1 de noviembre de 2017 18:04 PM
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Cambios en Agroindustria: los desafíos de la gestión de Luis Miguel Etchevehere

Por estas horas el ex presidente de la Sociedad Rural Argentina trabaja en el armado de su gabinete. Habló de mejorar la competitividad para que el campo "muestre todo su potencial". El ex ministro Buryaile se despidió con una carta.

El ministerio de Agroindustria de la Nación atraviesa un proceso de cambios. Deja su función como ministro Ricardo Buryaile para hacerse cargo de la Embajada ante la Unión Europea. Llega en su lugar Luis Miguel Etchevehere, hasta ayer, titular de la Sociedad Rural Argentina.

A pedido de la oficina anticorrupción, Etchevehere renunció a la presidencia y como socio de la rural. Su lugar será ocupado por Daniel Pelegrina, quien se enteró de los cambios mientras participaba de una reunión de la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM), realizada en Montevideo, Uruguay, desde donde se ratificó la postura respecto a un eventual acuerdo entre el bloque latinoamericano y la Unión Europea, solicitando aumentar el contingente de carne bovina que se negocia, que pretenden elevar de 70.000 toneladas a 390.000.

Durante la tarde del martes, Etchevehere encabezó su última reunión de Comisión Directiva, atendió la requisitoria periodística y se preparaba para mantener este miércoles al mediodía un encuentro con el presidente de la Nación, Mauricio Macri, en la Quinta de Olivos.

Hasta el momento no trascendieron nombres de posibles integrantes de su gabinete. Sí anunció que su política se basará en medidas para mejorar la competitividad del sector agropecuario, “para que pueda mostrar todo su potencial”.

Mientras tanto, en el ministerio de Agroindustria la designación de Etchevehere se recibió con sorpresa, más allá de que se esperaba la llegada del dirigente al cargo, porque fue la persona que siempre Macri quiso colocar en ese lugar.

Si la decisión se hubiera basado en las preferencias del presidente de la Nación, Etchevehere habría sido ministro desde el inicio de la gestión del actual gobierno. En ese momento el presidente le hizo caso a su entorno, a su círculo íntimo de colaboradores, que no estaban de acuerdo con la presencia del dirigente en el gabinete.

A pesar de eso, en estos casi dos años de gobierno de Cambiemos, todos coincidían que Etchevehere se movía en los ámbitos oficiales como “un ministro sin oficina”.

Luego del fortalecimiento conseguido con el triunfo en las últimas elecciones legislativas, Mauricio Macri decidió cambiar y no hacerle caso a su entorno, a pesar de que la designación puede generar resistencia en sectores de la producción y de la sociedad por tratarse de un hombre de la Sociedad Rural Argentina.

Buryaile y su gestión

El ex ministro Buryaile (Télam)

El ex ministro Buryaile (Télam)

Ricardo Buryaile estaba dispuesto a seguir al frente del ministerio. Se lo observó entusiasmado con los ejes de gestión propuestos por Macri en el acto del pasado lunes, y se sentía confiado con el futuro de la gestión, luego de recibir una ratificación en su cargo por parte del presidente hace un tiempo atrás cuando se cerraron las listas de candidatos para las últimas elecciones, donde Buryaile tenía la intención de presentarse como candidato a senador nacional por su provincia, Formosa, y Macri le pidió seguir como ministro.

Hay que poner en relieve otras situaciones para poder tratar de entender porque Macri decidió cambiar. Había cierta disconformidad del presidente con la gestión de Agroindustria. Desde la presidencia se había solicitado hace tiempo más energía para resolver los problemas de las economías regionales, especialmente hacer frente a la difícil situación por la que atraviesan los productores de peras y manzanas del Alto Valle.

Buryaile, en el inicio de su mandato atravesó momentos complejos

Llegó al ministerio con un gabinete que estaba armado por la Fundación Pensar y por la tarea que había realizado el actual secretario de Agricultura, Ricardo Negri. Situación que generó momentos de cruces entre ambos.

Con el correr del tiempo, esa situación fue cambiando, y recién meses atrás Buryaile había armado su círculo de confianza con la llegada de Daniel Asseff a la jefatura de Gabinete del ministerio. A ese círculo de confianza también accedía la coordinadora general del ministerio, Nieves Pascuzzi, y Ernesto Ambrosetti, coordinador del Fondo Nacional de Agroindustria (Fondagro). Todos ellos, estarían dispuestos a renunciar a su cargo, una vez que termine la transición con la nueva gestión.

Ayer, el ex ministro publicó una carta de despedida donde resaltó las medidas que se habían tomado para empezar a sacar al campo de la profunda crisis generada por el kirchnerismo, entre las que mencionó: “Eliminamos las restricciones a las exportaciones, logramos campañas récord de producción; recuperamos el impulso de la carne y apoyamos fuertemente a las economías regionales, aumentó la inversión y la venta de maquinaria agrícola, empezamos a construir las bases para la transformación de la producción en sus lugares de origen, abrimos decenas de mercados para que los productos y alimentos argentinos estén presentes en todo el mundo, trabajamos para facilitar el acceso al financiamiento y diseñamos una innovadora gestión del riesgo agropecuario entre muchos otros frentes de acción”.

En dicha carta, Buryaile también hace mención a su nuevo destino como Embajador ante la Unión Europea: “Un nuevo desafío me espera para seguir posicionando a la Argentina a nivel global y lo llevaré adelante con el mismo entusiasmo”, dijo.

Desafíos de gestión

En los próximos días se presentará un diagnóstico del sector

En los próximos días se presentará un diagnóstico del sector

Con el objetivo central de seguir manteniendo un ministerio de puertas abiertas para el campo y seguir inmersos en el terreno del diálogo, Luis Miguel Etchevehere llega al ministerio con varios temas por resolver.

Si bien el campo recibió medidas oficiales de apoyo que permitieron el crecimiento de algunas actividades, generando movimiento en las economías de pueblos y ciudades del interior y crecimiento en la actividad de otros actores de la economía, como la industria automotriz por mayor demanda de camionetas por parte de los productores, hay producciones que no atraviesan por un buen momento.

En los próximos días, Coninagro presentará un diagnóstico de la situación actual del sector. En dicho documento, se determinó que de 18 economías regionales que se analizaron, solo 4 están con luz verde, es decir en etapa de crecimiento. Ellas son: agricultura, ganadería, porcinos y maní. El resto enfrentan serios problemas de rentabilidad.

La gestión de Etchevehere pondrá el foco en mejorar la competitividad

Para eso hay que trabajar en temas ligados a la infraestructura, financiamiento, sanitarios, avanzar contra la burocracia, combatir la informalidad y seguir posicionando al país en el mercado internacional.

Las economías regionales y la lechería aguardan medidas, ya que desde hace tiempo vienen produciendo por debajo de los costos. Por otro lado, el nuevo ministro deberá atender un tema que conoce muy bien, ya que hasta estos días formó parte de la mesa de las negociaciones: el reclamo de las empresas de semillas y agroquímicos por el pago de regalías a la propiedad intelectual en semillas de soja, para lo cual se deberá avanzar en una nueva Ley de Semillas, junto a los productores, las empresas y el Congreso.

Además, habrá cuestiones internacionales por resolver: revertir la sanción de Estados Unidos contra el biodiésel nacional, terminar la negociación para la apertura del mercado estadounidense para la carne vacuna y mejorar la oferta en las negociaciones entre Mercosur y Unión Europea por los temas agrícolas.

Todos los que habitan el suelo de la producción hablan de la elevada presión impositiva. La soja sigue aportando el 30% en concepto de retenciones, en un escenario de caída de precios y aumento de costos y donde las ganancias se achican. En la provincia de Buenos Aires hay anuncios de aumento del 50% del impuesto inmobiliario rural para el año próximo, y esa situación generó el malestar de los productores, quienes están en estado de alerta por esta situación. Recordemos que la provincia de Buenos Aires y otras zonas productivas de la Argentina siguen sufriendo los efectos del cambio climático, con millones de hectáreas afectadas por las inundaciones que pusieron al descubierto la ausencia del estado en los últimos años con la falta de realización de obras para prevenir dichas situaciones.

El productor aporta, pero ese dinero no vuelve en beneficios para un sector que necesita mejoras en infraestructura, conectividad, etc. Un sector que siempre estuvo cuando el país necesitó de él. Un campo que está dispuesto a colaborar para conseguir el objetivo que planteó el presidente de la Nación en la parte final de su discurso del último lunes: “Acercarnos a una Argentina posible y maravillosa. Sin distinciones ni privilegios. Con oportunidades para todos”.

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Fuente: Infobae

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