16 de septiembre de 2017 11:15 AM
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Se viene la comida nuclear ¿un salto de calidad?

Debido a una inminente reforma en el Código Alimentario Argentino, se podrá extender la vida útil de productos como carnes y muchas más verduras que en las que ya se utiliza. Los expertos afirman que esta tecnología es segura para la salud, con avales explícitos de los organismos internacionales.

Años atrás era inimaginable pensar que se podría conservar la carne durante un año en buen estado fuera de la heladera. Ahora, la industria alimentaria avanza en esa dirección. Gracias a una inminente reforma en el Código Alimentario Nacional (CAA) podrán adquirirse en los supermercados una nueva generación de alimentos “larga vida”. Lo que viene, parece, es que los productores podrán usar un método de conservación basado en exponer la comida a una dosis de radiación para eliminar sus microorganismos.

La coordinadora de la Dirección de Competitividad Agroalimentaria en el ministerio de Agroindustria de la Nación, Marcia Palamara, informó que “desde hace años se utiliza esta tecnología de irradiación en nuestro país para 7 categorías de alimentos, pero lo novedoso es que cuando se modifique el CAA se van a incorporar las carnes y sus subproductos”. Es decir, a partir del cambio, se va a permitir la irradiación en aves, carne bovina, porcina y caprina y alimentos de origen animal desecados; bulbos, tubérculos y raíces; frutas y vegetales frescos; cereales y sus harinas, legumbres, semillas, oleaginosas, frutas secas; vegetales y frutas desecadas, hierbas secas y tés de hierbas y hongos de cultivo comestible. Hasta el momento, este tratamiento solo estaba permitido en papa, cebolla, ajo, espárragos, champiñones, frutillas, especies y condimentos.

Palamara explicó que se hizo un tratamiento técnico del tema en el ámbito de la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL), el cual propuso a las autoridades del Ministerio de Salud y del Ministerio de Agroindustria la modificación en el CAA en lo que respecta a esta tecnología de conservación. “Lo que falta es que el área jurídica dictamine y firmen las autoridades. Luego sale publicado en el Boletín Oficial y recién ahí entraría en vigencia esta nueva categoría”.

A grandes rasgos, los propósitos para cada categoría es alargar la vida útil de los productos. “Cada categoría de alimentos tiene propósitos específicos y sus límites máximos permitidos”, referenció la coordinadora. A su vez, especificó que la carne es “larga vida” porque se mantiene en envases específicos con atmósfera modificada o controlada, y que “las propiedades nutricionales de los productos no se modifican”.

La tecnología es segura para la salud, y está avalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Se han hecho estudios a largo plazo. “Desde hace más de 20 años ya se vienen consumiendo alimentos irradiados y no nos ha pasado nada. La gente recién ahora toma conciencia de esta tecnología, pero muchas de las especies que tenemos en el país son irradiadas para el control microbiano”, aseguró Celina Horak, gerente de Aplicaciones y Tecnología en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

Lo que mayormente se irradian son especias, y no se comercializan fraccionadas. Se irradian a granel y en la bolsa a granel el rótulo está. Luego esa especia se fracciona para agregar en preparaciones comerciales gastronómicas, o para preparaciones de pastas, embutidos, chacinados. “Como está en menos del 10% agregado, no es obligatorio declararlo en el CAA”, dijo la gerente de la CNEA.

“A nivel mundial se han hecho muchas experiencias alimentando a animales durante largos períodos y desde la década del 50 se utilizó esta tecnología en dosis mucho más altas para el programa militar y aeroespacial de EEUU”. Horak hizo hincapié en que ya hay mucha historia, bibliografía y ensayos para demostrar que es una tecnología segura.

La irradiación

Horak explicó que los efectos en los alimentos van directamente relacionados al objetivo buscado, que es “inactivar insectos o artrópodos con lo que es tratamiento fitosanitario, inhibir la brotación; se trata de detener procesos fisiológicos propios de algunos tejidos vivos, e inactivar microorganismos que pueden deteriorar o enfermar”.

El proceso se realiza en una instalación que tiene determinados requisitos que cumplir y consiste en un recinto de irradiación al cual ingresa el producto a través de un sistema dinámico de transporte y luego egresa. Es un proceso continuo. Dentro del recinto está la fuente, que en el caso de nuestro país es radiación gamma. Esta rompe el ADN de los microorganismos, eliminándolos. “La fuente sube y baja. Cuando baja quiere decir que está en reposo en una pileta de agua de seis metros de profundidad que es suficiente blindaje para que los operarios puedan ingresar al recinto de irradiación sin riesgos, y cuando la fuente se expone al producto sube. En ese caso el blindaje del recinto alcanza para proteger al trabajador que va a estar afuera”, dijo Horak.

Actualmente en la Argentina existen dos plantas que utilizan esta tecnología: una planta piloto en la CNEA y otra privada -Ionics-, que en septiembre habilitaría la tercera planta con el objetivo de duplicar la capacidad que ya tienen.

“Son plantas multipropósito. En las plantas se tratan los medicamentos o los productos médicos envasados. Nunca hay una contaminación. Así como ingresa, egresa. No se expone el alimento o el producto médico al aire”, aseguró Horak.

Impactos positivos

Palamara afirmó que con el uso de la irradiación de alimentos, se pretende alcanzar nuevos mercados: contribuiría en lo que es competitividad, no solo a nivel nacional ya que una vez irradiados pueden alcanzar nuevos destinos a distancias mucho más largas y no se necesita contar con refrigeración. Señaló que en una primera instancia no va a ser masivo a nivel interno, pero si en productos para exportar. “El consumidor lo va a poder identificar con un isologotipo de color verde que es obligatorio”.

Por su parte, Horak sostuvo que a partir de que se dio a conocer este modificatorio en el CAA, han recibido muchos llamados de productores y fabricantes, inclusive consorcios público-privados que están muy interesados en tratar de invertir en nuevas instalaciones de irradiación. “Productores de frutas frescas pueden reemplazar el uso de bromuro de metilo por esta tecnología, para evitar los efectos perjudiciales de tener que bromurar. También se quiere prolongar la vida útil de estas frutas, llegar a mercados por barco y no depender tanto de avión“, manifestó.

Además, en lo que respecta a los productos cárnicos, resaltó que “también se han acercado, no solamente por la conservación a largo plazo, sino por la parte de seguridad alimentaria, como el caso de la carne picada por el tema de enfermedades. La tecnología le da un margen de seguridad a estos productos, ya que a veces no es tan tangible como las cuestiones comerciales”, explicó.

Las especialistas comentaron que esta es una primera etapa en el CAA: “Próximamente estamos trabajando en conjunto con la red de seguridad alimentaria de CONICET y el Ministerio de Agroindustria en el desarrollo de una nueva clase que esperamos incluir, y apunta a las porciones de alimentos para pacientes inmunocomprometidos, en las cuales se necesita asegurar la parte microbiológica”. También buscan incluir las viandas para situaciones de emergencia y catástrofe y para comedores infantiles.

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Fuente: Revista La Chacra

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