3 de octubre de 2017 11:23 AM
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Carne y bioetanol, los temas clave que traban el acuerdo UE-Mercosur

“Para nosotros, la alianza con la Unión Europea para el libre comercio representa un antes y un después” postula el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Horacio Reyser. Es a partir de este concepto, que responde a las ambiciones de convertir el país en una “plataforma” para inversores europeos, que debe entenderse la prisa de los […]

“Para nosotros, la alianza con la Unión Europea para el libre comercio representa un antes y un después” postula el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Horacio Reyser. Es a partir de este concepto, que responde a las ambiciones de convertir el país en una “plataforma” para inversores europeos, que debe entenderse la prisa de los negociadores argentinos para que el Mercosur concrete antes de fin de año el trabajoso acuerdo con la UE. En eso están las delegaciones de ambos bloques, que comenzaron este lunes una maratón de reuniones con final previsto para el viernes, de dónde saldrá fumata blanca o negra.

Los dos socios mayores saben que hay que “presionar” para conseguir ventajas reales de los europeos. “Si es- tá la voluntad política se consigue que el acuerdo esté firmado a fin de año. Pero es claro que va a depender de la razonabilidad en dos grandes tema” declaró Reyser a este diario. Es que los asuntos en discusión no son bagatelas. Está de por medio, por un lado, la apertura del mercado agrícola en dos sectores “muy sensibles” para los europeos; especialmente para Francia, Bélgica e Irlanda. Se discute, en especial, el mercado de la UE en carne bovina y etanol. Los franceses, con su séquito de aliados, formaron un frente “anti – liberal” en el comercio de estos productos. Ofrecieron la semana pasada un sistema de cuotas para ambas rubros, libres de impuestos aduaneros. El problema, dijeron los diplomáticos de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay –entre quienes existe cien por ciento de coincidencias— es que el tamaño de los cupos es muy limitado: le dan al mercado sureño la posibilidad exportar 70.000 toneladas de carne sin aranceles y 600.000 toneladas de etanol.

Para la diplomacia argentina y brasileña, esta propuesta es a todas luces insuficiente: “Francia, y también Irlanda, no de oponen al Mercosur por cuestiones políticas. El rechazo a la asociación proviene de sectores que la ven exclusivamente como si fuera

un acuerdo agrícola. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Ocurre que esos sectores franceses, belgas e irlandeses tienen un gran peso político” re- veló Reyser. La participación de productos del agro en el comercio representaría apenas el 0,6% del consumo de estos bienes en toda Europa. “Estamos trabajando a toda máquina” sostuvo el diplomático. La apuesta es lle- gar a consenso en estos cinco días. “La última ronda será durante de la conferencia de la OMC en Buenos Aires”, acotó.

No es que el Mercosur se entregue sin condiciones. Y estas no se limitan exclusivamente al etanol y la carne. “Nosotros hemos planteado nuestras sensibilidades en bienes industriales que cada país del bloque puso en la canasta de aquellos productos que tendrán desgravaciones en procesos muy largos, de 10 a 15 años”. Según Reyser, “esto garantiza una protección muy grande para esos sectores”. El ministro de Desarrollo e Industria de Brasil, Marcos Pereira, concuerda: “La apertura de nuestros mercados para bienes industrializados deben ocurrir en forma gradual y responsable. Entramos en una etapa decisiva de las negociaciones, y el Mercosur está preparado para buscar un acuerdo equilibrado”.

El Mercosur aceptó que haya cuotas para el libre comercio de bienes agrícolas sensibles a para los europeos. Pero también “tiene que haber una oferta que sea razonable” insistieron las fuentes.

El bloque del Sur aspira a que su apertura a bienes industriales sea “gradual y responsable”.

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Fuente: Clarin

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