28 de noviembre de 2017 16:57 PM
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La industria cárnica española: a la conquista de Latinoamérica

Además de acceder a nuevos mercados y oportunidades de negocio, la ventaja para las empresas españolas en Latinoamérica es el idioma y la similitud cultural.
La industria cárnica es el cuarto sector industrial de nuestro país. Formado por mataderos, salas de despiece e industrias de elaborados, tiene un tejido industrial constituido básicamente por casi 3.000 pequeñas y medianas empresas. Con esta dimensión, la industria cárnica ocupa, con diferencia, el primer lugar de toda la industria española de alimentos y bebidas. ¿Por qué no mostrarlo al mundo?

El proceso de desarrollo de las exportaciones y la internacionalización han supuesto un salto cualitativo de especial importancia estratégica para el sector cárnico. España es ya de los principales exportadores mundiales de porcino, con crecimiento importantes de las exportaciones a terceros países.

Pero, en este sentido, ¿qué ventajas puede aportar la exportación a una empresa nacional? “La ventaja fundamental es el acceso a mercados nuevos, nuevos clientes y nuevas oportunidades de negocio que ayuden a diversificar las ventas y a incrementar la actividad de la empresa. Hoy en día es esencial la internacionalización, como alternativa al mercado interno ya muy competitivo y saturado”, nos explica Miguel Huerta, secretario de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España, Anice.

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Retos para las exportaciones

Las exportaciones conllevan retos que la industria intenta superar. En la mayoría de ocasiones, con éxito. Además, el comercio exterior sigue siendo esencial en la solución de la crisis: “Los retos principales a los que nos enfrentamos al exportar son los requisitos burocráticos y las trabas técnicas al comercio. Los terceros países protegen a sus productores e industrias nacionales estableciendo requisitos de autorización previa de las exportaciones, visitas y auditorías periódicas, registros y trámites, etc. Todo ello dificulta la actividad exportadora. Por otra parte, es fundamental mantener un elevado status de sanidad animal, requisito esencial para mantener abiertos los mercados. Y, finalmente, hay un trabajo de las empresas para adaptar su oferta a los gustos y especificaciones de los clientes de destino, lo que requiere flexibilidad y capacidad de adaptación.

En este sentido, una compañía cárnica española podría preguntarse por qué estar presente en el exterior. Y más concretamente, en terceros países como Latinoamérica: “Porque además de acceder a nuevos mercados y oportunidades de negocio, la ventaja para las empresas españolas es el idioma y la similitud cultural. Además, Latinoamérica comprende una serie de mercados muy interesantes en cuanto a población y posibilidades, tanto de inversión como de posibilidades de comercialización para los productos típicos de la charcutería española”.

Así, necesitamos consolidar los mercados en los que tenemos una posición ya conseguida y, a la par, que se abran mercados de alto interés, así como un mayor apoyo, fomento y promoción en terceros países. Aunque muchas empresas están interesadas en activar sus exportaciones, parte de ellas lo ven complicado. En este contexto entran en juego las asociaciones como Anice. “El primer paso que debe realizar la compañía es entrar en contacto con nuestra Asociación para conocer cuáles son los pasos a dar, trámites, solicitudes, productos autorizados según destino, etc. Una vez que se ha superado esta fase y la empresa está autorizada, entonces debe conocer las acciones promocionales que hay previstas en los mercados que le interesan, como asistencia a ferias, misiones de prospección, etc.”.

Y las ferias internacionales, ¿hay que tenerlas en cuenta? “Indudablemente es una de las vías de entrar en contacto con importadores y clientes. Precisamente desde Anice hemos potenciado la puesta en marcha de Meat Attraction, una feria monográfica de la industria cárnica, que lo que busca es generar negocio entre empresas españolas y compradores internacionales. En su primera edición han asistido más de 9.000 compradores, de los cuales casi 2.000 han sido de fuera de España”.

Si bien es cierto que la industria cárnica nacional cuenta con una buena posición internacional, hay aspectos que mejorar: “Indudablemente necesitamos invertir en tecnología e innovación, lo que nos permita ofrecer productos de valor añadido a un precio competitivo. También es importante ir ganando dimensión para poder competir en el complejo comercio internacional, que requiere recursos y volúmenes de producción importantes”.

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Miguel Huerta, secretario de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España.

Presencia española en Latinoamérica

Actualmente, la presencia de empresas cárnicas nacionales en la zona latinoamericana es amplia. Como señala Miguel Huerta, “la industria cárnica española ya está desde hace años en muchos países latinoamericanos, entre los que destacan Chile, Argentina, Perú, Colombia, Brasil, México, Venezuela…”.

En este contexto, ¿qué potencial existe en Latinoamérica para la empresa cárnica española? “Vemos un gran potencial de crecimiento por su demostrada capacidad de competir con productos de excelente relación calidad/precio y por su capacidad tecnológica, lo que nos permitiría abordar proyectos empresariales en esos países”.

Latinoamérica cuenta con una economía creciente y prometedora, por lo que la oportunidad de hacer negocio es real: “Cualquier país que tenga la estabilidad económica que permita planteamientos de futuro es interesante para el empresario español. Pero no cabe duda de que por su dimensión y situación económica, México y Chile son dos mercados muy interesantes. También Brasil, aunque por su capacidad de producción cárnica es un mercado difícil, en el que habrá que buscar nichos de entrada y oportunidades de mercado”.

Así, el futuro depara oportunidades que el sector debe saber aprovechar, estudiando en profundidad cada mercado y sus desafíos. “En México vemos un gran potencial, por su población y por su volumen de importaciones cárnicas. Tenemos muchas esperanzas en el crecimiento de las exportaciones de carne de porcino, cubriendo una parte de la cuota que hoy ocupan los envíos desde Estados Unidos”, subraya en secretario general de Anice.

Desde hace unos años, prosiblemente gracias al boom gastronómico que experimentó la cocina española, los productos nacionales están muy bien valorados en todo el mundo. En el caso de Latinoamérica, “los productos españoles han adquirido una excelente reputación por su higiene y seguridad, calidad, adaptación a las especificaciones del cliente y precio. Los clientes en Latinoamérica no son distintos y aprecian la carne y los productos cárnicos típicos, como el jamón serrano, o el chorizo, con los que tienen una mayor familiarización cultural”.

En este contexto, podríamos preguntarnos cuáles son las especialidades cárnicas que muestran mejores perspectivas de crecimiento: “Además de la carne de porcino, como materia prima para el consumo en hogares y el abastecimiento a fabricantes locales, creemos que esos productos típicos de larga tradición, como los citados jamones y embutidos curados tienen muchas oportunidades en los países latinoamericanos”, destaca Miguel Huerta.

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Embutidos como el jamón serrano o el chorizo son muy apreciados en Latinoamérica por las similitudes culturales.

Acuerdos internacionales

La apertura de nuevos mercados se consigue promoviendo las relaciones entre los gobiernos de distintos países, por lo que se hace “necesario un acuerdo previo con cada país de destino para posibilitar las exportaciones. Esto se concreta en ocasiones en la firma de un protocolo común entre ambos países, donde se concretan las condiciones de exportación, productos autorizados y requisitos de acceso de los establecimientos exportadores. En otras ocasiones es más sencillo y simplemente se acuerda un certificado de exportación, que recoge los productos y requisitos”.

En muchas ocasiones las empresas y asociaciones cárnicas demandan a la Administración más ayuda en el fomento de las exportaciones, ya que las trabas burocráticas dificultan el proceso y sus resultado. Así, ¿de qué manera puede ayudar la Administración pública a este fomento de las exportaciones? “Esencialmente, llegando a esos acuerdos con los países y posibilitando así el acceso de nuestras empresas a esos mercados. También ayudando a eliminar los problemas que surgen y las trabas técnicas. La Administración española ha trabajado intensamente y con éxito en este campo y esto ha permitido incrementar exponencialmente las exportaciones de porcino en los últimos años, situando a España en el tercer puesto del ranking mundial de exportadores de carne de porcino”.

Pero la apuesta por las exportaciones y la internacionalización no depende solo de las ayudas administrativas. El papel de las distintas asociaciones y organizaciones resulta de gran apoyo para los empresarios: “Creemos que nuestro papel es fundamental y que, además, las distintas organizaciones nos hemos especializado en las diferentes etapas de la internacionalización de las empresas, de forma que podemos ayudarles y ofrecerles servicios de valor añadido en todas esas etapas”.

Desde Anice se asesora e informa a las empresas sobre “todos los requisitos de acceso a los mercados, trámites, productos e incluso plazos para poder estar en condiciones de exportar a los destinos elegidos. Identificamos también países prioritarios para pedir su apertura a nuestra administración. Por su parte, las Organizaciones Interprofesionales, como Interporc y Provacuno, realizan una importante labor de promoción en los mercados ya abiertos, con asistencia a ferias, contactos con importadores, misiones con exportadores, etc.”.

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Fuente: Agromeat

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