30 de noviembre de 2017 21:24 PM
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El agro aportó 7 de cada US$ 10 por exportación

Un informe de FADA muestra, en números, como el sector agropecuario argentino contribuye al desarrollo del país.

El campo argentino en números es una investigación anual de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) que pone en cifras lo que el campo aporta para el desarrollo del país. Brinda un panorama de como el sector agropecuario impacta y motoriza la economía del granero del mundo. “Datos que muchas veces el ciudadano de a pie desconoce”, destacan desde la fundación.

La producción del sector agropecuario argentino genera: 7 de cada US$ 10 por exportación;1 de cada 6 puestos de trabajo; 1 de cada $10 de recaudación tributaria y 1 de cada $10 de producto bruto interno (PIB).

 

 

El estudio informa que para el 2016, las cadenas agroalimentarias aportaron 7 de cada US$ 10  en concepto de ingreso de divisas por exportación, equivalente a US$ 38.019 millones, el 66% del total de divisas por exportación. El análisis por grandes rubros indica que “las exportaciones del agro generaron el mayor ingreso de divisas, seguido por el rubro química, minería y conexos que, sin embargo, son los mayores importadores, por lo que su balanza comercial es deficitaria”. Además, del estudio de las balanzas comerciales de todos los rubros, se desprende que todas, salvo las cadenas agroalimentarias, presentan déficit. “Es decir, que las importaciones netas del resto de los sectores se pagan con el superávit del campo argentino”, destaca el informe.

 

Economías regionales

De acuerdo a la investigación, si se considera el total de empleo privado (registrado y no registrado), 1 de cada 6 puestos de trabajo se generan desde las cadenas agroalimentarias. Esto equivale al 17% del empleo total nacional (privado). Si se suma el empleo público, dicho porcentaje se reduciría al 14%. A modo de ejemplo: se aproxima el Mundial de Fútbol Rusia 2018, si se consideran los doce estadios que se utilizarán para los diferentes partidos a disputar, los 2,5 millones de puestos de trabajo, equivalen a llenar cuatro veces simultáneamente todos los estadios mundialistas de Rusia 2018. Un dato a destacar es la importancia de las economías regionales como generadoras de empleo. “Sectores como la vitivinicultura, la producción de frutas, hortalizas, legumbres y cultivos industriales generan el 32% de los puestos de trabajo”, sostienen los investigadores de FADA. En tanto, la agricultura extensiva genera el 35% del empleo, conformada por las cadenas de soja, maíz trigo, girasol y otros granos. Las cadenas cárnicas generan el 23% y, la cadena láctea, en particular, el 9%. En este esquema, también se suma la cadena de la maquinaria agrícola con 1% del empleo. De acuerdo al análisis de la fundación, el aporte de las cadenas agroalimentarias sobre el PIB creció 1,4%, siendo que la industria manufacturera de origen agropecuario mantuvo constante su aporte sobre el PIB, mientras que el sector primario fue el que presentó un crecimiento en su participación. Esta participación que alcanza el 10,4%, refleja que 1 de cada $10 del PIB lo generan las cadenas agroalimentarias. Dicho aporte representa el 10,7% de la recaudación tributaria nacional (AFIP) en base a los impuestos seleccionados, es decir que 1 de cada $10 recaudados provienen de las cadenas agroalimentarias.

 

Potencial por explotar

Para FADA, estos datos demuestran la importancia que tiene el campo para el desarrollo del país, pero también la posibilidad de incrementar el valor agregado de la producción agropecuaria en todas las cadenas, desde las frutas a las bioenergías. “Todas estas oportunidades permitirían generar más empleo, exportaciones, actividad económica y recaudación fiscal”, subrayan. En tanto, argumentan que para esto, el sector público deberá resolver cuestiones como la infraestructura de transporte, realizar obras para prevenir y disminuir el impacto de las inundaciones, y mejorar el sistema tributario. También, hay cuestiones que corregir hacia adentro de las cadenas, como aplicar buenas prácticas productivas y ambientales.

 

Cabe aclarar que los números presentados corresponden al 2016, ya que muchas de las estadísticas recién se conocen meses después de cerrado el año.

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Fuente: El Economista

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