18 de noviembre de 2017 12:09 PM
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Nuevas demandas en mercados de alimentos

Los mercados internacionales demandan, cada vez más, alimentos saludables de alta calidad. De la mano de los cambios de hábitos en la población, las nuevas preferencias de los consumidores se orientan hacia los alimentos orgánicos, los reducidos en grasas trans o con contenido bajo en sodio, por citar unos pocos ejemplos. Estas nuevas tendencias se presentan como una gran oportunidad y a la vez un enorme desafío para las distintas regiones del país que producen alimentos.

La idea de transformar a la Argentina en el supermercado del mundo solo podrá hacerse realidad si tanto el Estado como los distintos actores del sector privado vinculados a la producción de alimentos logran articular esfuerzos para ajustarse a las nuevas exigencias del mundo en materia de alimentos. Un indicador del enorme potencial que en este campo tiene tanto Argentina como los países de la región es el volumen de negocios que se registró en la exposición de alimentos y bebidas que se realizó días atrás en predio de Tecnópolis, en Buenos Aires, donde la industria alimentaria de Latinoamérica negoció más de 300 millones de dólares en cuatro días. Según informaron los organizadores de este encuentro, más de 300 compradores internacionales y locales de importantes firmas provenientes de 45 países de los cinco continentes concretaron reuniones de negocios con 300 empresas exportadoras de alimentos y bebidas de 24 países de Latinoamérica y el Caribe. Al sumar la ronda internacional LAC Flavors que se realizó como antesala de la exposición, el volumen de negocios concretados y proyectados durante los cuatro días superó los 300 millones de dólares.

En el encuentro, distintos especialistas coincidieron en señalar que la Argentina debe salir a ofrecer sus productos en nuevos mercados certificando sus alimentos en los países de alto poder adquisitivo, para lo cual es necesario hacer hincapié en la calidad del proceso productivo y, por supuesto, en el agregado de valor. En ese sentido, nuestro país tiene la ventaja de contar con más de 200 empresas biotecnológicas que están preparadas para trabajar con el sector productor de alimentos aportando investigación y desarrollo. Estas empresas biotecnológicas ya exportan productos por alrededor de medio millón de dólares al año, pero ese monto podría incrementarse si se logran unir los esfuerzos de los distintos sectores en función de las nuevas modalidades del comercio internacional de alimentos. De lo que se trata es de mejorar los niveles de competitividad de la agroindustria y de los sectores vinculados a ella, diversificando la producción sin descuidar un elemento que también es clave: la generación de valor agregado tanto a nivel local como regional.

Si se sabe aprovechar la creciente demanda del mercado global de alimentos más saludables, las distintas regiones del país podrán facilitar el proceso de reinserción de miles de trabajadores que, por falta de oportunidades laborales, migran desde las zonas rurales hacia las áreas urbanas.

Distintos estudios que se realizaron en los últimos años sobre el mercado mundial de alimentos coinciden en observar que los consumidores comienzan a prestar más atención a la calidad, la trazabilidad y el aporte de los productos para tener una alimentación sana y nutritiva. Esta tendencia ya se viene observando en los países de la Unión Europea, en Estados Unidos y especialmente en China, donde el crecimiento exponencial de una nueva clase media que percibe entre 15.000 y 30.000 dólares anuales. La incidencia que tiene la población china en el mercado global es tal que el consumo de alimentos del gigante asiático es el que, de alguna manera, marca las tendencias mundiales.

Pero por otro lado, el mundo todavía no ha resuelto el problema de una buena parte de la población global que no tiene asegurado el acceso diario a un plato de comida. La FAO estima que hay cerca de 795 millones de personas que siguen pasando hambre, y más de dos mil millones carecen de micronutrientes o están sobrealimentadas. El organismo internacional además advierte que la seguridad alimentaria global podría estar en peligro debido a la creciente presión sobre los recursos naturales y al cambio climático. En este complejo escenario, Argentina debe posicionarse a nivel global no como proveedor de materias primas básicas, sino como productor de alimentos con alto valor agregado.

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Fuente: Diario Norte

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