IgE frente al alimento que ha inducido la sintomatología. También existen las pruebas en las que se testean los alérgenos alimentarios y se evalúa la respuesta del paciente.

Ante situaciones poco claras, se debe recurrir a la prueba de provocación, en que  se administra el alimento sospechoso y se deja bajo observación médica al paciente en una institución hospitalaria para evaluar los resultados.

El iEAT: Nuevo llavero para evitar la peligrosidad de una salida  a comer

Si bien, la mayoría de las personas con alergias alimentarias manejan su condición evitando aquellos alimentos que desencadenan esta respuesta,  la evitación no siempre es posible, ya que muchos productos pueden estar mal etiquetados o contaminados, por lo que para este grupo de pacientes, una salida a comer a un restaurante podría representar un severo riesgo vital.

Los métodos convencionales para detectar estas sustancias en los alimentos presentan el inconveniente de tener que ser remitidos a un laboratorio para su determinación, además de presentar lentitud en la entrega de los datos y carecer de una adecuada  sensibilidad frente a determinados compuestos.

Para subsanar estos inconvenientes, los investigadores Ralph Weissleder, Hakho Lee y sus colegas informaron en la revista ACS Nano del desarrollo de un nuevo sistema portátil de detección de alergenos –incluido en un llavero,  denominado prueba de antígeno exógeno integrado, o iEAT, que podría ser de gran utilidad para evitar las visitas a las salas de emergencia por parte de algunos comensales alérgicos al adquirirlo por tan solo USD 40.

Este sistema se compone de un dispositivo portátil que sirve para extraer una muestra de alimentos y un lector electrónico incorporado para la detección de alergenos que comunica de forma inalámbrica los resultados obtenidos a un teléfono inteligente. En un tiempo inferior a los 10 minutos, el prototipo puedo identificar la presencia de cinco de los alérgenos más frecuentemente asociados a alergias alimentarias:  maní, trigo, avellanas, leche y claras de huevo, a concentraciones inferiores a las que son posibles detectar en el método “gold standard” que se utiliza en un laboratorio, como por ejemplo, en el caso del gluten, es capaz de detectar concentraciones tan bajas como 0,1 mg/kg, valor que es muy inferior a los límites establecidos en las regulaciones de 20 mg/kg.

Además,  realizaron varias pruebas en muestras de alimentos provenientes del menú de algunos restaurantes, que evidenciaron algunos alérgenos inesperados por el tipo de alimento del que se trataba, como por ejemplo, se detectó gluten en ensaladas y una proteína de huevo en la cerveza.

Futuras ampliaciones para la identificación del iEAT

Si bien el prototipo fue diseñado para identificar solo cinco alergenos, el equipo de investigadores adelanta que se podría ampliar la cantidad de sustancias detectadas por este dispositivo,  incorporando otros alergenos y contaminantes de tipo no alimentarios, como es el caso de los pesticidas.

El tamaño tan compacto de este dispositivo iEAT, así como la rapidez y facilidad para ser utilizado, deberían ayudar no sólo al grupo de los consumidores, sino también a otros actores fundamentales que velan por la salud de los pacientes, como es el caso de los clínicos, aparte de las empresa productoras y expendedoras de alimentos, así como por parte de los organismos reguladores y evaluadores de la calidad alimentaria, para  mejorar la confiabilidad de los alimentos.

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Fuente: nacionfarma.com

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