12 de noviembre de 2017 10:28 AM
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El campo siente el rigor de la nueva política económica

La firme alianza de los empresarios del agro con Macri se pone a prueba con las últimas medidas

En julio de este año, durante el Plenario Nacional de Economías Regionales que organizó Came, más de 100 entidades que participaron del encuentro, le demandaron al gobierno nacional una reforma tributaria “urgente”. Lejos estaban de imaginar que el pedido llegaría tan pronto y, menos, que se situara en las antípodas de lo reclamado. Los aumentos de impuestos proyectados en el plan impositivo que presentó el ministro de Hacienda amenazan con dejar fuera de juego a muchas producciones de fuerte arraigo territorial, como la vitivinicultura o la cadena de azúcar. La inflación de costos y la devaluación recesiva del inicio de la gestión de Cambiemos ya habían golpeado a las cadenas regionales. Ahora, además del impacto de la reforma, el golpe para las pymes del agro vino desde el Ministerio de Energía: la rebaja del precio al bioetanol de maíz y azúcar, y del biodiésel de soja elaborado para el mercado interno,

El viento de frente en el sector empezó a sentirse en octubre, cuando el campo se desayunó con el aumento del combustible del 10 por ciento. Según cálculos de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), representaría un impacto de $ 4.750 millones de pesos adicionales a los ya recibidos en el aumento de julio.

Mientras el ex titular de la Sociedad Rural Miguel Etchevehere se ponía el traje de ministro de Agroindustria y algunos referentes del campo respaldaban ese cambio de gestión entendiendo como un nuevo guiño político hacia el sector, los lineamientos finos de la reforma tributaria que el gobierno anunció y enviará al Congreso, llegaron como un cachetazo poco esperado.

Impuestos internos. Tras la designación de Etchevehere, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne anunció que la reforma fiscal incluirá un impuesto interno del 10 por ciento para los vinos y del 17 por ciento para los espumantes, que pondrá en jaque la estructura de competitividad del sector vitivinícola.

Además, dispuso una rebaja progresiva que llegará al 29 por ciento en el precio del bioetanol _que corta la nafta en un 12 por ciento_ dejando en gran desventaja a la producción de caña de azúcar, insumo con el cual se elabora el combustible.

Biodiésel regional. En esa misma línea, el Ministerio de Energía de la Nación dejó de aplicar la fórmula del precio del biodiésel para el mercado interno provocando una caída del precio y un resquebrajamiento de la estructura productiva en las pymes regionales elaboradoras de biocombustible. Según denunció la Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustible (Cepreb) “entre enero y octubre, el biodiésel percibió un aumento del 5 por ciento, con esta baja al 4 por ciento, se calcula un acumulado anual de 1 por ciento, mientras que el gasoil aumentó 24 por ciento en el mismo período”, advirtieron.

Las decisiones desataron las críticas sectoriales, del ámbito político e incluso empresario, algunas como la Bolsa de Cereales de Córdoba que cuestionó la medida al punto tal de considerar que lesiona “la seguridad jurídica, el federalismo y el diálogo”.

“Medidas como las adoptadas por el Ministerio de Energía y poco contribuyen a la meta explícitamente propuesta por el gobierno nacional de generar valor agregado a nuestra producción agrícola y en cierta forma entendemos que conspiran contra de la seguridad jurídica, insumo vital a los efectos de conseguir las tan necesarias y ansiadas inversiones que el país requiere para su crecimiento”, dijo en un duro comunicado la entidad en el cual analiza el impacto de la reducción del precio del bioetanol en base a maíz.

La Cepreb se quejó porque además la medida adoptada por la cartera que conduce José Aranguren dejó de aplicar de “manera unilateral e inconsulta la fórmula del precio del biodiésel para el mercado interno” (ver aparte).

Destacaron que la actividad genera aproximadamente 9.300 puestos de trabajo directos e indirectos.

Bioetanol. En una muestra clara de fuego amigo, el gobierno también recibió como estocada la crítica de la Asociación de Productores de Maíz (Maizar). La entidad expresó su “desazón” por la “abrupta” baja en el precio del bioetanol, la cual describió como “muy superior a la esperada”.

La asociación tomó el argumento de la rentabilidad empresaria y la inversión como bandera para mostrar su disgusto con un gobierno al que respaldó y apostó desde distintas tribunas como los congresos sectoriales.

En ese marco, el comunicado agregó que “esta medida impacta fuertemente no sólo sobre las cinco plantas que hoy operan sino que también retrasa las inversiones por u$s 500 millones anunciadas por el sector hace unos meses, que apuntaban a triplicar el volumen actual de producción”.

La entidad apuesta por la generación de bioetanol a partir de maíz y sorgo, cuyas cadenas de valor representa. “Maizar viene desde su fundación en el año 2004 trabajando fuertemente por el desarrollo de la industria argentina de bioetanol”, indicó y señaló que “hoy esta industria es una realidad, con cinco plantas que están funcionando, y consumen 1,5 millón de toneladas de maíz para producir 600 millones de litros de bioetanol”.

Por eso, argumentó que “causa desazón la baja del precio del bioetanol dispuesta por el Ministerio de Energía (del 29 por ciento), la cual es abrupta y muy superior a la esperada” y además, “no se alinea con los compromisos asumidos por la Argentina para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en la Convención Marco de Cambio Climático”.

En ese marco destacó que la industria argentina de bioetanol evita la fuga de divisas al sustituir las importaciones de combustibles fósiles, es creadora de empleos regionales y desarrolladora de las economías, “evitando la migración hacia los grandes centros urbanos”.

Vino agrio. El aumento del impuesto al vino también fue considerada una incongruencia por los referentes de la producción vitivinícola, quienes hace menos de dos meses festejaban cuando el gobierno había lanzado un plan de acción para la promoción y difusión del vino argentino como bebida nacional (resolución 253-E/17 del Ministerio de Agroindustria). A fines de octubre Dujovne decidió gravarlo con el 10 por ciento, al considerarlo como bebida “perjudicial para la salud”, según los argumentos contenidos en la reforma tributaria.

Esto generó no sólo una reacción sectorial sino también un fuerte rechazo del sector político que se abroqueló contra la medida. Esto incluyó al gobernador de Mendoza, el radical Alfredo Cornejo, quien comprometió todo su apoyo para trabajar en pos de que se revierta la decisión pero también a legisladores nacionales como el senador Julio Cobos o la diputada nacional por La Rioja Teresita Madera (Bloque Justicialista) quien manifestó que el impuesto interno al vino que propone el gobierno en la reforma tributaria “afectaría a las economías regionales” y confió en que en el Congreso se generen consensos “para que este punto pueda ser modificado o incluso hasta darlo de baja”.

Carlos Iannizzotto, presidente de Coninagro, la entidad que agrupa a las cooperativas agropecuarias del país, entre ellas unas 30 con .5000 trabajadores a través de Fecovita dijo que en el gobierno “no entienden nada”.

Dijo que “evidentemente no entendieron qué es la actividad productiva como la vitivinicultura que da trabajo a miles de personas y lo peor es que se lo explicamos al ministro Dujovne y al mismo presidente Mauricio Macri”, se quejó el dirigente mendocino.

Según datos del sector, cuando la actividad vitivinícola deja de ser rentable aumenta el abandono de viñedos. “Actualmente hay entre 25.000 y 30.000 hectáreas ya abandonadas o semi-abandonadas y esta situación lo profundizaría”, advirtieron.

En tanto, la Federación Agraria Argentina (FAA) advirtió que “sería el golpe de gracia para muchos productores”. La producción vitivinícola emplea una gran cantidad de mano de obra y genera arraigo. “Pero parece que las planillas de Excel no entienden de cultura, de trabajo, ni de esfuerzo”, dijo la FAA en un comunicado.

La entidad federada indicó que el vino “tiene beneficios para la salud comprobados, que es una actividad de base agraria y que ya realiza un aporte fiscal de 18.000 millones de pesos anuales y a este monto se pretenden sumar 5.400 millones de pesos más, un dato que surge de una base de cálculo de ventas por 72.000 millones, de los cuales 54.000 millones corresponden al mercado interno”.

Azúcar quemada. Otro sector que sintió el sacudón del anuncio oficial fue el de la caña de azúcar. Fue por partida doble. Por la anunciada suba del impuesto a las gaseosas azucaradas y por la baja en el precio del etanol de azúcar.

En el Boletín Oficial se publicó la resolución que reduce en un 29 por ciento el precio del biocombustible que corta la nafta en un 12 por ciento. La medida se implementará en dos tramos, ahora un 14 por cientoy en febrero, el 15 por ciento restante, lo que ubicará al precio de ese combustible en 11,90 el litro.

El vicepresidente de la Cámara de Alcoholes, Jorge Alberto Rocchia Ferro, manifestó su rechazo a la resolución y aseguró que la medida es un “golpe brutal al sector de biocombustible con origen en caña de azúcar”.

Además el dirigente tucumano señaló: “Esta fue una medida inconsulta y traicionera. La semana pasada estuvimos hablando con funcionarios de los Ministerios de Energía y Agroindustria y nadie nos advirtió absolutamente nada”.

La Unión de Cañeros Independientes de Tucumán (Ucit), institución afiliada a la FAA, admitió que “hay mucha preocupación”.

“Ya hemos hablado con autoridades del Centro Azucarero Argentino, con la Cámara Sucroalcoholera y vamos a dialogar con autoridades provinciales también”, afirmó y dijo que consideran que “son medidas inconsistentes, que poco tienen que ver con la decisión de promover las economías regionales, que manifestó Macri”.

El presidente de la Ucit, Sergio Fara resumió que “el impuesto a las bebidas con azúcar, anunciado para la reforma tributaria, por un lado. Y por otro, bajar el precio del corte de bioetanol a los productores, al tiempo que subieron los combustibles. Esto nos castiga a nosotros y a los ciudadanos en general, beneficiando únicamente a las petroleras”.

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Fuente: Diario La Capital

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