25 de octubre de 2017 09:39 AM
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¿Por qué Estados Unidos cuestiona al biodiésel argentino?

Es un derivado de la soja que no paga retenciones como el resto de los productos realizados a base a de la oleaginosa. Europa y Perú también han formulado el mismo cuestionamiento

La noticia de que Estados Unidos impuso aranceles de entre 50 y 64 por ciento para la importación de biodiésel producido en Argentina fue recibida como un duro golpe por el complejo oleaginoso, al punto de que la Unión Industrial Argentina la calificó de “cachetada”.

Sucede que Estados Unidos es el principal sostén de esa industria en la actualidad: según datos del Ministerio de Energía, el año pasado se exportaron hacia ese destino casi 1,5 millones de toneladas, lo que significa el 90 por ciento de las exportaciones totales y más de la mitad de toda la producción 2016: 2,6 millones de toneladas.

El valor económico de las ventas a Norteamérca no es menor: mil millones de dólares.

Motivos

Pero, ¿por qué el Departamento de Comercio de EE.UU impuso esta sanción?

La respuesta debe buscarse en una demanda presentada por la Cámara de producutores de Biocombustibles de ese país, que denunciaron que la producción de biodiésel argentina está “subsidiada” y que, por ese motivo, las industrias locales incurren en “prácticas desleales” cuando exportan hacia allí.

El economista del Ieral de Fundación Mediterránea, Juan Manuel Garzón, explicó a Agrovoz a qué se refieren los productores norteamericanos con “subsidio”: en realidad, se trata del diferencial de derechos de exportación (DEX) que hay entre el valor del poroto de soja, que tiene una retención del 30 por ciento sobre su precio internacional; y la cotización de una tonelada de biodiésel, que hoy en día no tiene retenciones.

En rigor, el biodiésel hace cinco años venía teniendo derechos de exportación “móviles” que se venían fijando mes a mes teniendo en cuenta diferentes factores de precios, pero siempre eran mucho menores a los DEX que paga el poroto.

Así, una industria exportadora que al productor le paga la soja más “barata” que en el mercado internacional producto de estos DEX, cuando exporta, lo hace sin sufrir este descuento. Esto es lo que consideran “desleal” en los países importadores.

Además, el biodiésel sin retenciones tiene un valor superior a 700 dólares la tonelada, el doble de la cotización del poroto a nivel internacional (alrededor de 350 dólares) y casi tres veces más que lo que cobran los productores locales cuando la venden (250 dólares).

Es decir, “el argumento de EE.UU. es el mismo que el de la Unión Europea años atrás. Consideran que Argentina subsidia la producción de biodiesel de forma indirecta, al disminuirle artificialmente el costo de la soja / aceite de soja vía derechos de exportación muy altos, que luego no se mantienen para el biodiésel”, resumió Garzón.

Antecedente

Cabe recordar que Argentina todavía está en litigio con la Unión Europea, que argumentó los mismos motivos que Estados Unidos para suspender el ingreso de biodiésel al Viejo Continente, en una medida que se revertiría a partir del próximo mes, luego de que un fallo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) le diera la razón a nuestro país.

Mientras tanto, el otro destino de las exportaciones de biodiésel, Perú, que concentra casi 10 por ciento de los envíos, recientemente también aplicó derechos antidumping.

Un dato adicional para destacar es que el aceite de soja, del que se extrae la materia prima para el biodiésel, sí tiene retenciones, del 27 por ciento; por eso, las industrias prefieren fabricar biodiésel y no aceites en general.

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