14 de octubre de 2017 10:28 AM
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Emprender e innovar, la agenda del CREAtech

El encuentro marcó el futuro de los próximos años para la empresa agropecuaria. Para su éxito deberá desarrollar estrategias de adaptación al cambio constante.

Una de las metas del Congreso Tecnológico 2017, que se hizo esta semana en la capital cordobesa, era marcar la agenda tecnológica de los próximos años. Sin embargo, uno de los desafíos del CREAtech era descubrir, qué tipo de empresas agropecuarias y agroalimentarias sostenibles llenarán ese calendario del futuro.

Y parte de la respuesta estaba antes de ingresar, delante de todos, y previamente a escuchar las múltiples charlas, que fueron generando interesantes debates. En dos carpas armadas en la entrada el encuentro, estaba el CREALab y Sinapsis CREA. Clarín Rural recorrió ambos espacios.

En el primero de ellas se reunieron 18 emprendedores que mostraron sus proyectos disruptivos a los productores. En la otra, doce empresas del Movimiento, que también rompieron el molde, mostraron cómo fueron innovando con nuevos proyectos puertas adentro. No había dudas. Ese es el tipo de empresas exitosa que irá llenando la “agenda”: las innovadores y emprendedoras.

Emprender e innovar, la agenda del CREAtech

A estadio lleno, el Congreso tuvo destacados debates.

Este primer acercamiento con el futuro no impidió ir por más y escuchar lo que tiene para decir el mundo. Así, a través de la investigación y la experiencia de diversos conferencistas internacionales, y las ideas y la visión de expertos y productores locales se habló sobre cuatro grandes temas asociados a la empresa, la tecnología, el ambiente y los procesos.

En el primer día del Congreso se pusieron las cartas sobre la mesa y tema excluyente de la jornada fue “el ambiente y el cambio climático”.

“Hay consumidores dispuestos a pagar más por productos con valor ecológico”, disparó el argentino Osvaldo Sala, profesor titular en la Escuela de Biología de Arizona State University, teniendo en cuenta la tendencia que él mismo vive en Estados Unidos. Para el investigador, esto implica “diversificar” y brindar “servicios ecosistémicos”, que concretamente significa dar un salto en la cantidad de productos que salen del lote.

“Los campos argentinos argentinos solo producen trigo, soja, maíz y ganadería. Eso se puede transformar hasta en cuarenta productos, si pensamos en bioenergías, forestación o recursos forrajeros”, destacó.

Emprender e innovar, la agenda del CREAtech

La robótica aplicada al campo ya es una realidad. Rippa es una máquina que presentó un experto australiano durante el Congreso

La posibilidad de hacerse con una parte de la torta que generan los productos con “valor ecológico” es tentadora. Según Sala, “hay cadenas de supermercados dispuestas a exhibir alimentos en sus góndolas que se produjeron con menor emisión de dióxido de carbono, que ya se pagan más”.

Sobre esta oportunidad de negocios que abren los nuevos hábitos de consumo, recayó Walter Baethgen, investigador de la Universidad de Columbia en Nueva York (EE.UU.) y la vinculó con el cambio climático, el eje de su charla.

Baethgen llevó algo de tranquilidad a los productores. “Solo el 10 por ciento de la variación en las precipitaciones o sequías puede explicarse por el cambio climático, un 20 a 30 por ciento se debe a cambios a nivel de una década y el resto son variaciones año a año”. Esto indica que, “hay mucho por hacer aquí y ahora”.

De esta forma, aclaró que el clima requiere de adaptación, de elegir tecnologías que favorezcan la resiliencia de los sistemas, de trabajar con la incertidumbre mejorando la información sobre el clima y de reducir las emisiones capturando más carbono. Para concluir arengó a los 4.000 productores, técnicos y empresarios que copaban la platea del estadio Orfeo, donde se hizo el CREAtech: “La conclusión es que no debemos vernos como simples productores de alimentos, sino como parte de un sistema alimentario integral”.

En el panel de agroecología, Ford Denison, investigador del College of Biological Sciences de la Universidad de Minnesota (EE.UU.), agregó: “Si podemos copiar las estrategias de la naturaleza vamos a poder usar una menor cantidad de insumos para producir”.

El rompecabezas iba tomando forma. En el mundo que viene, los hábitos serán diversos, con lo cual los productores deberán crear mecanismos con la capacidad de adaptarse rápido.

Como parte de esa tendencia de consumo, la carne sintética aparece como una competidora de la carne natural. Y el debate ya está instalado.

Uno de los proyecto de carne artificial está en Holanda y el investigador a cargo del proyecto detalló cómo lo producen en el laboratorio.

El experto del INTA Balcarce, Enrique Pavan, que fue posterior al holandés, tranquilizó y desafió en referencia a los alimentos elaborados con células de carne cultivadas. “Hay que ver cuál es la percepción de los consumidores cuando se enteren de las hormonas artificiales y antibióticos que se le colocan a esa carne, o a la que le deben agregar grasa para darle sabor. Ante la alternativa de los productos artificiales, debemos fortalecernos ofreciendo carne natural que sea accesibles, segura y sustentable”, manifestó.

La rueda seguía girando y fue el turno de los robots, Big Data, automatismo y nuevas técnicas de mejoramiento vegetal.

Salah Sukkarieh, profesor de Robótica y Sistemas Inteligentes de la Universidad de Sidney (Australia), no habló de futuro en robótica agropecuaria. Se refirió al presente.

La población agrícola envejece, el productor promedio tiene entre 50 y 60 años, y los jóvenes no vuelven de las ciudades, planteó.

La robótica se presentó como una solución potencial a esos problemas”, dijo, mientras iba mostrando imágenes plataformas autónomas monitorean campos australianos de cultivos extensivos, frutales y hortícolas.

“Estamos ante una tecnología con un enorme potencial para operar sobre la realidad, pero que todavía está muy lejos de ser capitalizada al máximo”, dijo Manuel Delgado Tenorio, cofundador de una “startup”, respecto al Big Data.

Según él, el impacto de la Big Data radica en la mayor calidad de la información que aportan. “El valor está en los datos. Muchos algoritmos de inteligencia artificial se conocen desde hace cuarenta años. Lo verdaderamente importante es la información que le damos para procesar”, manifestó.

Christophe Albaladejo, profesor de la Universidad Nacional de La Plata y co-coordinador de la red de investigación internacional Agriterris, fue el enlace perfecto entre la tecnología y las personas.

“Todos los cambios tecnológicos van de la mano de cambios socioculturales; no son la mera consecuencia de la disponibilidad de una nueva tecnología”, comentó.

Así, la neozelandesa Traci Houpapa, directora ejecutiva de la empresa agropecuaria mixta Landcorp, fue categórica: “Los que trabajamos en el sector tenemos que generar oportunidades para los más jóvenes, de manera tal que puedan desarrollarse profesionalmente en nuestro ámbito”.

También, a su turno, Andrea Grobocopatel, productora agropecuaria, ex integrante de Los Grobo, explicó, “cuando un fundador construye una empresa, su objetivo debe ser que la manejen los mejores. Los hijos deben trabajar en la compañía solamente si lo desean y si eso los hace felices”.

“Nuestra naturaleza es trabajar en equipo y en red, por eso este Congreso fue un llamado a la acción ”, afirmó Dover, presidente del CREAtech.

Fernando García Frugoni, coordinador temático del CREAtech, concluyó, satisfecho. “Finalizó el Congreso y en estos dos días nos pasaron muchas cosas internas sobre esta agenda tecnológica que generó el Congreso Tecnológico”, manifestó.

Francisco Lugano, presidente del Movimiento, apuntó:“Por primera vez, compartimos la definición del temario junto con el INTA. Una instancia de interacción público-privada que nos enriquece y que buscamos activamente desde el primer momento”.

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Fuente: Clarin

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