14 de octubre de 2017 10:50 AM
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En Brasil, la resistencia también se instala en los lotes

Ante el auge del área de soja, se incrementó la aplicación de productos fungicidas y esto causó la problemática

Brasil es reconocida a nivel mundial por las cosechas históricas que se vienen dando por el incremento principalmente de la soja. Según la Conab (Compañía Nacional de Abastecimento) prevé que la producción total será de 228 millones de toneladas en la campaña 2017/18 y específicamente de soja, se espera un crecimiento de superficie de 2,7%, lo que alcanzaría 34,5 a 35,2 millones de hectáreas . Y el organismo prevé una cosecha de casi 110 millones de toneladas.

Pero no todo es color de rosas porque este exponencial auge trajo consecuencias: la resistencia a ciertos modos de acción para el control de enfermedades. En Argentina hay problemas de resistencia en las malezas por el uso masivo del glifosato.

En este sentido, el promedio de aplicaciones en soja para el control de la sanidad de la oleaginosa es de 3,2 por año ya que desde el inicio del desarrollo del cultivo se presentan los patógenos. La roya de la soja es la más problemática afectando al 80% de la superficie. Para hacer un paralelismo, en Argentina solo es de 0,9 por año ya que la presión de las enfermedades es muy baja. La roya de la soja se da pero no se justifica una aplicación.

En Brasil, la resistencia también se instala en los lotes

Basf lanzará una nueva molécula contra la roya de la soja.

Una de los fundamentos es el clima y el ambiente brasileño en la cual predominan las condiciones tropicales (noches calurosas) lo que hace aumentar la incidencia de enfermedades. Además, el promedio de cosecha es de 2,2 cultivos por año lo que genera mucha cobertura verde.

Ante este “mar verde”, en invierno no se puede sembrar soja. Es obligatorio a nivel nacional dejar una ventana de 4 meses, que va desde junio a octubre, para romper con las enfermedades.

En Brasil, la resistencia también se instala en los lotes

Estación Experimental Santo Antonio de Posee de Basf en Brasil. Es uno de los 17 centros que tiene la empresa a nivel mundial.

Ante este contexto, Clarín Rural llegó hasta San Pablo, Brasil, precisamente a la Estación Experimental Agrícola “Santo Antonio de Posse”, uno de los 17 centros que tiene la empresa Basf a nivel mundial, para conocer cómo trabajan para solucionar este complejo productivo.

Esta estación fue fundada en 1980 y tiene 110 hectáreas (88 hectáreas productivas y 22 hectáreas de reserva legal). Aquí, la compañía designó un área dedicada específicamente a la resistencia. “Se verifica como se comporta el producto que vamos a lanzar antes de que salga al mercado y luego continúan estudiandolo una vez a campo por si se rompe la resistencia haciendo pruebas para ir conociendo la sensibilidad del hongo y comparar con años anteriores”, destacó Reinaldo Bonnecarrere, gerente Senior Basf América Latina. Y agregó: “La idea es que la molécula esté muchos años en el mercado”.

En Brasil, la resistencia también se instala en los lotes

En la Estación Experimental de Basf tienen un lugar específico para tratar la resistencia a productos fúngicos.

En Basf, una de las mayores compañías de fitosanitarios, sintetizan 140.000 moléculas y solo llega una al mercado. Desde que se sintetiza una molécula hasta que llega al productor transcurren 12 años. Y la inversión es de unos 200 millones de euros.

Para recordar, el especialista destacó que ya hay resistencia en moléculas ya instaladas como triazoles, estrobirulinas (para esta última pasaron doce años hasta que presentó la resistencia), y las carboxamidas, la última molécula lanzada. Desde Basf aseguraron que están trabajando en una nueva para el control de la roya de la soja para 2023.

“Hay que tomar conciencia sobre el crecimiento de la resistencia. Los productores piensan que es un problema de la industria y que para solucionarlo van a buscar otras alternativas. Pero no es verdad. Hay pocos productos con nuevos modos de acción. Es muy difícil desarrollar un nuevo modo de acción con características toxicológicas y ambientales que se registre. Se vienen utilizando los mismos modos de acción durante muchos años”, aseguró Eduardo Leduc, vicepresidente de la Unidad de Protección de Cultivos de Basf para América Latina

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Fuente: Clarin

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