14 de octubre de 2017 20:17 PM
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Nuez Pecán en Santa Fe

En Cayastá se consolida un emprendimiento de largo aliento que posiciona un producto noble de alta demanda a nivel mundial. Los “pecaneros” se entusiasman con sumar más volumen para el mercado interno y la exportación.

Si en la Argentina de hoy uno le propone a un socio la posibilidad de invertir en un negocio en el campo cuyos réditos empezarán a visualizarse luego de 6 años, seguramente recibirá alguna ironía como respuesta. Pero si uno se toma el trabajo de explicarle que se trata de un emprendimiento encarado desde una demanda infinita (China); que también implica un reaseguro para la jubilación (y que hasta es un regalo a los hijos, porque su productividad se extiende durante más de 100 años); y que se está produciendo uno de los alimentos más sanos y nutritivos del planeta, probablemente ese hipotético socio pueda empezara prestar atención. Pero si además le explico que luego del año 10, una hectárea de Nuez Pecán es por lejos más rentable que varias hectáreas de soja juntas, el socio ya está haciendo números.

Como si todo esto fuera poco, los suelos de la zona central de Santa Fe presentan las características fisiológicas ideales para el cultivo de este árbol, originario de la cuenca de los ríos Mississippi y Missouri en la zona centro sur de los Estados Unidos, que fue ampliamente utilizado por los habitantes precoloniales de esas zonas y que de a poco se está ganando un lugar en los campos de Argentina.

“Es el único nogal de origen americano y el responsable de un fruto muy dulce con innumerables beneficios para la salud. Pero no solo produce nueces, sino que también puede utilizarse con fines forestales, ornamentales o industriales”, dicen desde la Cámara que nuclea a los “pecaneros” argentinos.

Al ser un árbol silvestre en Estados Unidos, el cultivo tiene allí una gran difusión y demanda y también en los países europeos, que lo usan para la cocina o para la industria cosmética. Además, la explosión del consumo chino por sus propiedades para la salud viene traccionando fuerte un aumento en los índices productivos.

Causalidades

“Yo llegué a esta zona por una cuestión fortuita”, le admite con una sonrisa Gustavo Simonutti a Campolitoral. El hombre estuvo toda su vida ligado al desarrollo informático en Santa Fe, pero en su interior latía el fuego de un productor agropecuario en potencia. Y diez años atrás, lo apostó todo a la Pecán, a la vera de la Ruta 1, en Cayastá. “Hoy el INTA ha demostrado que esta es la mejor zona para este cultivo; porque el suelo, el agua y el manejo son los tres elementos que la configuran como la mejor de Argentina”, confirma, mientras recorremos el prolijo lote de árboles en producción. “Llegué a la Nuez Pecán en la búsqueda de una jubilación, de una renta, de una actividad que me gustara. Adquirimos el predio, implantamos los árboles, y de la mano del INTA hicimos todo con los libros en la mano, aplicando todo el paquete tecnológico. Y con el paso de estos años quedó demostrado que esta era la mejor zona. Los colegas que nos visitan así lo confirman, lo que no quiere decir que no se pueda hacer en otras partes del país. Cuando arrancamos no sabíamos si íbamos a llegar a ver esta realidad, pero la mercadería se coloca, las plantas gozan de buena salud y los números del emprendimiento demuestran que las tablas de INTA y de las universidades de EE.UU se cumplen, por lo tanto no hay que desanimarse, si uno sigue la receta, se llega”, agrega.

Simonutti no entiende lo paradójico que casi nadie haya copiado este modelo en el corredor costero, donde hay muy pocas plantaciones. “Es lógico que en los inicios te miren con un poco de desconfianza, pero hace tres años que estamos exportando, la demanda es interminable y la oferta acotada, por lo que el negocio tiende a mantenerse y crecer”, asegura con un entusiasmo inocultable.

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Una rareza. La cosecha de hace “sacudiendo” el árbol y recogiendo el fruto del suelo.

Creciendo juntos

Si bien en EE.UU se lo cultiva desde hace 100 años, en nuestro país se trata de una producción más bien marginal o de pequeña escala, aunque el número de productores crece, ya que año a año se le van descubriendo nuevas propiedades, por sus ácidos grasos no saturados que ayudan a prevenir enfermedades de todo tipo, en tanto alimento beneficioso para la salud, y por una creciente demanda garantizada en el mundo.

En Argentina ingresaron en el año 1868, especialmente por su valor ornamental, a través de otra genial iniciativa de Sarmiento. Luego, a mediados del siglo XX se experimentó con el cultivo principalmente en la zona de las islas del Delta del Paraná, apoyado por el INTA.

Simonutti recuerda lo rápido que fue todo para llegar a esta realidad. “En 2007 INTA lanzó los grupos de Cambio Rural y se hicieron 7 grupos. Yo pertenezco al grupo Paraná, de 9 que existen hoy en el país. En nuestra provincia existió el grupo Santa Fe Pecan que derivó luego en una Cooperativa (Capecan)”. A nivel nacional la Cámara tiene unos 130 socios. “Hay de 800 a 900 productores en el país y queremos que se sumen más, porque ningún otro vecino nos compite, y a diferencia de otros negocios, nos conviene ser más para hacer mucho volumen en Argentina”, manifiesta. Año a año se suman 100 productores, con sus particularidades. Se estima que la mitad está en Entre Ríos, el resto en Santa Fe, Córdoba y Catamarca.

La Cámara hace dos encuentros anuales, uno en Buenos Aires y otro en el interior. Por eso, este fin de semana se concretaba un encuentro en Esquina (Corrientes) en una plantación, con un programa cargado de actividades. “Se están registrando productos para aplicar a las distintas especies, pero las líneas de trabajo a nivel oficial vienen un poco lerdas”, se lamenta este productor, que es uno de los principales oradores del evento.

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Árboles y corderos. En Cayastá, Simonutti implementó un emprendimiento sustentable e integral que crece.

Visión y propiedades

Según promocionan desde la entidad, lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de producir Pecán es que es un cultivo a largo plazo, es decir que el retorno no es inmediato. “Si bien los árboles entran en producción entre el 4º o 5º año, recién alcanzan la etapa de plena producción a los 15 años aproximadamente (la productividad del árbol es creciente a partir del 5º año). Pero una vez que arranca, la experiencia pareciera indicar que el árbol no tiene límites en su vida útil, ya que hay pecanes con 200 años de producción a cuestas”, aseguran.

“Plantás, a los 3 años el árbol empieza a dar nueces, a los 6 años empezás a balancear el negocio, recién al año 7 cubrís los costos, dependiendo de los módulos de producción. Al año 10 empezás a tener una renta interesante, y en el año 14 o 15 se llega a su máximo potencial, que de acuerdo a la forma de trabajar, puede alcanzar a los 2.500 a 3.500 kilos por hectárea”, explica Simonutti.

El Pecán es un árbol que puede alcanzar una altura de entre 20 y 30 metros y el diámetro de su copa entre 10 y 15 metros. Esta magnitud determina que el diseño de la plantación debe dejar corredores para permitir el crecimiento del árbol, con una separación entre plantas de 12 a 15 metros, ya que pasado cierto tiempo, los árboles ubicados a 15 metros de distancia llegan a tocarse entre sí. No obstante, ya se están estableciendo plantaciones con mayores densidades, llegando inclusive a usar un marco de plantación de 6×6, requiriendo en estos casos un manejo agronómico distinto.

En su establecimiento de Cayastá, desarrolla la línea de trabajo de EE.UU, con árboles separados y cierta técnica de cosecha y procesamiento. La otra es la línea la que desarrollan en México, con alta densidad, más plantas, y más mano de obra. Según explicó, se planta en julio y agosto, y se empieza a cosechar en mayo y junio, actualmente con unas 8 variedades en producción. De hecho, en Argentina hay inscriptas unas 12 variedades, entre las cuales se encuentran las Mahan, Stuart, Kernodle y Success. Las mismas se plantan intercaladas para permitir la polinización entre las variedades, ya que las flores masculinas y las femeninas están separadas en el tallo y son fértiles en fechas ligeramente distintas. Por eso deben estar bien separadas para que el viento pase entre las líneas del monte a fin de lograr una polinización adecuada, siendo importante la utilización de distintas variedades.

El riego y la poda

El riego es imprescindible para garantizar la supervivencia inicial de los árboles y es la herramienta que garantizará la obtención de cosechas consecutivas y abundantes. El mismo deberá ser proyectado para satisfacer las necesidades de las plantas a lo largo de toda su vida productiva. Sistemas flexibles y escalables son los más económicos.

En los primeros años la planta debe ser cuidada de los ataques de hormigas, insectos voladores y liebres. “Son convenientes las podas de formación para lograr un eje vertical dominante y copas equilibradas que en el futuro resistan el peso de los frutos y soporten las cargas del viento”, aseguran desde la Cámara.

Además, aconsejan lograr ejemplares de gran tamaño, lo que determinará grandes volúmenes de producción. Aunque la fruta tiene la ventaja de tener un envase natural, la cáscara, la recolección, la clasificación y el procesamiento de la nuez requiere de ciertos cuidados. La cosecha es manual (a veces, se ayuda de un shaker, una máquina que agita los árboles para favorecer la caída de la fruta) y el almacenamiento debe ser hecho en cajones con espacio para la circulación de aire, que serán guardados en un galpón para contar con un ambiente seco. Como si fuera poco, Simonutti está colaborando en un proyecto para lograr la primera cosechadora de Pecán nacional.

A nivel comercial, se vende de varias maneras: a granel con cáscara; pelado y embolsado en atmósfera controlada; procesado en diferentes alimentos (helado, tortas, etc.); o disponible en dietéticas y supermercados. Además, se encuentra por encima de todos los frutos secos en cuanto a su poder antioxidante, “significando que disminuye el riesgo de cáncer, enfermedades del corazón y otras enfermedades neurológicas como el mal de Alzheimer. Su consumo puede incrementar el metabolismo y producir saciedad cuando se usan en conjunto con una dieta saludable de bajas grasas”, dicen.

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Actividad “verde”. Los “pecaneros de Argentina se entusiasman con la demanda mundial de este noble producto.

Una apuesta al futuro

Para Simonutti el Pecán es una actividad que requiere trabajo todos los meses del año, porque “si lo hacemos de forma descuidada no tendremos los resultados deseados”. Y alienta a que más productores se sumen a esta movida. “Lo más importante es que los productores se acerquen a la Cámara, porque es un negocio de largo aliento. Del año 3 a l 10 puede ser duro, por eso la Cámara lo puede contener para ayudarlo en las primeras etapas de comercialización del producto”. Y explica que están exportando de forma grupal. “Contamos con cámaras de procesamiento donde se puede enviar la producción y exportarla en conjunto, ese es un paso fundamental, porque ya le resolvemos la venta de este commodity.

Al despedirnos del bucólico paisaje, le preguntamos el porqué de los corderos pastando entre los nogales. Y nos sorprende con su respuesta. “Filosóficamente, los corderos vienen a cumplir un rol importante”, asegura. “El árbol de nuez es luego del eucaliptus el árbol que más oxígeno genera, es un gran pulmón. Al método empleado le agregamos los corderos para poder producir una nuez que no toca el suelo, porque entendemos que a la larga esto será reconocido (ya hay pedidos de este tipo), y además, produce un montón de beneficios: el abono del suelo, mantienen el pasto corto (clave para la cosecha), y nos permiten eliminar el uso del glifosato”.

Y nos despide con una reflexión: “el 90 % de los productores somos de la ciudad, motivados en hacer una actividad a largo plazo y un buen negocio a futuro, porque una plantación de Pecán dura 100 años, es un regalo para nuestros hijos”.

Agrupados es mejor

La Cámara Argentina de Productores de Pecán (CAPP) se originó en el año 2004 con la figura inicial de “Consorcio” por iniciativa de un grupo de productores para compartir conocimientos y esfuerzos a partir de la problemática existente en una producción no tradicional en el país. Entre los problemas comunes se destaca la falta de experiencia, la escasa difusión del consumo del producto, la no existencia de estándares de producción definidos y el potencial del negocio, contemplando la perspectiva del pequeño y mediano productor. Entre los objetivos se encuentra la promoción de la comercialización en el mercado interno, haciendo conocer el producto, sus características y aplicaciones, organizar e incrementar la exportación a mercados externos promoviendo exportaciones grupales e investigar y desarrollar otros posibles destinos comerciales. La asistencia técnica a sus asociados también es considerada como prioritaria, dado que producir calidad y cantidad es condición fundamental para el éxito comercial. Y para ser más eficientes como institución, se conformaron comisiones de trabajo: una Comisión Técnica, una Comisión de Comercialización, una Comisión de Exportación, una Comisión de Difusión. Y se conformaron Grupos de trabajo (Caminos & Sabores; Grupo responsable del Newsletter y Grupo de Maquinarias).

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Fuente: El Litoral

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