20 de octubre de 2017 11:00 AM
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“Una de las grandes fortalezas del Inase es que en su directiva está todo el sector semillerista”

Uruguay : Pedro Queheille, presidente del instituto, explicó cómo evolucionó el mismo y cuál es hoy su principal misión

El Inase está cumpliendo 20 años de su creación.
Sí, el Inase se creó por la ley 16.811 del 21 de febrero de 1997. Para tener esa ley hubo un largo trabajo, donde el sector privado tuvo una importancia muy grande, y estuvo el apoyo del Estado, que en aquel momento manejaba todos los temas relacionados con la semilla en el país. En estos 20 años hubo siete juntas directivas y cuatro presidentes con la característica de continuidad en las tareas, siempre con un objetivo fundamental: promover la producción y comercialización de semilla de calidad superior y de identidad comprobada.

Imagino que en estos 20 años hubo cambios muy notorios.
Partimos en 1997 con funcionarios que venían del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, de su Unidad de Semillas, dentro de la Dirección de Granos. Había un aporte del Estado de 20.000 UR que era el 100% de la financiación de la institución. Año tras año se fue armando lo que hoy es toda esta infraestructura que tenemos en Barros Blancos, en Canelones. Hoy el aporte del Estado cubre sólo el 18%, en un presupuesto que ha crecido por inversiones, la necesidad de contar con más funcionarios y un importante incremento de los servicios. El 82% restante se obtiene a través del cobro de las tarifas por los servicios que el Inase presta. Estas tarifas, de acuerdo a lo que la ley establece, están ajustadas al costo de los servicios y eso nos parece muy trascendente, marca que no tenemos rentabilidad. El funcionamiento del Inase surge del presupuesto que año a año aprueba la junta directiva. Y somos 59 funcionarios, con mayoría de personal femenino, son 34, que es otro aspecto que corresponde destacar.

¿Qué destacaría sobre la nueva estructura del Inase?
El Inase fue creciendo, las actividades se incrementaron, se fueron creando nuevas áreas. Se dividió la de control de comercio y certificación, hoy son independientes por la importancia que tienen. Se creó un área muy importante, la de comunicación, que nos ha dado un respaldo muy grande en la difusión del valor de la semilla de calidad. Estamos trabajando mucho en mejorar la imagen que tiene en el sector agrícola el Inase. Nos importa mucho generar la conciencia de lo que significa la semilla. El productor muchas veces sale a comprarla y no sabe lo que compra. Uno de los objetivos es la fiscalización de la comercialización ilegal, esa semilla que genera lo que se llama bolsa blanca, que contiene algo que nadie sabe qué es, no tiene identidad, no tiene ningún análisis que garantice la ausencia de semillas de malezas, el porcentaje de germinación, no garantiza la identidad genética de la semilla ni que el cultivar que dicen que está en la bolsa sea el que quiere el productor.

Se aprecia que otra área clave es la de certificación.
Sí, otro paso importante fue ir generando las condiciones para que la semilla que se comercialice sea certificada, es decir, la mejor semilla. Entramos en un esquema de certificación obligatorio, algo que el país necesitaba. La semilla tiene que estar dentro de los parámetros de calidad a los que se apuesta en el país, dándole más importancia a la calidad que a la cantidad. La única semilla que se puede comercializar es la certificada. Comenzamos con un esquema de cinco especies forrajeras, –Bromus, Dactylis, Raigrás, Avena y Festuca–, lo que está en pleno proceso de ejecución. Resta sólo entrar en ese esquema a la Festuca, sucederá a partir del 1° de enero de 2019. El proceso es lento porque la idea es no afectar a nadie, dando los pasos en forma ordenada para que el mercado no se quede sin semilla de esas especies. Esas áreas, certificación, control de comercio y comunicaciones actúan muy ligadas, de modo de obtener el mejor resultado de nuestro objetivo, la semilla de calidad.

Y crecieron las exigencias para el área de laboratorios.
Sí, es otra área que se ha desarrollado mucho. Inase cuenta con el Laboratorio Oficial de Semillas, el único a nivel país. Con el correr de los años hubo que ir adecuándolo porque la actividad del Inase fue acompañando los cambios y vaivenes de la agricultura, un sector muy dinámico. Eso nos generó la necesidad de contar con más tecnología, más equipos, ampliar sus instalaciones y hubo una reestructura en el edificio para trabajar de mejor manera. Se incorporaron equipos para análisis físicos y fisiológicos, pero también para realizar análisis virológico y molecular. Este último es de tremenda importancia para una adecuada identificación varietal. Hasta ahora identificábamos la variedad de un cultivar a través de un ensayo de campo que insumía por lo menos un año y con estos equipos de análisis molecular eso se hace muy rápido, con mucha mayor eficiencia, siendo entonces una herramienta importante para el área de control de comercio.

¿Cómo visualiza al Inase ya con un par de décadas de acción?
Lo veo con una consolidación que se dio a través del tiempo entre otros factores por la característica muy particular que tiene la constitución de su junta directiva, según lo mandató la ley. Allí están un delegado por el Poder Ejecutivo que la preside, uno del sector de producción de semillas, otro del sector comercialización y dos delegados de los productores usuarios de las semillas. Todos discutiendo y promoviendo soluciones. Una de las grandes fortalezas del Inase es que en su directiva está todo el sector semillerista. Esto es un ejemplo en el exterior, cuando vienen técnicos de otros países, muy avanzados en el tema semillas incluso, quedan sorprendidos por esta integración. Esa forma de trabajo es lo que nos ha permitido crecer. Esa línea de trabajo se ha mantenido en 20 años y no se va a modificar porque ha dado buenos resultados. Hay diferencias, por cierto, pero siempre está por encima de todo el objetivo de obtener la mejor semilla y de la mejor calidad.

La ficha

 

  • Datos: Nació el 21 de enero de 1946, está casado con Mora Rampoldi y tienen tres hijos: Natalia, Pedro Martín y Federico.
  • Profesión: Ingeniero agrónomo.
  • Actividades: Es productor arrocero y asumió la presidencia del Inase en 2010.
  • Pasatiempos: Disfrutar con la familia y ver fútbol:
  • Fútbol: Es hincha de Wanderers
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Fuente: Observa

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