5 de noviembre de 2017 13:44 PM
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Los chicos comen con mucha sal, mucho azúcar, mucha gaseosa y sin agua

Así lo revela una investigación sobre 500 niños mendocinos de entre 5 y 12 años, realizada por la Universidad Maza

Poquísima agua, mucha sal y mucho azúcar. Así es la dieta de los chicos mendocinos de acuerdo con una investigación que está realizando la Facultad de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Juan Agustín Maza.

En el trabajo sobre los hábitos nutricionales de unos 500 niños de 5 y 12 años de Mendoza se encontraron con que la mayoría no toma agua para hidratarse, sino que opta por los jugos, gaseosas o aguas saborizadas. Ingieren casi el cuádruple de la cantidad de azúcar que recomienda la OMS (Organización Mundial de la Salud), porque la dosis máxima diaria no debe superar los 5 gramos por día, es decir, 10 cucharaditas, pero en realidad consumen entre 170 y 180 gramos al día, considerando todos los productos que comen.

La ingesta de sal también está desbordada; los niños mendocinos consumen más del doble de la cantidad de sal que la OMS recomienda por día. Ingieren 13 gramos, cuando no debería superar los 6 gramos. Incluso los chicos mendocinos están por encima del promedio nacional en el consumo de sal, que es de 12 gramos diarios.

Los datos preliminares son “alarmantes”, sostuvo la decana de la Facultad de Ciencias de la Nutrición, Cecilia Llaver, que está a cargo de la investigación, que lleva casi un año, y está próxima a ser presentada.

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“Con estos datos vamos derecho a tener una generación de jóvenes enfermos. Van a ser la primera generación que va a vivir menos que sus padres”, sentenció.

“El sobrepeso y la obesidad son males que atraviesan la vida de los niños y de los jóvenes por muchos factores. Primero, por una simple cuestión estética, son víctimas de bullying. Pero lo más grave es que se comienzan a desarrollar precozmente enfermedades propias de la edad avanzada, como la diabetes, la hipertensión y el colesterol. Todo esto los lleva a hacer poca actividad física y eso retroalimenta los malos hábitos de salud”, se lamentó la profesional.

Además son proclives a enfermarse más porque tiene carencia de nutrientes críticos como las vitaminas, el calcio y el hierro.

“Tenemos que trabajar para cambiar los hábitos alimentarios. Desde la escuela es necesario implementar medidas, como garantizar que haya bebederos en los patios. Es numerosa la cantidad de establecimientos que tienen los bebederos rotos. Hay que lograr que se instalen quioscos con elementos saludables. Y también hay que introducir la educación alimentaria en las aulas.

El segundo ámbito donde hay que comenzar con la reeducación es la casa. Hay que cambiar las pautas alimentarias para toda la familia. El problema de los malos hábitos alimentarios atraviesa a familias de todos los poderes adquisitivos. En las familias de escasos recursos también se toman juegos o gaseosas, o comen fiambres, cuando en realidad pueden elaborar comidas económicas y más nutritivas. Se puede remplazar el fiambre por una polenta con leche o se puede hacer arroz con leche para hacer una merienda contundente. Si la carne es muy cara, se puede aportar al niño la dosis de proteína con un huevo por día”, aconsejó la nutricionista que además trabaja en centros de salud.

“En las familias con más recursos económicos también se advierten malos hábitos alimentarios; los chicos abusan de los snacks, de las golosinas,de las comidas industrializadas y congeladas, de las gaseosas y los jugos concentrados”, detalló Llaver.

El tercer factor que colabora es la profusa difusión de publicidad de productos que contienen altos niveles de grasas, de sal y de azúcares. “Debería tener regulación este tipo de publicidad”, manifestó la profesora.

“Hace unos 15 años que se viene advirtiendo esto, pero se ha hecho poco para incentivar cambios de vida, porque lejos de mejorar la situación, o de al menos mantenerse estable, las cifras van en aumento. El 40% de la población infantil tiene sobrepeso u obesidad en Mendoza, y a nivel nacional el 60% de la población tiene sobrepeso u obesidad. Nosotros queremos que este trabajo de investigación sirva para aplicar acciones que puedan mejorar la calidad alimentaria de los niños. La Facultad integra la Red Provincial de Obesidad del Ministerio de Salud y en ese ámbito vamos a trabajar para aprovechar las conclusiones”, completó.

www.diariouno.com.ar

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Fuente: Agromeat

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