8 de octubre de 2017 20:49 PM
Imprimir

Los tiempos de Tabaré Aguerre

Uruguay : El ministro de Ganadería espera una señal de Vázquez para cerrar su larga gestión.

Si fuera por él, ya estaría manejando de nuevo el tractor tempranito en su campo arrocero de Tomás Gomensoro y correteando detrás de sus dos nietos: Iñaki y María Pía.

Pero los tiempos familiares y privados del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre, no son los tiempos de la vida pública y política que asumió el 1° de marzo de 2010, cuando el presidente electo José Mujica lo eligió para el cargo.

Siete años y ocho meses de gestión lo convirtieron en el ministro que más tiempo desempeñó el cargo –de los 42 que han pasado por ese sillón en la historia de más de ocho décadas del MGAP–, superando largamente a Wilson Ferreira Aldunate, que permaneció cuatro años entre marzo de 1963 y febrero de 1967.

Pero más allá de la estadística, el largo camino transitado también le ha generado un lógico desgaste y el deseo de dar por terminada su gestión.

¿Cuándo dejará Aguerre el cargo? Solo Tabaré Vázquez lo sabe. Al regresar de una reunión del Consejo Agropecuario del Sur, en San Pablo, Aguerre aludió al tema, en iguales términos que en otras ocasiones: su permanencia en el cargo dependió siempre de una decisión del presidente y de que él quisiera seguir.

Media valija pronta

En varias ocasiones se habló de la salida de Aguerre del MGAP, a lo largo de su gestión. La primera fue en setiembre de 2011, cuando debió ser internado al padecer una enfermedad diverticular (divertículos en la pared del colon).

Pero se recuperó y siguió adelante. En abril de 2014, pidió licencia para realizarse una operación quirúrgica por igual motivo. Cuando existía la posibilidad de que dejara el cargo luego de las elecciones nacionales de noviembre, el electo presidente Vázquez le pidió que continuara al valorar su gestión.

Sin embargo, Aguerre muy pronto se dio cuenta de que el segundo período de gestión no sería igual que el primero. El viento en popa que había en el agro durante los primeros cinco años comenzó a complicarse y algunas metas que se fijó se tornaron más difíciles de lograr.

Las principales gremiales ruralistas acentuaron su discurso crítico, no tanto a su gestión, que consideran buena, sino respecto a algo vital para la actividad agropecuaria: la macroeconomía.
Sin que mediara ningún hecho concreto, el 2017 comenzó con su nombre en una lista de ministros renunciantes o removidos. Entonces nada dijo Aguerre, salvo que se iría cuando el presidente y él lo decidieran, pero debió convivir con esa espada de Damocles hasta ahora. Cada uno de sus pasos se vinculó con su posible renuncia.

Y ahora sí, se va. Este fin de semana regresa de EEUU, donde suscribió nuevos apoyos externos para los proyectos en marcha. Antes de fin de mes, participará del primer embarque de carne ovina con hueso a EEUU.

Y en las próximas dos semanas el Parlamento aprobará la ley de riego, uno de los objetivos más preciados de Aguerre. Y su deseo sería retirarse de inmediato.

Por eso le dijo a los organizadores que no estaría ya como ministro para la 8a Fiesta del Cordero Pesado, que se realizará el 11 y 12 de noviembre próximo. Aunque los tiempos de Tabaré Aguerre no son los tiempos de Tabaré Vázquez.

El episodio del Fondo Arrocero

Si bien en sus apariciones públicas siempre se lo ve firme y decidido, la sola insinuación de que podía beneficiarse con el Fondo Arrocero fue para el ministro Tabaré Aguerre un golpe mortal a su estado de ánimo y sembró la semilla para su decisión de poner fin a su gestión al frente del MGAP. Más allá de la defensa que hizo de su derecho como productor arrocero a acogerse a esa ayuda –que pagan los propios arroceros–, en su fuero íntimo conoció la cara no deseada de la actividad política.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: Observa

Publicidad