3 de noviembre de 2017 01:11 AM
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Los brotes verdes del agro se marchitaron en 72 horas

Fue una semana convulsionada para la agroindustria argentina, con medidas del Gobierno claramente perjudiciales. Desde impuestos al vino, hasta baja de los precios de los biocombustibles.

Fue un estampida, en tan sólo tres días el Gobierno nacional mostró una nueva cara frente al sector agroindustria comunicando desde nuevos impuestos al vino, pasando por una rebaja del precio que le pagan las petroleras a los productores de biocombistibles, hasta el incremento del 50% en el inmobiliario rural bonaerense.

A la par, la Federación Agraria advirtió que volvieron los remates de los productores endeudados con el caso de un agricultor del Alto Valle de Río Negro -economía regional que enfrenta una profunda crisis que a esta altura parece prácticamente terminal- y como si esto fuera poco, promediando el jueves volvieron los rumores de que se implementarían retenciones al biodiésel.

Claro, y también se anunció el cambio de mando en el ministerio, Ricardo Buryaile ya es historia y ahora las máximas decisiones de la agroindustria nacional quedaron en manos de Luis Miguel Etchevehere, el ahora ex presidente de la Sociedad Rural Argentina, que fue recibido con sorpresa y bastante incertidumbre por el sector.

Ahora y después de analizar las decisiones en materia económica que tomó el Gobierno, que claramente perjudican a diversos eslabones de la cadena agroindustrial- queda hacerse una pregunta que desde hace tiempo resuena en el sector: ¿Cuál es el real peso que hoy tiene la cartera agropecuaria, las decisiones se toman en Paseo Colón 982?

Lo cierto es que en pocos días surgieron todas las críticas que estuvieron acalladas en estos meses, por ejemplo CRA advirtió que por el incremento en los combustibles decretado por el Gobierno en octubre, el sector desembolsaría $10.850 millones más que en la campaña anterior.

Pero esto no es nada porque Jorge Rocchia Ferro, vicepresidente de la Cámara Argentina de Alcoholes (CAA), después de conocer la baja de entre el 22% y el 29% en el precio que las petroleras pagan por el biocombustible que utilizan en el corte obligatorio del 12% de las nafta no dudó en afirmar que el sector se sentía traicionado y que de ahora en más iban a perder plata.

Justamente una industria que pedía el incremento del corte obligatorio con la nafta para concretar inversiones millonarias, que ahora, por supuesto ya fueron descartadas.

Algo similar planteó Patrick Adam de la Cámara de productores de bioetanol de maíz, porque no sólo la cadena de la caña del azúcar se ve perjudicada con la medida que literalmente transfiere $4.300 a las petroleras.

Más contundente fue Sergio Fara, presidente de la Unión de Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT) quien afirmó: “El panorama si esto se concreta puede ser desolador. Y el desconocimiento con el que están tratando los temas de nuestra región, me trae a la memoria la época de Onganía, cuando cerraron los ingenios, o la desregulación del sector azucarero que inició Menem en el ’91, que sacó de la cancha a diez mil cañeros”.

La reforma tributaria trajo también malas noticias para las bebidas alcohólicas porque estipula la suba de la alícuota del impuesto interno a los vinos y sidras de 0 a 10% gradualmente en un lapso de cinco años. Aquí, una vez más, no fueron sólo los industriales quienes pusieron el grito en el cielo porque las críticas vinieron de todos los eslabones de la cadena vitivinícola, otra economía regional que también está con graves problemas de competitividad.

Cientos de productores dejaron la actividad en los últimos años porque se cansaron de trabajar a pérdida, se estima que hay entre 25.000 y 30.000 hectáreas productivas que hoy están abandonadas y ante este panorama parece ilógico sumarle impuestos al sector.

En cuanto al biodiésel otra vez suenan con fuerza los rumores de que se le impondrían retenciones a las exportaciones para terminar el conflicto por dumping con Estados Unidos, pero en este contexto vino otro golpe a los más chicos ya que también se decretó la baja del 4% del precio en el mercado interno y esto complica básicamente a las pymes.

Muy lejos quedó aquel caballito de batalla del presidente de la Nación con esa frase de que la Argentina tenía que ser el supermercado del mundo, tarea complicadísima si se continúan tomando medidas como la de los últimos días.

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Fuente: El Cronista

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