23 de noviembre de 2017 17:12 PM
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Avanza el programa Brucelosis Caprina del Senasa

Un plan sanitario orientado a controlar la brucelosis caprina y a reducir los casos en los seres humanos a través de una norma busca reducir el alto impacto que tiene la enfermedad en la salud pública y en la productividad de los rodeos caprinos y su economía, especialmente en las provincias endémicas. La brucelosis caprina […]

Un plan sanitario orientado a controlar la brucelosis caprina y a reducir los casos en los seres humanos a través de una norma busca reducir el alto impacto que tiene la enfermedad en la salud pública y en la productividad de los rodeos caprinos y su economía, especialmente en las provincias endémicas.
La brucelosis caprina es una enfermedad que provoca un sufrimiento prolongado y deteriora la calidad de vida de las personas ya que, si no se la diagnostica y trata adecuadamente desde su comienzo, luego de un período agudo tiende a hacerse crónica.
Además, dado que la infección con Brucella melitensis puede quedar localizada en cualquier órgano o tejido, las secuelas y los efectos invalidantes posibles son variados.
En la Argentina y en América, esta enfermedad afecta principalmente a los caprinos y a los ovinos que cohabitan estrechamente con ellos.
El lugar de mayor riesgo para la transmisión es el corral, ya que los líquidos y membranas que se desprenden en los partos y abortos difunden las Brucellas en el piso, donde luego se recuestan los animales y de este modo, se contaminan sus pelos y se infectan las personas que están en contacto con ellos.
Las personas se infectan por contacto indirecto a través del consumo de leche cruda (sin hervir o pasteurizar) de cabra o queso fresco elaborado con esta leche, o por el contacto directo con cabras enfermas, partos, placentas y fluidos corporales.

La brucelosis caprina es una enfermedad que provoca un sufrimiento prolongado y deteriora la calidad de vida de las personas ya que, si no se la diagnostica y se trata adecuadamente desde su comienzo, luego de un período agudo tiende a hacerse crónica.

Es por ello que se recomienda a quienes trabajan en corrales, utilizar guantes y desinfectantes antes y después de sus tareas. El signo más evidente en las cabras es el aborto en el tercer o cuarto mes de gestación, pudiendo registrarse una “tormenta de abortos” cuando se inicia la enfermedad, seguida por un período de resistencia del rebaño donde no se presentan abortos.


El Plan Nacional de Control de la Brucelosis Caprina en la Argentina, aprobado mediante la Resolución Senasa N° 372-E/ 2017, establece los mecanismos institucionales estatales necesarios para implementar una estructura organizada que permita atender los requerimientos sanitarios del sector caprino en relación a esta enfermedad.
Esta norma prescribe la implementación de las estrategias y las acciones sanitarias eficaces para reducir el alto impacto que tiene la enfermedad en la salud pública y en la productividad de los rodeos caprinos y su economía, especialmente en las provincias endémicas, donde la enfermedad está presente en los animales y se registran casos humanos.


Tales estrategias sanitarias fueron implementadas en varios países del mundo donde mostraron su eficacia.


Para las provincias endémicas del país (Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, este de Salta, oeste de Formosa, Chaco y San Luis), la resolución establece la aplicación de la vacuna B. melitensis Rev.1 de manera masiva y sistemática en la población caprina y en la ovina que cohabita directamente con las cabras.


Esta estrategia ha sido probada internacionalmente y recomendada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), como la más efectiva en cortar la transmisión y la más económica y simple de aplicar, respecto de otras alternativas.


Para áreas con diferente situación epidemiológica, el Plan Nacional contempla otras estrategias. Por ejemplo, en Patagonia y Santiago del Estero, que son zonas libres de brucelosis, se aplican medidas de prevención y un sistema de vigilancia epidemiológica especial, además de declararlas formalmente como áreas libres de Brucella melitensis.


En cambio, en provincias no endémicas o con datos insuficientes, se deberán completar los estudios epidemiológicos necesarios para definir la estrategia sanitaria adecuada.


Cabe destacar que en 2007, cuando se implementaron los planes de vacunación caprina en Mendoza y San Juan, se logró por primera vez en la Argentina tener impacto en la salud pública y provocar una drástica caída de casos humanos de brucelosis.


A pesar de la eficacia comprobada de estos planes sanitarios, aún no se han podido implementar de manera efectiva en todas las provincias endémicas, por lo cual muchas familias cabriteras, pobladores y consumidores de esas zonas continúan enfermando.


La aprobación de este nuevo plan sanitario genera renovadas expectativas.

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Fuente: Agromeat

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