29 de noviembre de 2017 15:21 PM
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Cultivos de cobertura: centeno peleteado en el norte de Córdoba

Con el aporte de la técnica de incrustado se obtienen semillas de peso y tamaño homogéneo que, tras la siembra área, logran una buena implantación

Una información técnica distribuida por Rizobacter destaca que el centeno como cultivo de cobertura se ha trasformado en una herramienta de gran valor para frenar la incidencia de malezas resistentes. Un estudio realizado por el Inta Río Primero ha demostrado que las semillas de centeno incrustadas (peleteadas), incluyéndose un fungicida y un fertilizante biológico, mejoran los resultados de las siembras aéreas, lo que permite obtener la contribución esperada del cultivo de cobertura al limitar el avance de  las malezas, además de mejorar la calidad del suelo y mantener un buen perfil de humedad.

Con el aporte de la técnica de incrustado se obtienen semillas de peso y tamaño homogéneo que, tras la siembra área, logran una buena implantación,  verificándose luego un  buen desarrollo de las plantas y un aumento del volumen de materia seca.  De esta manera, por la competencia del centeno sobre los recursos, se limita el desarrollo de las malezas con un manejo agronómico sustentable y se llega con un lote más limpio a la siembra de soja o maíz.

Precisamente, ensayos realizados por el Inta Río Primero junto a la Cátedra de Protección Vegetal de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Católica de Córdoba, en colaboración con Aacrea y Aapresid, demostraron  que el centeno es una de las mejores alternativas para el control de malezas, con una eficacia que llegó al 80 por ciento respecto del lote testigo.

Manejo

Con estos datos, durante la campaña 2014-2015 se llevó a cabo la siembra aérea de centeno, práctica que provocó una pérdida de eficiencia ya que no se logró una adecuada distribución de la semilla. Luego de un análisis, se determinó que la diferencia en la distribución en la siembra fue debido al peso específico entre las semillas. Ante esta situación, se decidió  incrustrar la semilla de centeno, incorporándose un fungicida y un fertilizante biológico.

Rizobacter, realizó las pruebas experimentales  de adaptación de la especie a la  técnica de incrustado (peleteo) e incorporó el fungicida “Compinche”, y el biofertilizante “Rizofos”. El ensayo se realizó con la conducción de ingeniero agrónomo Luis Lafranconi, jefe de la Agencia de Extensión Rural Inta Río Primero y con la participación de Susana Solá, responsable de investigación y calidad de semilla de Rizobacter.

La experiencia, se desarrolló en un campo en el centro norte de Córdoba, cercano a la localidad de Monte Cristo, a fines de mayo, como un cultivo de cobertura en maíz. Allí se sembraron por avión distintas variedades de centeno peleteado y natural, y se dejó  unas franjas de barbecho desnudo. La densidad utilizada para la siembra fue de 50 kilos por hectárea total para todos los tratamientos.

Resultados

Los resultados finales a campo demostraron que, en igual densidad de siembra,  el volumen de materia seca del centeno peleteado es mayor. Se observó claramente que, mientras mayor sea la producción de materia seca por parte del cultivo, la cantidad de materia seca producida por la maleza es menor.

En las conclusiones del ensayo se estableció  que “el peleteo mejora ampliamente la llegada de la simiente al suelo, beneficia la implantación del cultivo, mejora el beneficio del costo del tratamiento de la semilla y permite obtener los aportes del cultivo de cobertura”.

Además, se observó que en siembras aéreas, las semillas sin tratar quedan expuestas sobre el suelo, susceptibles a los riesgos ambientales como rápidas fluctuaciones en las temperaturas y la disponibilidad de agua y los ataques tempranos de plagas y enfermedades. Por el contrario, “las peleteadas reducen estos riesgos y mejoran las probabilidades de obtener una implantación exitosa”.

Por otro lado,  el cultivo de cobertura presentó un balance de agua superior que cuando al suelo se lo dejó en barbecho desnudo. En este caso,  se destacó que la mayor presencia de humedad en los perfiles de las parcelas con cultivos de cobertura, lograron captar y mantener el agua de las precipitaciones, lo que permitió iniciar el desarrollo de los cultivos sucesores con mayor disponibilidad del recurso que los desarrollados sobre barbecho.

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Fuente: AgroVoz

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