13 de octubre de 2017 01:07 AM
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El futuro de la robótica en el agro ya está aquí

Dos especialistas disertaron acerca de los desarrollos que ya están funcionando y de lo que se viene

-“Los robots capaces de monitorear y controlar a rodeos pecuarios en forma autónoma ya son una realidad, pero representan apenas una ínfima parte de las aplicaciones de la robótica y la inteligencia artificial que se pueden aplicar en el sector agropecuario”.

Así lo indicó explicó Salah Sukkarieh, profesor de Robótica y Sistemas Inteligentes de la Universidad de Sidney (Australia) y Director de Investigación e Innovación del Centro Australiano de Robótica de Campo, durante una charla que tuvo lugar en un panel desarrollado en el CREATech.

Australia tiene motivos para favorecer el desarrollo de la robótica agropecuaria, señaló el disertante. Se trata de un país de enormes dimensiones y una densidad de población de 3 habitantes por kilómetro cuadrado (versus 15 de la Argentina).

La población agrícola envejece: el productor promedio tiene entre 50 y 60 años. Y no hay una renovación: los jóvenes se van a las ciudades y no vuelven. Eso genera un encarecimiento de la mano de obra calificada. “La robótica se presentó como una solución potencial a esos problemas”, dijo Sukkarieh. Y mencionó algunas experiencias llevadas a cabo:

Robots para árboles frutales. Se desarrollaron robots equipados con distintos tipos de sensores, que permiten detectar la densidad de frutos de cada árbol. Así, se puede determinar por qué alguno rinde más que otro, y establecer correlaciones.

Robots para cultivos en surcos. Al primero se lo apodó Lady Bird. Es un prototipo que funciona con energía solar, que le otorga siete horas de autonomía (que pueden llegar a doce en un día soleado). Por medio de lásers, cámaras y sensores infrarrojos, puede detectar la presencia de malezas. Un brazo mecánico, a su vez, es capaz de aplicar con precisión absoluta herbicidas o fungicidas. En las plantaciones de lechuga, Lady Bird permite detectar la edad de cada planta; analizar los rindes y remover las malezas, si se prefiere, con un brazo mecánico.

Robots para pastoreo. “El primero lo llamamos Swagbot. Al principio se acercaba a las vacas, y las mismas se asustaban. Pero con el tiempo se fueron acostumbrando”, dijo el disertante. “Llegó un momento en que las vacas seguían al robot, con lo cual él se encargaba de llevarlas hacia las zonas de pasturas”.

“En definitiva, las posibilidades son múltiples, y todas estas tecnologías recién se están iniciando”, concluyó Sukkarieh.

Alejandro Repetto, ingeniero y especialista en criptografía, quien actualmente se dedica a la creación de robots para las fuerzas armadas argentinas y para el sector agropecuario, dijo que “muchos de ustedes creen que los robots agropecuarios todavía están muy lejos de ser aplicados en nuestro país, pero están más cerca de lo que ustedes creen: hace veinte años para tener un robot había que pensar en Estados Unidos, Alemania o Japón. Hoy gracias a varias tecnologías de crecimiento exponencial, todo es más sencillo”.

Repetto recibió una beca del Ejército argentino para desarrollar un robot autónomo de exploración. Según su relato, paralelamente se le acercaron futuros funcionarios del de Agricultura y empresarios CREA, preocupados por las malezas. ¿Se podría construir un robot desmalezador? “Allí comprendí que la robotización en el agro y en las fuerzas armadas tienen aspectos comunes: hay problemas de terreno, problemas de comunicación y problemas de suministro de energía”.

Al pensar en el desmalezado, la primera pregunta que surgió al equipo de Repetto fue: ¿conviene hacer un solo robot grande, o varios más pequeños, capaces de interactuar? “Esto nos dio la idea de generar lo que se llama inteligencia de panal. Varias unidades pequeñas que actúan como una marabunta de hormigas, que avanzan por el campo arrasando con todo salvo la soja”, explicó. El proyecto ya está en marcha.

“Los robots-hormigas no podrán actuar sobre campos enteros, porque son muy extensos. Pero se les podrá suministrar información satelital u obtenida a partir de drones, que les permitirá operar selectivamente donde hay problemas de malezas”, explicó Repetto. El futuro ya llegó. El tiempo dirá cuál es el límite.

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Fuente: Revista La Chacra

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