6 de noviembre de 2017 13:50 PM
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Las pruebas confirman que la baja calidad de los alimentos en Europa del Este no era un mito

El "escándalo alimentario" recién surgido en Europa se va desarrollando. Las pruebas de laboratorio confirman que la calidad de la alimentación en Europa del Este es peor que en la parte occidental de la región, según el medio noruego Aftenposten. Esto provoca que los habitantes de Europa del Este se sientan como ciudadanos de segunda clase.

El medio noruego entrevistó a varias personas en la República Checa que prefieren ir a la ciudad alemana de Waldsassen a hacer la compra en vez de hacerlo en el territorio de su país.

Un supermercado (imagen referencial)
“En Alemania todo es de buena calidad, los alimentos, la cosmética, los detergentes y hasta la comida para perros. Aquí, en la República Checa, nos queda lo que no logran vender en otras partes”, dice una ciudadana checa citada por el medio.

“Si compro patatas, no tardan mucho en empezar a pudrirse, mientras que las patatas alemanas duran mucho en buen estado”, añade la mujer.

Ir de compras al extranjero

Muchos ciudadanos checos que viven junto a la frontera alemana prefieren abstenerse de hacer compras en su país. Según asegura otra ciudadana checa entrevistada por el medio, no solo se trata de los alimentos, hasta los detergentes que se venden en Alemania resultan ser mucho más eficaces y “huelen mejor”.

El medio recuerda que los precios en Alemania son un 25 por ciento más altos que los checos, y los salarios en este país eslavo son tres veces más bajos que los alemanes. Sin embargo, los encuestados aseguran que logran encontrar mercancías cuyo precio en Alemania no supera al precio en la República Checa.

En resumen, la población checa entrevistada por el medio noruego afirma que en su país no existen productos cuya calidad sea mejor o equiparable a la de los productos de Alemania.

Los estereotipos se confirman

El problema de la calidad de los productos ya ha causado una controversia en Europa, provocando conflictos en la Unión Europea.

Unos vegetales (archivo)

Según el director del centro analítico Carnegie Europe Tomas Valasek, la falta de atención y la poca seriedad hacia la historia en cuestión en Europa Occidental solo “confirma la existencia de los estereotipos sobre la población de Europa Oriental, según los cuales son paranoicos que se asustan fácilmente”.

Últimamente los líderes de los países europeos orientales convirtieron la cuestión alimentaria hasta en una herramienta de lucha política, comprobando que en la UE los tratan como si fueran ciudadanos de segunda clase.

“De hecho, llegamos a ser un vertedero europeo, en lo referente a algunos tipos de alimentos”, cita el medio al Ministro de Agricultura de la República Checa, Marian Jurecka.

Las pruebas ponen los puntos sobre las íes

Para comprobar que no se trataba de paranoia, ni de teoría de conspiración, las autoridades de Hungría, Eslovenia, Eslovaquia, la República Checa y Bulgaria llevaron a cabo una prueba de varios productos.

Las investigaciones del laboratorio y las degustaciones comprobaron que las quejas de los europeos orientales surgían por alguna razón, ya que se descubrió que los alimentos examinados se elaboraban con ingredientes de peor calidad y tenían un sabor peor.

Desayuno

Los fabricantes del sector de la alimentación aseguran que los productos pueden ser distintos, pese a que tengan los mismos envases. De todas maneras, en cada envase se puede leer la descripción de cada alimento.

“Los gustos y las preferencias de los consumidores son distintos en diferentes países, y tratamos de respetar sus deseos”, según cita The Guardiаn a los fabricantes de productos de alimentación, al igual que lo afirman los de artículos domésticos. Según observa Valasek, es difícil imaginar que la gente prefiera un producto malo cuando en el mercado existe algo mejor.

El experto afirma, que la Comisión Europea se ocupó de este asunto tratando de ocultar las diferencias entre Este y Oeste. El presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker prometió que la institución procuraría luchar contra la ‘práctica ilegal’.

No obstante, la población no cree que la situación llegue a mejorar pronto. “Menos mal que tenemos la oportunidad de hacer compras fuera del país. Compadezco a los que viven en la parte central y tienen que ir de compras a las tiendas checas”, comunica a Aftenposten una de las ciudadanas encuestadas

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Fuente: Agromeat

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