29 de noviembre de 2017 14:04 PM
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Glifosato: mientras que la Unión Europea renueva su uso, Rosario lo prohíbe

La Unión Europea (UE) prorroga el uso por cinco años más, mientras que en la ciudad santafesina se aprobó una ordenanza que impide su aplicación

En un escenario marcado por posturas científicas, políticas, ideológicas, intereses económicos, personales -y más también-, la Unión Europea logró un acuerdo para la renovación de la licencia del herbicida glifosato, uno de los fitosanitarios más utilizados en la agricultura mundial. Por el contrario, el pasado 16 de noviembre el Concejo municipal de Rosario aprobó un proyecto de ordenanza que prohíbe su uso en la ciudad.

Con respecto a la renovación de la licencia en la UE, según expresaron fuentes comunitarias, los expertos del comité de apelación de la Comisión Europea (CE) emitieron así una “opinión favorable” con mayoría calificada sobre la propuesta de la CE. La falta de acuerdo entre los países el pasado 9 de noviembre obligó a convocar a una reunión del comité, un escalón superior en los procedimientos de decisión al que se recurre cuando no se logra un consenso en el comité ordinario.

En el marco de las repercusiones que había despertado la indecisión de la UE respecto al uso o no del glifosato, el titular de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), Pedro Vigneau, había advertido que la no renovación del uso del herbicida podría poner en crisis la seguridad alimentaria global al afectar dramáticamente el precio de los alimentos y el comercio de alimentos. Para alivio de algunos, la UE logró un acuerdo a favor del uso del famoso glifosato, aunque ahora las controversias sobre su aplicación se trasladaron a Rosario.

La votación

 La CE necesitaba una mayoría calificada para poder adoptar la propuesta, que exigía el apoyo del 55% de los países, que representen el 65% de la población. La votación tuvo 18 países a favor, nueve en contra y una abstención. En relación al acuerdo logrado, la mayoría de votos fue posible por el cambio de postura de Bulgaria, Alemania, Polonia y Rumanía, que se habían abstenido en la última reunión y ayer aprobaron la propuesta de la CE. Los votos a favor fueron de España, Dinamarca, República Checa, Estonia, Irlanda, Letonia, Lituania, Hungría, Holanda, Eslovaquia, Eslovenia, Finlandia, Suecia, Reino Unido, Bulgaria, Alemania, Rumanía y Polonia y quienes votaron nuevamente en contra fueron: Bélgica, Grecia, Francia, Croacia, Italia, Chipre, Luxemburgo, Malta y Austria, mientras que Portugal mantuvo su abstención.

La votación tuvo 18 países a favor, nueve en contra y una abstención

Según comentaron fuentes comunitarias, la propuesta votada cuenta con el más amplio apoyo posible de los Estados miembros para asegurar un alto nivel de protección de la salud humana y el medio ambiente en línea con la legislación europea. Como contrapartida, la ministra de Medio Ambiente de Luxemburgo, Carole Dieschbourg, se manifestó en desacuerdo con el resultado y por su parte, Bélgica también criticó la posición adoptada por los Estados miembros.

En este sentido, Infobae consultó a María Beatriz “Pilu” Giraudo, coordinadora de Políticas para el Desarrollo Sustentable y Plan Belgrano de Agroindustria, acerca de las controversias y cuestionamientos que había desatado la indecisión de la UE en el último tiempo.

“Es muy preocupante como se venía dando la discusión porque le estaban dando la espalda a la evidencia científica. Habían revisado mucho de los estudios de las agencias que regulan este tipo de productos y los posibles efectos adversos, pero como la discusión era muy fuerte volvieron a pedir estudios. La última postura de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) fue que no hay evidencia, ni lineamiento directo entre el glifosato y el cáncer, y así todo la discusión siguió con profundidad”, explicó Giraudo.

“Esa era la gran preocupación nuestra”, remarcó y argumentó: “No por defender o no el glifosato, sino por estar mostrar una postura de resolver situaciones según los planteos de la población que atienden a sensaciones, percepciones, ideologías y no tienen base en la ciencia cuando lo que se está regulando son herramientas para la capacidad de producción, cuidado del ambiente y de las personas al mismo tiempo”.

El Concejo municipal de Rosario aprobó un proyecto de ordenanza que prohíbe el uso del glifosato en la ciudad

El Concejo municipal de Rosario aprobó un proyecto de ordenanza que prohíbe el uso del glifosato en la ciudad

En lo que se refiere a los países que cambiaron su postura, para Giraudo se fundó en el hecho de que ninguno de los estudios puso al glifosato como posible causa de cáncer siempre que se use de forma correcta y para lo que fue desarrollado, “eso fue lo que hizo que estos países decidieran darle la continuidad de cinco años para pensar en un plazo posible de que si llegara haber alguna evidencia, es un plazo corto para poder sacarlo rápidamente”, precisó. En tanto, aclaró: “Creo que este último posicionamiento de la EFSA, que culmina su papper diciendo ‘usando el glifosato de manera correcta no genera ningún tipo de riesgo para el cáncer o las personas’ es lo que terminó de definir especialmente el voto positivo de Alemania”.

Rosario con voto negativo

Como contrapartida a la decisión de la UE, a mediados de mes el Concejo municipal rosarino aprobó un proyecto de ordenanza que prohíbe el uso del herbicida glifosato en la ciudad. La iniciativa fue presentada por el concejal Osvaldo Miatello (PJ), quién sostuvo que el tema se venía planteando hace tiempo en el consejo asesor de Ecología y Medio Ambiente y que además, tenía como antecedente la presentación de otro proyecto por parte de un particular, que ya proponía la prohibición de venta de glifosato. Miatello, fundamentó el proyecto en el hecho de que “son muchos los informes e investigaciones que arrojaron resultados alarmantes sobre los efectos que tiene el herbicida”.

Ante esta decisión, diferentes organizaciones y funcionarios han solicitado que se revea la medida. Tan es así, que la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA) expresó su profundo desacuerdo con la Ordenanza N° 9.789 sobre el tema de referencia. Mediante un comunicado, dijeron: “Si bien reconocemos que ese producto, como tantos otros que utilizamos en la vida diaria, genera controversias en los ámbitos científicos y políticos, las evaluaciones de riesgos sanitarios deben basarse en ciencia, situación que no se desprende de la lectura de los considerandos de la mencionada Ordenanza”. Además, fundamentaron su desacuerdo en que “la importancia que tiene este principio activo en la producción de granos del mundo es fundamental, y en el caso de nuestro país es imprescindible en la producción sustentable bajo siembra directa, en la que somos líderes mundiales”.

Casa de herrero, chuchillo de palo. En este sentido, resulta un tanto paradójica la medida tomada, ya que el complejo agroexportador del Gran Rosario es considerado el nodo portuario exportador sojero más importante a nivel global, y el herbicida glifosato es el principal fitosanitario aplicado a la oleaginosa.

En sintonía, Giraudo, quien además es ex presidenta de Aapresid opinó: “Mucha gente piensa que defendemos el glifosato porque tenemos algún interés en particular, y no es así. Esta tecnología que se desarrolla en Argentina y que lamentablemente en el mundo está muy poco adoptada ya que se siguen usando herramientas de siglos pasados que deterioran los suelos y contaminan la atmósfera que provoca cambio climático. Pedimos que todas las decisiones en legislación y política tengan como respaldo la ciencia. La medida que ha tomado Rosario empieza de forma errónea porque en los primeros renglones de la ordenanza dice que debido a los daños que genera el glifosato en la salud y en el ambiente, y justamente la evidencia científica dice que no genera”.

Para Giraudo, los decisores políticos deben definir políticas públicas que ayuden a la calidad de vida de las personas y el cuidado ambiental y no, tomar decisiones porque la población presiona. Por este motivo, manifestó: “Nos parece que es un error enorme que no soluciona el problema de base que es usar los productos como corresponde, para seguridad de las personas, del ambiente y de los operarios que los aplican”.

La importancia de comunicar

Giraudo, al ser consultada por la connotación negativa que despiertan términos como agroquímico, fitosanitarios, glifosato, sostuvo: “Tenemos que hacer mea culpa, hace más de 30 años que empezamos a trabajar en Argentina para recuperar el suelo y detener la erosión. Los suelos estaban deteriorados y ponían en riesgo la productividad”. Según explicó la especialista, usar la siembra directa y eliminar las labranzas, fue el primer paso y después, se fueron uniendo otras tecnologías que hoy permiten que Argentina esté en primer plano a nivel global con la capacidad de innovación y de adopción de esas tecnologías.

Al respecto, Giraudo hizo hincapié en que el sector agropecuario no comunicó lo que hacía. “Nos olvidamos de ir contándole a la sociedad desde el primer momento, llevar los decisores políticos a los campos a ver lo que pasaba y mostrarles como estábamos trabajando. Nos dimos cuenta tarde, cuando ya a los chicos les enseñaban en los colegios cosas totalmente diferentes a lo que se hacía en el sector del agro. Creo que fue el primer error que cometimos de no estar cerca”, reconoció.

Por suerte, el sector se ha dado cuenta y hay mayor involucramiento. “Esto es lo bueno de los errores, aprender, hacer mea culpa, y salir de una manera constructiva”, subrayó.

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Fuente: Infobae

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