6 de octubre de 2017 11:49 AM
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Adjudican a una falla en los controles la invasión de langostas en la región

l titular de la cátedra de Zoología Agrícola de la UNRC cuestionó el accionar del Estado frente al avance de la plaga. Consideró que si no se procede correctamente, las consecuencias pueden ser lamentables.

“O se controló mal o no se controló”. Con esa conclusión, el ingeniero agrónomo Ulises Gerardo, titular de la cátedra de Zoología Agrícola de la Universidad Nacional de Río Cuarto, intenta dar una respuesta sintética a la inusitada presencia de langostas en la región en esta época del año.

Consultado por PUNTAL, el docente universitario explica que la manga de insectos que en el mediodía del martes sorprendió a los vecinos de Elena (y que previamente fue advertida en la zona rural circundante) constituye lo que se conoce como la tercera generación de la langosta.

“Lo habitual es que tenga dos generaciones. Una que se da en primavera y otra que se da en verano y, ocasionalmente, puede tener una tercera generación dependiendo del clima. Lo que estamos viendo aquí es esta tercera generación, que es, en magnitud, mucho más pequeña que lo que son en cantidad de individuos la primera y la segunda generación”, relató Gerardo Ulises.

Y agregó: “Si no se hacen bien los controles, en estado juvenil, de los huevos que van a empezar a eclosionar ahora en primavera podemos estar ante una catástrofe como las que se vivieron en las décadas de 1940 o 1950, con mangas que cubrían el sol y que arrasaban con los cultivos”.

Para el profesional de la agronomía, las langostas deben ser controladas en estado juvenil,  cuando aún no tienen alas y están en sus lugares de cría, representados en el país por el norte de Córdoba, una porción de San Luis, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero, entre otros.

“El control es una función del Estado y hace dos o tres años que ese control, lamentablemente, ha fallado o se hizo mal y es el productor el que sufre las consecuencias. Pero lo que se observa por estos días es nada en función de lo que pueda ocurrir en primavera-verano si no hay un control adecuado”, vaticinó Gerardo, para señalar luego: “Si no se hacen los controles puede haber una invasión de magnitudes muy importantes, donde tengamos pérdidas cuantiosas de cultivos. Es decir que si no se controlan las langostas que van a nacer en primavera, que en número pueden ser cien veces más en cantidad de individuos, puede llegar a ser muy grave”.

– ¿Cómo deberían realizarse los controles?
– Los controles se hacen en la zona de la postura de huevos. Es muy fácil ver dónde la langosta pone los huevos porque si bien lo hace debajo del suelo, queda el orificio de postura muy visible. Hay que esperar que ese huevo eclosione y que nazca la langosta, que primero es mosquita y se traslada con movimientos toscos y cercanos al lugar de nacimiento. Después pasan al estado de saltonas. Y son esos dos estadíos los que hay que controlar y se controlan con pesticidas en esos dos lugares de crecimiento. Porque una vez que se llega al estado adulto, forman alas y tienen la capacidad de ambientarse donde nacieron o formar mangas comunicándose entre sí a través de feromonas para luego salir de a miles a arrasar con los cultivos. Lo que hay que hacer es controlar los estados juveniles y de eso se encarga el Gobierno nacional junto con los gobiernos provinciales, pero lo que hay que decir es que hasta ahora ese control ha fracasado. Y puede ser por dos motivos: o no se controló, o se controló mal.

– ¿Se puede frenar la manga de langosta que se desplaza por la zona?
– No. No estamos a tiempo de poner un freno a la manga de langostas que recorre la zona. Están equivocados si piensan que esta situación se pueda mejorar persiguiendo las mangas. Acá hay que controlar antes d eque las mangas se formen. Una vez que las mangas están formadas, son todos paliativos los que podamos tomar. No vamos a cambiar mucho. Para matar adultos que se encuentran en una manga hay que aplicar productos a dosis muy altas, cuyos ingredientes no son para nada amigables con el medio ambiente.

– ¿Cuáles son las alternativas para atacar el problema?
– Lo que queda es atacar los nacimientos de esos huevos que vayan a eclosionar. La supervivencia que puedan tener los huevos en nuestra zona es menor a la que pueda tener en su hábitat de cría.

Para el ingeniero agrónomo, la presencia de langostas en plaga se podría haber evitado “si se hubieran hecho las cosas bien desde un principio”. “Estamos a tiempo de evitar una catástrofe económica. Espero que los gobiernos lo detengan y estén capacitados para hacerlo. Yo tengo mis dudas respecto a cómo están trabajando y esas dudas se van a despejar según lo que suceda en los próximos tres meses”, deslizó Gerardo.

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Fuente: Puntal Digital - Río Cuarto

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