31 de octubre de 2017 11:45 AM
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Impuestos a los vinos: bodegas alertan que la imposición de un tributo provocará aumento del precio y caída del consumo

El sector se viene viendo golpeado por la caída del consumo. En los últimos tres años, 650.000 familias dejaron de comprar vinos. En este contexto, el rumor de que un nuevo tributo castigaría a este producto clave para las economías regionales provocó malestar en la industria.

La gran mayoría de los bodegueros venía coincidiendo, con matices, en que lo peor de la crisis del sector estaba quedando atrás y que, de la mano de un proceso de normalización en materia económica, la actividad vitivinícola iba a resurgir.

Sin embargo, en el arranque del año, las compañías de esta industria clave para las economías regionales, vieron una primera luz de alerta por el lado del macrismo: el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires había decidido prohibir todo tipo de publicidad de bebidas alcohólicas en la vía pública, incluido el vino.

Tras una larga negociación con la administración de Rodríguez Larreta –que terminó definiéndose en favor de las bodegas-, el sector podría enfrentar una nueva presión de Cambiemos, mucho más dura que la primera contienda.

En las últimas horas trascendió que, como parte del paquete de reformas que impulsa el Gobierno, estaría en estudio la posibilidad de aplicar un gravamen a la venta de vinos, incluyendo los espumantes.

Cabe destacar que actualmente, las compañías del sector no se ven alcanzadas por tributos. De modo que, de prosperar la medida tal como se rumorea, los impuestos internos que alcanzan al vino pasarían del 0% a una tasa del 20%. 

En tanto que los espumantes, que desde 2005 vienen recibiendo continuas exenciones al impuesto interno a los productos suntuosos (cuyo gravamen es del 12%), no sólo dejarían de gozar de este beneficio sino que también podrían verse alcanzados por un impuesto del 20%. 

En este contexto, desde bodegueros hasta representantes de la industria comenzaron a expresarse a través de las redes sociales, donde consideraron desacertado cualquier intento de avanzar con cambios impositivos sobre un producto que está sufriendo la caída de la demanda en el mercado doméstico.

Sobre este punto, Eduardo Sancho, presidente de la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (FeCoVitA), entidad que asocia a 29 cooperativas y reúne a más de 5.000 productores y elaboradores, afirmó que –de prosperar la medida-, sería gravísimo para la industria” y que afectaría la demanda interna.

Por su parte, el reconocido bodeguero Walter Bressia, señaló que una decisión de esta índola sería “nefasta” y que, de confirmarse, implicaría “un golpe muy duro” para el sector.

Por su parte, el gerente de una bodega de primera línea, que produce más de 20 millones de litros anuales, planteó a iProfesional que “venimos de años en los que sufrimos una fuerte presión de costos. Como no hubo manera de absorber todas esas subas, los precios al público subieron mucho, especialmente los dos últimos años, y esto alejó al consumidor, dado que no es un producto de primera necesidad”.

“Los márgenes están muy justos. Así que si se aplica cualquier gravamen, lo único que se va a lograr es incrementar más los precios y seguir afectando el consumo”, disparó.

 

 

Demanda en caída
En los últimos años, el consumo de vinos en el mercado interno se estacionó cerca de los 24 litros per cápita, muy lejos de los cerca de 90 litros que se llegaron a demandar décadas atrás.

Y si bien se viene insistiendo en que se bebe menos pero de mayor calidad, lo cierto es que las últimas estadísticas preocupan –y mucho- a un sector que sufre de lleno la competencia de la cerveza.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en septiembre se despacharon al mercado interno casi 841.000 hectolitros, lo que implicó una fuerte caída interanual del 7,6%. 

Si se toma el acumulado, se registraron ventas domésticas por 6,6 millones de hectolitros, un 5% menos que en igual lapso de 2016.

Una de las razones de esta pobre performance está vinculada con los aumentos de precios de los vinos, que subieron en mayor proporción que los de un competidor directo, como la cerveza.

 

Por eso la preocupación del sector ante una posible imposición de tributos.

Según reveló un informe de la consultora Kantar Worldpanel, las cervezas subieron menos y lograron recuperar parte del terreno perdido el año pasado.

“Los vinos, con un incremento en precio mayor al de cervezas, se encarecieron en términos relativos frente a su rival, y esto no pasó desapercibido por el hogar, quien se muestra más racional y atento a los valores”, sostuvo Belén Abbruzzese, account director de Kantar Worldpanel.

“Así, la categoría cervezas logró recuperar gran parte del volumen perdido en 2016, mientras que vinos profundizó su caída, con un consumidor que no acompañó”, agregó.

De acuerdo con el relevamiento de la consultora, las cervezas ya recuperaron el 50% de la clientela perdida en 2016.

En cambio, para las bodegas, “la problemática pasa por los hogares compradores, que sacaron a la categoría de su carrito de compras, dado que de un 66% de penetración en el 2014, descendió a un 61% este año”.

Esto implica que en ese período, según Kantar Worldpanel, la categoría dejó de estar presente en unas 650.000 familias.

“Los hogares que dejaron de comprar vino son mayormente de nivel socioeconómico medio bajo y bajo superior, compuestos por tres a cuatro integrantes. Mientras que la contracción de clientela se da en todo el país, se destaca la región de AMBA, donde la categoría cervezas ganó adeptos”, agregaron.

“Al analizar la interacción entre ambas categorías, efectivamente se observa que vinos cedió volumen a cervezas, tendencia que se reforzó en los primeros siete meses del año”, afirmó Abbruzzese.

 

 

Espumantes, en la mira
Tal como se mencionó, desde 2005 la industria de los espumantes viene recibiendo una exención en el impuesto interno a los productos suntuosos del 12% a cambio de inversiones.

Sin embargo, frente a la proliferación de rumores, en la industria temen que este beneficio –que tiene al 31 de diciembre como próxima fecha de vencimiento-, no sea renovado. Y, además, venga con un incremento. 

Según un relevamiento del Observatorio Vitivinícola Argentino (OVA), la decisión de no aplicar el gravamen del 12% a cambio de desembolsos fue clave para potenciar a esta economía regional.

“Los datos indican que, de no haber existido la exención, la recaudación del impuesto hubiese sido de $1.149 millones. Sin embargo, a través de esa medida de política económica, las empresas de vinos pudieron invertir hasta 2016 unos $1.724 millones y no solo cumplieron sino que superaron el acuerdo, ya que el monto de las inversiones alcanzó un 150% del gravamen”, afirmaron.

Además, desde el Observatorio indicaron que en los últimos once años, el volumen de vino espumante fraccionado pasó de 22 millones a 45 millones de litros, mientras que la cantidad de bodegas fraccionadoras se expandió desde las 61 que había en un comienzo a las 133 actuales. 

En paralelo, frente a la visión de que los espumantes son un producto de lujo, desde el Observatorio se apoyaron en un informe de una consultora privada para rebatir la idea.

“El precio promedio de los vinos espumosos no dista mucho del de los vinos en general, encontrándose opciones para todos los bolsillos. Por lo tanto, la categoría de los espumantes no debería considerarse un bien suntuario”, concluyeron.

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Fuente: iProfesional

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