28 de noviembre de 2017 01:37 AM
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Madryn perdió 150 nuevos empleos en la pesca

Sarthor es la empresa que controla el frigorífico Vientos del Sur y fue obligada a tomar empleados del STIA. La Secretaría de Trabajo de Chubut avaló las pretensiones sindicales, luego que grupos ligados al sindicato escracharan a representante legal de Newsan.

“Presión que se ejerce sobre alguien mediante amenazas para obligarlo a actuar de determinada manera y obtener así dinero u otro beneficio”.

Así, de manera categórica, define la Real Academia Española (RAE)  a la palabra “Extorsión”.

En Chubut, en Puerto Madryn, al sur de la Argentina, es moneda común. Un sindicato boquea exportaciones, quema neumáticos en la puerta de un frigorífico. Y cuando no funciona “el apriete” en las instalaciones fabriles, van además a la casa de sus representantes legales a intimidar a su familia.

La Secretaría de Trabajo de la provincia, con gobernador nuevo, no quiere un conflicto social, entonces “exhorta” a las empresas a que accedan a la pretensión sindical, a pesar de que reconocen sus funcionarios que no corresponde el encuadramiento.

El Sindicato de Trabajadores de la Alimentación volvió a lograr su objetivo esta semana al obligar a Newsan a que diez empleados del centro logístico “Vientos del Sur” sean asignados a ese gremio.

Se trató de una victoria pírrica. El STIA festeja haber controlado diez nuevos afiliados. Pero la realidad es que el grupo empresarial accedió a la pretensión sindical de encuadrar a diez personas entre el gremio de la alimentación y guincheros, y “congeló” la reapertura y reinversión en la planta de procesamiento de la ex Harengus.

El sindicato que conduce Luis Núñez y un grupo de choque utilizaron una vez más las prácticas violentas de quemar gomas en las instalaciones fabriles, y bloquear la salida de contenedores del frigorífico para exportación.

Como en la primera semana no les funcionó optaron por acciones más beligerantes como ir, cobardemente, a intimidar a la familia del representante legal de la empresa. Fueron, literalmente, a atacar el domicilio del letrado provocando daños sobre bienes de esa familia bajo la justificación de reclamar un encuadramiento gremial.

La movilización y el ataque no fueron espontáneos ni mucho menos, fueron dirigidos por el STIA. Posteriormente, el gremio de la alimentación festejó la decisión de la Secretaría de Chubut que optó por sumar presión sobre Sarthor S.A., para que los diez empleados del frigorífico sean de ese gremio.

Lo que la dirigencia sindical no les contó a sus afiliados es que acaban de anular la inversión de reapertura de la ex planta pesquera de Harengus. Es decir, casi bajo coerción se ufanan de lograr 10 afiliados, pero terminan de impedir que reabra una planta procesadora con ciento cincuenta nuevos trabajadores. Además la práctica extorsiva no se limita al encuadramiento, sino que arman el listado de quiénes deber ser contratados.

Sarthor ante el impedimento de poder sacar los contenedores para embarcar en un carguero decidió, en un acto de debilidad, aceptar lo pedido por el STIA y guincheros.

Nada de esto fue posible sin la “anuencia” de los funcionarios del Estado provincial. La muerte de Mario Das Neves dejó un poder huérfano. En Trabajo no “concilian” con la intención de resolver las cuestiones de fondo. La única preocupación del nuevo gobernador es no tener conflictos sociales de envergadura antes de Navidad.

El Subsecretario de Trabajo de Trabajo, Gustavo Martín Contreras, tuvo un desdibujado papel en la resolución del conflicto. “El tucumano no tiene razón, pero en el Gobierno no queremos quilombos, así que las empresas tienen que colaborar”, sugirió, según reveló una calificada fuente.

La reacción política del Gobierno de Chubut en manos de ese funcionario no resolvió un conflicto, sino que impidió que un centenar y medio de personas accedan a un empleo.

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Fuente:

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